Nessie

¿Nessie en Google Earth?

Nessie en Google Earth. Foto: Google Earth.Jason Cooke, un guardia de seguridad de Nottingham (Reino Unido), cree haber encontrado a Nessie en una imagen de Google Earth: puede verlo en latitud 57° 12′ 52,13″ N, longitud 4° 34′ 14,16″ O. “Es una imagen dramática y conmovedora. Probablemente sea el avistamiento más importante desde 1974, cuando unos campistas que estaban en el parque de caravanas del lago Ness vieron una gran criatura escamosa verde con una cabeza curvada y un cuerpo largo y delgado a las cuatro de la mañana. Es necesario un análisis detallado y consultar con el Consejo de Turismo de las Tierras Altas y las islas, pero creo que por fin estamos a punto de silenciar a los escépticos”, ha declarado Cameron McSporran, director del Instituto de Nessieología Aplicada de la Universidad de Inverness, a The Guardian.

¿Qué quieren que les diga? A mí, esta especie de renacuajo gigante me parece más un bote navegando por el lago que otra cosa. Además, la única referencia al Instituto de Nessieología Aplicada -el nombre es de chiste- de la Universidad de Inverness que he encontrado es esta noticia y tampoco hay más datos en Internet del tal Cameron McSporran. Los pocos avistamientos de Nessie registrados en los últimos años hacen temer en Escocia que se pueda acabar el filón turístico del monstruo del lago Ness. “Estoy preocupado. No ha habido (recientemente) ningún avistamiento que certifique que Nessie y su familia están vivos y bien”, admitía a comienzos de año Gary Campbell, del club de fans de Nessie. Así que Escocia necesita resucitar a una de sus principales atraciones turísticas como sea.

En febrero, Bernie Bamford, un ingeniero aeronáutico, había localizado la Atlántida en la llamada llanura abisal de Maderia también a través de Google Earth. En realidad, el supuesto trazado urbano era el resultado del recorrido del barco usado para cartografiar el fondo del océano.

El monstruo del lago Ness

Ilustración: IKer Ayestarán.Nessie es mucho más que un monstruo. Él solito aporta a las arcas de las Tierras Altas escocesas 8,5 millones de euros anuales que gastan los turistas que visitan la región con la esperanza de verlo. Lo que pasa es que, 76 años después de sus primeras grandes apariciones públicas, da la impresión de que la criatura se ha jubilado. Los avistamientos se han reducido hasta tal punto que sobran dedos de una mano para contar los registrados en 2007, 2008 y lo que llevamos de 2009. Y eso ha generado la lógica preocupación en Inverness.

Para el naturalista aficionado Adrian Shine, el bajón de observaciones se debe a que “vivimos tiempos más pragmáticos, y las personas son cada vez más conscientes del tipo de ilusiones que pueden ocurrir en el agua”. Él llegó al lago en 1973 a la caza del monstruo, ha participado desde entonces en casi todos los proyectos de búsqueda y, a pesar de lo esquivo de Nessie, mantiene la fe. “No creo en el monstruo del lago Ness todavía porque no hay suficientes pruebas para ello. Pero mil personas como usted y como yo creen haberlo visto”, declaraba a The Toronto Sun hace dos años.

Un animal tímido

La famosa, y fraudulenta, foto de Nessie de 1934.La historia moderna de Nessie empezó en los años 30 del siglo pasado cuando, tras la construcción de una carretera ribereña, se multiplicaron los avistamientos del monstruo. La imagen más famosa de la criatura -reproducida hasta la saciedad en libros y revistas- es en blanco y negro y data de 1934. Se ve en ella un largo cuello que emerge de las aguas. Está coronado por una cabeza de serpiente. Era la mejor prueba de la existencia de un extraño ser hasta que en 1993 confesó el engaño el adulto que de niño modeló la figura y la puso sobre una base de madera para que fuera fotografiada. Tímido como los extraterrestres y el yeti, Nessie nunca se ha dejado fotografiar con nitidez ni ha salido en una de las grabaciones de las cámaras de vídeo que vigilan el lago.

La tradición apunta a que nos encontramos ante un plesiosaurio, un reptil acuático de la época de los dinosaurios que habría quedado atrapado en Escocia. Y ahí se suman nuevos problemas a la ausencia de pruebas: no hay bicho que viva tanto -los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años-, el lago Ness estuvo congelado durante mucho tiempo hasta hace unos 12.000 años y el alimento -los peces- no es lo suficientemente abundante para mantener a un predador de entre 10 y 20 toneladas.

