Día de Darwin

Bilbao se vuelca con Darwin

Vista del salón de actos de Bidebarrieta durante la celebración del Día de Darwin de 2007. Foto: L.A. Gámez.

Alrededor de 300 personas asistieron en la tarde de ayer a la celebración en Bilbao del Día de Darwin, en un abarrotado salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta. La jornada La teoría de la evolución y los cuentos creacionistas fue abierta por Ibon Areso, teniente de alcalde de la ciudad, quien transmitió a los presentes el saludo del alcalde, Iñaki Azkuna -atacado por el mutante virus de la gripe-, y leyó un fragmento de El origen de las especies (1859). El numeroso público siguió con atención las charlas de los biólogos Enrique Cerdá-Olmedo, Antonio Lazcano y Ana Rallo, después de las cuales se celebró un animado coloquio. Tras un corto intermedio, el periodista César Coca, adjunto a la dirección de El Correo y vecino de la bitácora Divergencias, leyó un párrafo de la obra clave de Charles Darwin como preámbulo a la intervención de Cerdá-Olmedo. La clausura corrió a cargo de Juan Ignacio Pérez, rector de la Universidad del País Vasco (UPV), quien destacó que el pensamiento mágico socava las bases de las sociedades democráticas y dejó entrever que el de ayer es el segundo paso -el primero se dio el 7 de noviembre con la jornada Misterios, a la luz de la ciencia– de un, por ahora informal, proyecto de divulgación del escepticismo y del conocimiento científico entre la gente de la calle.

Enrique Cerdá-Olmedo, Ana Rallo y Antonio Lazcano. Foto: Ignacio Pérez.Resulta imposible resumir lo que dijeron los participantes en las más de tres horas de fiesta evolucionista, y más para quien estaba, sobre todo, preocupado por el cumplimiento del horario y que a nadie faltara de nada. Pero, de las notas que atropelladamente cogí cuando pude, entresaco algunas frases e ideas que me llamaron la atención. De la apasionante y apasionada presentación de Lazcano, me quedo con la idea de que la cuestión del origen de la vida no se ha resuelto todavía, pero que, al menos, los científicos ya saben qué preguntas hacerse. En un entorno como el de Bidebarrieta, en el Casco Viejo bilbaíno, me emocionó el recuerdo de Rallo de que nuestro Miguel de Unamuno presidió en 1909 en la Facultad de Medicina de Valencia el primer homenaje que se rindió en España a Charles Darwin.

Casi un siglo después, sentí que los que estábamos en la sala habíamos recogido el testigo del pensador vasco. Y, de la descacharrante intervención de Cerdá-Olmedo, me sedujo el reconocimiento de que el diseño de la Giralda de Sevilla, “una maravilla de la ingeniería”, es pésimo si lo comparamos con el de un árbol; y lo mismo ocurre con nuestras ciudades con respecto a los termiteros. No faltaron, obviamente, referencias al diseño inteligente como lo que es, una manifestación grotesca del ultraconservadurismo, “una teología instantánea como el Nescafé“, en acertada descripción de Lazcano, quien en el coloquio auguró que, de aquí a diez o veinte años, el hombre habrá sido capaz de sintetizar en el laboratorio compuestos que reproduzcan algunas características de lo que llamamos vida.No se fíen, de todos modos, de este resumen apresurado. Si no pudieron asistir al encuentro, dentro de poco tendrán a su disposición aquí mismo las conferencias grabadas en vídeo, por cortesía de la UPV. Y antes, confío en que esta misma semana, otro material audiovisual que a buen seguro interesará a muchos de ustedes.

Entrevista de Joseba Vivanco a Antonio lazcano publicada en el diario 'Gara'.

Reportaje de Julián Méndez publicado en 'El Correo'.El impacto en los medios de comunicación de la celebración del Día de Darwin en Bilbao ha sido notable, con informaciones y entrevistas en la Cadena Ser, Loyola Herri Irratia, Onda Cero, Punto Radio y Radio Popular, entre otras emisoras; una entrevista a Lazcano, de Joseba Vivanco, en el diario Gara y un reportaje, de Julián Méndez, en El Correo. Todo ello ha sido fruto del trabajo de mucha gente y, aunque es imposible citar a todos los implicados, si quiero dar las gracias a la UPV, El Correo, el Ayuntamiento de Bilbao, el Círculo Escéptico y el Centro para la Investigación, que apoyaron desde el principio una idea que surgió durante una comida de Eduardo Angulo, Félix Goñi, Jon Sáenz, Agustín Sánchez Lavega y quien esto firma. Gracias a todos: a los ponentes, al público y a quienes desde las entidades convocantes han hecho posible este encuentro, respaldando todas las ideas de la organización y encargándose de esos detalles de los sólo nos acordamos cuando algo falla, como harán el año que viene cuando repitamos la jugada.

Como bilbaíno, me siento orgulloso de que mi ciudad se haya apuntado este tanto en la divulgación cultural. Por eso, cuando a media tarde de ayer me topé con una anotación del biólogo Maximiliano Corredor en su indispensable Evolucionarios, la imprimí para leerla antes de la intervención final del rector de la UPV. Les dejo con la reflexión de Corral y el reto que lanza:

“¡Feliz Día de Darwin tengáis todos!

Sobre todo si estáis en Bilbao, porque podréis celebrar el Día de Darwin como es debido.

Y si sois de Valencia, que sepáis que podréis hacerlo con un poco de retraso el miércoles y el jueves.

