¡En Navidad, celebra la racionalidad!

La Navidad es un mito.

El relato de la Navidad es un mito religioso, una ficción. No es un hecho histórico, sino una composición realizada por los autores de los evangelios de Mateo y Lucas «a partir de tradiciones judías y utilizando una serie de motivos muy frecuentes en el mundo mediterráneo a la hora de presentar a los grandes personajes», me decía hace unos años el teólogo Rafael Aguirre. Y añadía: «La lectura histórica [del nacimiento y la infancia de Jesús según la Biblia] no tiene sentido». Los autores de los evangelios se inventaron unos orígenes para deificar a Jesús de Nazaret y, dos milenios después, cientos de millones de personas dan esos hechos ficticios por reales gracias a la propaganda religiosa.
Los Ateos Americanos, una organización que nació en 1963, publicaron a finales de noviembre su felicitación para estas fiestas. Sobre una estampa clásica de la mitología cristiana -la de los Reyes Magos en camino al portal guiados por la estrella de Belén-, incluye la siguiente leyenda: «You know it’s a myth. This season celebrate reason!». La traduje conservando la rima -«Sabes que es un mito. ¡Esta Navidad celebra la racionalidad!»- y me puse en contacto con ellos para ver si se animaban a hacer una versión española de la felicitación. A David Silverman, el presidente de los Ateos Americanos, le encantó la idea, y Mark Lukes la ha hecho realidad. Que no les engañen: descargar de religiosidad estas fiestas es devolverlas a sus orígenes. Como explicaba Silverman hace unas semanas, «ninguna de las prácticas tradicionales de la Navidad nació con el cristianismo. Lo que llamamos Navidad tiene su origen en eventos seculares como el solsticio de invierno y el cambio de las estaciones, así como fiestas paganas como las fiestas de Yule».
Si pinchan en la felicitación que encabeza estas líneas, pueden bajársela en alta resolución y, si alguien se anima, hacer carteles del estilo del que puede verse estos días a la entrada del túnel de Lincoln, que une Nueva Jersey con Manhattan. ¡En Navidad, celebren la racionalidad! Disfruten de estas fiestas.

El origen histórico de la Navidad

'El nacimiento de Jesús', Geza Vermes.«Los evangelios de la infancia no son «el material del que está hecha la historia»», dice el teólogo e historiador Geza Vermes en su libro El nacimiento de Jesús (2006), parafraseando a los estudiosos William D. Davies y Dale C. Allison. Miles de millones de personas conmemoran estos días en todo el mundo unos hechos que en realidad nunca ocurrieron. Porque toda la historia de la concepción y el nacimiento de Jesús, tal como se cuenta en la Biblia, no es más que una ficción mediante la cual los seguidores de un predicador judío intentaron divinizar a su maestro después de su muerte. ¿Es escandaloso que celebremos algo que nunca pasó?
Depende de cómo se mire. Para mí, no lo es; al igual que no lo es mantener la ilusión infantil en los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez mientras sea posible. El problema surge cuando algunos pretenden que vivamos en una infancia perpetua y creamos que hace mucho, mucho tiempo, una mujer quedó preñada sin hombre de por medio, que unos magos recorrieron medio mundo guiados por una estrella hasta el lugar de nacimiento de ese hijo de la divinidad, que éste se salvó milagrosamente de una masiva ejecución de bebés perpetrada por un malo de película y bobo de remate… No hay nada malo en que alguien crea en un dios, mientras no lo intente imponer a los demás. Por eso no hay nada malo en toda la gente que conmemora estos días la llegada al mundo de un judío llamado Jesús, aunque no naciera en esta época ni en Belén. Pero hay que separar el polvo de la paja, la historia del mito, y poner las celebraciones de estos días en un marco simbólico y el relato de la Navidad en su sitio, el de un cuento que sólo tiene de históricos los nombres de algunos personajes. El resto, los pasajes que de niños nos enseñaron como reales y que se escenifican en los belenes, es ficción, desde la concepción milagrosa hasta el episodio de la estrella de Belén. «Las escenas representadas en un belén obedecen a una acumulación de elementos míticos de diversas procedencias aglutinados a lo largo del tiempo para paliar que lo que sabemos con certeza histórica de la infancia de Jesús se resume en una sola palabra: nada», sentencia el historiador José Luis Calvo en su recomendable artículo ‘Se desarmó el belén’.
Que sea ficción no resta, sin embargo, atractivo al relato del nacimiento de Jesús. Los mitos se pueden disfrutar sin creer en ellos. Rastrear el origen histórico de la Navidad es bonito y nos lleva a aprender más de nuestra historia, de nuestra tradición. Para empezar, que la Iglesia no tiene por qué quejarse de la paganización y comercialización de unas fiestas que se celebraban mucho antes del nacimiento de Jesús con motivo del solsticio de invierno, unos festejos de los que el cristianismo se apropió e hizo una adaptación a sus intereses. Para seguir, que el relato popular del nacimiento de Jesús es una mezcla de elementos sacados de los llamados evangelios de la infancia -los capítulos iniciales de los de Mateo y Lucas- y de los apócrifos, vinculados con la tradición judía y que persiguen equiparar al Jesús bíblico con otros grandes personajes históricos mediante la concepción virginal y el anuncio de su nacimiento en el cielo por un fenómeno astronómico, motivos habituales en la cultura mediterránea.
Permítanme que, por lo dicho anteriormente, les recomiende en estos días la lectura en paralelo de obras como la de Geza Vermes, los evangelios de la infancia, los episodios del Antiguo Testamento a los que a veces hacen referencia, y los apócrifos:
Geza Vermes [2006]: El nacimiento de Jesús [The Nativity history and legend]. Ares y Mares. Barcelona 2007. 264 páginas.
Aurelio de Santos Otero [1956]: Los evangelios apócrifos. Edición crítica y bilingüe. Prologado por Aurelio de Santos Otero. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 2003. xxvii + 781 páginas.
Varios Autores [1998]: Nueva Biblia de Jerusalén. Revisada y aumentada. Editorial Descleé de Brouwer. Bilbao. 1.895 páginas.

‘Magonia’ les desea feliz Navidad

La adoración de los Reyes Magos', de Giotto.Dios quería irse de vacaciones, así que le preguntó a san Pedro adónde podía ir.
-¿Por qué no a Júpiter? -le dijo san Pedro.
-No, demasiada gravedad, cuesta mucho caminar por allí -respondió Dios.
-Bueno, ¿qué tal Mercurio?
-No, demasiado calor.
-Vale -contestó san Pedro-. ¿Y la Tierra?
-No -dijo Dios-. Hay mucho chismorreo. Cuando estuve allí hace dos mil años, tuve un asunto con una judía y aún están hablando de ello.
Chiste anónimo publicado en La biblia del ateo. Una ilustre colección de pensamientos irreverentes (2007), de Joan Konner y publicado en España por Seix Barral.
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