Los criptozoólogos como Shine tienen, no obstante, respuesta para todo: estaríamos hablando no de un ejemplar, sino de una población de Nessies que entrarían de vez en cuando del mar al lago, permanecerían un tiempo en él y luego volverían a salir. Es una explicación a la medida de los inconvenientes que no resuelve nada, abre nuevas incógnitas -¿por dónde entran y salen?, ¿por qué nunca han sido descubiertos fuera del lago?- y sitúa al monstruo del lago Ness en el reino del Ratoncito Pérez, el de la ilusión.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Una cámara de Sony “captura la verdad” de Nessie, el bigfoot y los platillos volantes

La multinacional japonesa Sony ha lanzado una campaña publicitaria de su nueva cámara digital réflex DSLR-A900 -cuyo precio mínimo es de 2.799 euros- de la que me he enterado gracias a Luis R. González y que esta protagonizada por Nessie, el Bigfoot y un platillo volante. Captura la verdad es lo que extraordinaria resolución de la máquina promete al registrar hasta el más mínimo detalle y el lema de la campaña.

La imagen del monstruo del lago Ness es una recreación de la famosa foto del cirujano de 1934, que corresponde en realidad a una figura modelada por un niño y colocada sobre una tabla, frente a lo que la multinacional japonesa ha incluido en los cuartos raseros del monstruo un tapón –la verdad– más propio de un juguete hinchable. La foto del hombre salvaje norteamericano es un calco del más conocido fotograma de la película tomada por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin en 1967 de un bigfoot paseando a orillas del bosque en California, en la cual podemos ver una cremallera en el pecho del disfraz que llevó puesto en la vida real el embotellador de Pepsi Bob Hieronimous. Y la nave extraterrestre no me suena tal cual de ningún avistamiento ovni famoso, aunque bien podría tratarse de un remake libre del montaje de Barra da Tijuca (Brasil) de 1952, donde el fraude fue descubierto por inconsistencias en las sombras; la verdad de Sony sería en este caso una antena que revelaría que la nave aliengena es un platillo teledirigido. Si pinchan en las imágenes, podrán ver los detalles más claramente.

El bigfoot de Sony. Platillo volante de Sony. El Nessie de Sony.

¿Existe Nessie?

Robot que una cadena de televisión británica sumergió en el lago Ness y que hubo gente que tomó por el monstruo. Foto: Channel Five.

Hay miedo en el lago Ness. No a un ataque del monstruo, sino a que haya muerto. Desde enero hasta el 30 de septiembre, se le ha visto nada más que dos veces, y en 2006 sacó sólo en tres ocasiones su corpachón fuera del agua ante testigos. “Nessie y sus crías están bien”, declaraba Gary Campbell, presidente del Club de Fans del Monstruo del Lago Ness, a The Mail on Sunday hace unas semanas. Pero en las Tierras Altas escocesas están preocupados, y con razón: los turistas que persiguen al más famoso de los monstruos dejan unos 8,5 millones de euros anuales.

“Nessie ha sido visto miles de veces”, asegura Eduardo Angulo. Biólogo de la Universidad del País Vasco y miembro del Círculo Escéptico, acaba de publicar Monstruos (451 Editores), una aproximación científica a la criptozoología. Esta disciplina, definida por el zoólogo Bernard Heuvelmans en 1955, estudia los animales desconocidos para la ciencia, pero presentes en las tradiciones populares. “Los criptozoólogos buscan algo que no existe basándose en algo que existe: las leyendas. Intentan demostrar que las leyendas son reales. Hasta hay un pequeño grupo de ellos que busca dragones”.

Muy viejo y solitario

La leyenda de Nessie se remonta al siglo VI. Tras haber matado la bestia a un hombre, san Columba, introductor del cristianismo en la región, habría navegado por el lago al encuentro del monstruo para exigirle que cesara en sus ataques. Le salió bien: no se tienen noticias de ningún otro percance similar. La primera aparición de Nessie debidamente documentada data de 1871, pero los avistamientos sólo se multiplican a partir de los años 30 del siglo pasado, tras la construcción de la carretera que discurre por la orilla oeste del lago. En 1934, se tomó la más famosa de las imágenes, una foto en blanco y negro en la que se ve un largo cuello, coronado por una cabeza de serpiente, que emerge de las aguas. Fue una de las mejores pruebas de la existencia de Nessie durante sesenta años, pero en 1993 Chris Spurling confesó que, a petición de su padrastro, él -entonces un niño- modeló la figura y la puso sobre una base de madera para que el conjunto fuera fotografiado. Ninguna de las posteriores imágenes de la bestia ha sido concluyente.

