Más de dos horas y media de ‘Enigmas y birras’ en Gijón

La primera convocatoria de las tertulias Enigmas y birras, celebrada el sábado en Gijón, fue muy bien, según me ha contado Marta Menéndez, presidenta del Círculo Escéptico y promotora del encuentro. Alrededor de una quincena de personas acabó participando en un acto que se prolongó durante más de dos horas y media, y en el cual el periodista científico Mauricio-José Schwarz habló de la viajera en el tiempo descubierta en una película de Charlie Chaplin de 1928, un ovni fotografiado en la localidad cántabra de Ajo hace un par de años y las niñas fantasmas del camposanto. Los participantes, me cuenta Marta, pudieron ver las imágenes objeto del análisis de Schwarz en una pantalla grande, lo que atrajo a parroquianos que estaban en la cafetería La Cuestión.

Quince personas no son muchas; pero, reunirlas en una primera convocatoria en una ciudad de provincias para hablar de enigmas desde un punto de vista racional, me parece un éxito. ¿Por qué? Porque, para lograr algo equiparable, cuantitativamente hablando, en Madrid y Barcelona, habría que atraer a cerca de un centenar de personas, algo que creo que nunca se ha conseguido en los encuentros similares que se celebran en esas grandes urbes. ¿La razón? Posiblemente, que en las ciudades medianas y pequeñas actos como Enigmas y birras no se diluyen homeopáticamente en un oceáno de oferta lúdica y cultural. Así, por ejemplo, la Tertulia de Ciencia Ficción de Bilbao (TerBi), en la que participo desde hace años, es una de las más activas de España sobre ese tipo de literatura y los asistentes a la reunión mensual vienen a rondar la veintena los días más flojos..

Enigmas y birras se ha estrenado, por tanto, con buen pie. Ahora, queda lo más difícil: mantener el proyecto en el tiempo y extenderlo a otras ciudades. Anímense a sumarse a esta iniciativa participando en la tertulia gijonesa o poniendo en marcha una en su lugar de residencia. Si necesitan ayuda para algo, no duden en ponerse en contacto con el Círculo Escéptico. Despúes de las dos horas y media de tertulia del sábado en Gijón, hubo gente que se quedó con ganas de más, asegura Marta. “Alguno incluso me comentaba que no era de Asturias, pero que intentaría venir en otras ocasiones si le era posible”. Y es que sacar el pensamiento crítico a la calle de un modo informal y divertido es algo que merece la pena.