La famosa, y fraudulenta, foto de Nessie de 1934.Estaríamos, de ser cierta la leyenda, ante un monstruo de longevidad matusalénica, ya que muchos criptozoólogos lo presentan como un plesiosaurio. Con cuatro aletas, cuello largo y cabeza pequeña, este reptil acuático pesaba de 10 a 20 toneladas, fue contemporáneo de los dinosaurios y se extinguió con ellos hace 65 millones de años. “Pero el lago Ness estuvo congelado durante un largo periodo de tiempo hasta hace 12.000 años”, indica Angulo. ¿Dónde vivió el monstruo hasta entonces? Admitamos que, cuando los hielos retrocedieron al final de la última glaciación, entró al lago desde el mar, pero ¿qué come?, ¿es sólo un animal muy, muy viejo?, ¿hay una población de Nessies en la masa de agua dulce más grande de las islas Británicas?

Es imposible que Nessie tenga miles de años. Así que hay que pensar en que lo que vive en Escocia es una familia de monstruos. “Para que una población de animales de ese tipo resulte viable, debe haber un mínimo de treinta individuos”, explica Angulo. Treinta carnívoros de entre 15 y 20 metros de longitud comen lo suyo. Sin embargo, en el lago Ness no hay alimento suficiente. “Es una masa de agua estrecha y muy profunda. Tiene poca superficie que reciba la luz solar suficiente para el desarrollo del fitoplancton, las algas microscópicas que están en la base de la pirámide alimenticia. Así que también hay poco zooplancton, animales microscópicos que se alimentan del fitoplancton y que son a su vez comidos por otros más grandes. Los pocos animales grandes que hay son, a su vez, insuficientes para sostener a Nessie y su familia”.

Extensa parentela

El biólogo bibaíno Edardo Angulo. Foto: Mitxel Atrio.Una población continuada de plesiosaurios durante milenios habría producido, además, gran número de rastros y restos en forma de osamentas. Nada de eso se ha encontrado nunca en el lago Ness, cuyo tímido inquilino se aparece cada vez menos precisamente ahora que las cámaras fotográficas abundan. Los criptozoólogos no cejan, sin embargo, en su empeño y periódicamente organizan proyectos de rastreo del lago por sonar, en los que cualquier cosa es interpretada como la bestia. Robert Rines, un cazador de monstruos, es famoso por una serie de fotografías subacuáticas tomadas en 1972 y 1975 en las cuales se intuía una especie de plesiosaurio. Las imágenes habían sido retocadas y, además, en 1987 la cámara de vídeo de un minisubmarino comprobó que una de ellas era de un tronco caído al fondo del lago.

Nessie es escocés, pero tiene parientes por todo el mundo. “Su familia está extendida por los cinco continentes. Hay más de 200 lagos con monstruo”, señala Angulo. El más famoso es Nahuelito, habitante del lago Nahuel Huapi, en Argentina; pero también están Champi, el monstruo del lago Champlain (EEUU-Canadá) y Ogopogo, en la Columbia Británica (Canadá). Aunque la palma se la llevan en Suecia, donde hay casi una treintena de lagos con monstruo. En todos esos sitios se repite la misma historia: hay pocas fotos y borrosas, y ninguna prueba física. Lo contrario de lo que pasa con el otro gran icono de la criptozoología, el hombre salvaje que habita el Himalaya.

Monstruos cercanos

Huellas del yeti descubiertas en el Himalaya por Eric Shipton y Michael Ward en 1951.De Nessie hay fotos malas y ninguna prueba física. Todo lo contrario ocurre con el más famoso de los homínidos con los que, según algunos, compartimos la Tierra: el yeti. “Las leyendas de hombres salvajes -como la del Basajaun vasco- son propias de regiones boscosas. La gente del Himalaya sitúa al yeti en los bosques. Hemos sido los occidentales los que lo hemos llevado a las cumbres nevadas”, asegura Eduardo Angulo.

Las pruebas del yeti se reducen a rastros de huellas y fragmentos de piel guardados en monasterios tibetanos. El más famoso de los primeros es el descubierto por Eric Shipton y Michael Ward en 1951, una de cuyas fotos fue subastada recientemente en Christie’s por casi 5.000 euros. “En 1977 y tras años de decepcionante búsqueda, Ward dijo que seguramente las huellas correspondían a un nativo del Himalaya, descalzo y resistente al frío, con alguna deformación congénita o adquirida en los dedos de los pies”, explica el biólogo bilbaíno, que recuerda que en los años 50 un experto del Museo Británico las achacó al mono langur, típico de la región. El alpinista Reinhold Messner, que vio al yeti en 1986, cree que el abominable hombre de las nieves no es tal. “Todas las pruebas apuntan a una especie de oso pardo de hábitos nocturnos”, sostiene.

Los cueros cabelludos atesorados en lamaserías no corresponden, sin embargo, a plantígrados. Edmund Hillary, el escalador británico que conquistó el Everest, consiguió en 1960 que le dejaran una de esas piezas durante seis semanas. Un análisis hecho en Bélgica concluyó que se trataba de piel del cuello de una cabra del Himalaya. Últimamente, los criptozoólogos recurren a los estudios genéticos de los restos biológicos de los hombres salvajes y, aunque muchos análisis de ADN han sido anunciados, de pocos se han publicado los resultados. “No se suelen dar a conocer porque prueban que no hay nada extraordinario”, apunta Angulo.

Bosques de Norteamérica

El bigfoot en un fotograma de la famosa película de Patterson y Gimlin.El pariente norteamericano del yeti, conocido como bigfoot -para el hombre blanco- o sasquatch -para los indígenas-, no ha corrido mejor suerte. Los criptozoólogos han visto en los últimos años cómo las pruebas más sólidas a favor de su existencia se desmoronaban. Al igual que con el yeti, los restos atribuibles al hombre salvaje de Norteamérica son escasos, cuando tenían que abundar si existiera una población de homínidos. Se reducen casi siempre a huellas, la primera de las cuales fue encontrada en agosto de 1958 en el condado californiano de Humboldt, cerca de la maquinaria utilizada para las obras de una carretera.

Hace cinco años, John Aumann, uno de los obreros, reveló que su jefe, Ray Wallace, había creado las huellas para meter el miedo en el cuerpo a los gamberros que de noche destrozaban sus útiles de trabajo. Un sobrino del empresario guarda todavía las plantillas de madera que ató su tío a la suela de las botas para dar vida al bigfoot. Poco después, en 2004, se supo quién se había disfrazado de hombre-mono para la famosa película rodada por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin en 1967 en Bluff Creek, California. La piel del monstruo ocultaba a Bob Heironimus, un trabajador de Pepsi.

Para colmo, un análisis de ADN de un mechón atribuido al homínido, hecho por científicos de la Universidad de Alberta (Canadá), demostró en julio de 2005 que el bigfoot tiene cuernos: el pelo era en realidad a un bisonte americano.

Pruebas monstruosas

La masa gelatinosa. Apareció en junio de 2003 en una playa cercana a Puerto Montt, en Chile. Se dijo que se trataba de restos del imaginario pulpo gigante. Las pruebas de ADN demostraron que eran restos de un cachalote.

Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.La pantera fantasma. Fue vista en Vizcaya en 2003, y un ertzaina disparó contra ella en Gorliz en 2005. Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un fenómeno británico de cuya realidad hay tantas pruebas como de la de Nessie.

La foto del cirujano. Sacada en 1934, es la más famosa de las fotos de Nessie. Ha sido utilizada frecuentemente como prueba de su existencia. Se trata, en realidad, de una figura modelada por un niño y colocada sobre una tabla.

La película del bigfoot. Los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin grabaron en 1967 una película en la que se ve a un homínido huir de la cámara en California. A finales de los años 60, las sospechas apuntaban a John Chambers, ganador de un Oscar de maquillaje por El planeta de los simios. Expertos estudiaron un caminar que parecía demasido humano y vieron cremalleras en la piel, pero no fue hasta 2004 cuando se supo quién era el bigfoot: Bob Hieronimous, un embotellador de Pepsi al que los autores de la cinta prometieron 1.000 dólares que nunca pagaron.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

¿Nessie o nutria?

La del título es la pregunta que se hacen desde hace días en sitios nada sospechosos de incredulidad como el de la revista Fortean Times, tras hacerse pública una filmación de lo que parece la estela de un animal nadando cerca de la superficie del lago Ness, cuyo entorno aspira a convertirse en un futuro en Patrimonio de la Humanidad. El autor de la nueva película, Gordon Holmes, afirma que, cuando la grabó, el ser se encongraba a unos 90 metros de él y calcula que mediría entre 1,2 y 1,8 metros y se movía “más rápido que lo que un hombre puede caminar”. No estamos ante la prueba definitiva de la existencia del monstruo, ni mucho menos, como explicaba hace unos días Joe Nickell, del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), en la CNN.

El reinado criptozoológico de Nessie es incuestionable; pero con su existencia real sucede todo lo contrario. Esta nueva prueba no cambia nada, al igual que no lo ha hecho ninguna fotografía ni película de platillos volantes, fantasmas y otros fenómenos escurridizos. A la ausencia de pruebas sólidas y concluyentes, se suma que siguen sin respuesta preguntas clave que ya hemos hecho aquí varias veces: ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?; ¿estamos ante un monstruo de longevidad matusalénica?; ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces?; si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se han encontrado nunca restos de un cuerpo?; además, el lago se formó hace sólo 12.000 años, ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?.

Ante tanta incógnita, me aventuro a dar una respuesta: la estela de la película de Holmes no corresponde a nada relacionado con el famoso monstruo del lago Ness. ¿Nessie o nutria? Apuesten por lo segundo o algo parecido.