Si en cambio estáis en cualquier otro lugar de España, lo mejor que podéis hacer es mandar un mail a las facultades de Biología de vuestra universidad más cercana para pedirles explicaciones.”

El alcalde de Bilbao abrirá los actos del Día de Darwin

El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, abrirá la celebración del Día de Darwin en la capital vizcaína, con la lectura de un fragmento de El origen de las especies (1859). La jornada sobre La teoría de la evolución y los cuentos creacionistas, programada para el lunes en la Biblioteca de Bidebarrieta y de entrada gratuita, es uno de los dos actos oficiales en conmemoración del nacimiento de Charles Darwin organizados en España. El programa incluye tres conferencias sobre el origen de la vida, la llegada de las ideas de Darwin a nuestro país y una visión crítica del diseño inteligente, a cargo de los biólogos Antonio Lazcano, Ana Rallo y Enrique Cerdá-Olmedo, y una mesa redonda en la cual participarán, además de los conferenciantes, Juan Ignacio Pérez, rector de la Universidad del País Vasco (UPV); Eduardo Angulo, biólogo de la UPV y miembro del Círculo Escéptico; y Félix Goñi, director de la Unidad de Biofísica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la UPV. La teoría de la evolución y los cuentos creacionistas es una iniciativa del Círculo Escéptico, el diario El Correo, la UPV, el Ayuntamiento de Bilbao y el Centro para la Investigación.

Tarjetón del Día de Darwin de 2007 en Bilbao.

La guerra del mono

Muchos maestros estadounidenses eluden la enseñanza de la teoría de la evolución en la escuela. Sobre todo, en el sur, en el llamado Cinturón de la Biblia. “Entiendo por qué lo hacen: tienen miedo a ser perseguidos, a perder el empleo o a no ascender, temen ser blanco de ataques de los padres o sufrir presiones de otros maestros. Enseñar la evolución en algunas zonas de Estados Unidos exige valentía y hay que elogiar a aquéllos que lo hacen”, dice Michael Shermer, director de la Skeptic Magazine y columnista de Scientific American.

La teoría de la evolución enfrenta desde hace siglo y medio con la ciencia a quienes interpretan la Biblia al pie de la letra. Cuando Charles Darwin (1809-1882) publicó El origen de las especies en 1859, echó del Paraíso a Adán y Eva. Acabó con el hombre como un ser creado a imagen y semejanza de Dios, y lo convirtió en un producto más de la selección natural. La idea, pilar de la biología moderna, chocó contra la visión bíblica de nuestros orígenes y se abrió en Occidente un debate entre ciencia y religión que en EE UU no se ha cerrado.

El biólogo Richard Dawkins, de la Universidad de Oxford, cree que la razón es que “la separación constitucional entre Iglesia y Estado ha derivado en EE UU en un mercado de la religión con hábiles vendedores que compiten por el cliente como en el campo de los detergentes”, con técnicas agresivas innecesarias en los países europeos, “donde normalmente hay una religión dominante, oficial”. El autor de El gen egoísta indica, además, que “la religión es considerada en Europa algo aburrido, relegado a un segundo plano”, mientras que en EE UU es “constantemente invocada por los políticos”.

Desde California, Shermer coincide en que “los estadounidenses son mucho más religiosos que los europeos y aquéllos que perciben la evolución como una amenaza para la religión tiene mucho más peso político que el resto”. Además, añade, la separación entre Iglesia y Estado y la inexistencia de ayudas gubernamentales han forzado a los diferentes credos a “convertirse en expertos en mercadotecnia”, porque “compiten por una clientela y recursos limitados”.

El episodio más famoso de esta guerra es el juicio del mono, en el que John Scopes fue juzgado en Tennessee en 1925 por enseñar la teoría de la evolución y condenado a una multa de 100 dólares. En los años 80 del siglo pasado, los fundamentalistas consiguieron que varios Estados legislaran para que la creación bíblica se enseñara en la escuela pública como alternativa a la evolución. Sin embargo, el Tribunal Supremo de EE UU concluyó en 1987 que esas leyes eran anticonstitucionales, ya que suponían que el Estado impulsara una creencia. Desde finales de los años 90, los creacionistas se han concentrado en sacar a Darwin de la escuela y, ahora, centran sus esfuerzos en que entre en clase como alternativa el llamado diseño inteligente, que sostiene que la complejidad humana exige que haya en su origen un arquitecto.

Un día para Darwin

“La Iglesia católica nunca ha sido una entusiasta de la lectura literal de la Biblia. El literalismo es una tradición protestante”, puntualiza Dawkins a la hora de explicar por qué el antievolucionismo es tan fuerte al otro lado del Atlántico y no en países tradicionalmente católicos como España. Para él, los maestros que en EE UU no enseñan la evolución por miedo “son unos cobardes y unos traidores de la enseñanza, de la ciencia y de la verdad”. “La evolución ocurrió”, sentencia Shermer. “No hay ninguna duda sobre su veracidad. Es un hecho”, dice Dawkins.

Charles Darwin nació el 12 de febrero de 1809 y, el mismo día cincuenta años después, publicó su obra clave, El origen de las especies. En ella, estableció las bases de la teoría de la evolución por selección natural, que los biólogos del siglo XXI ven en nuestro genoma. Desde 1995, un grupo creciente de pensadores celebra el Día de Darwin el 12 de febrero. Pretenden promocionar la educación científica y el conocimiento de la obra del naturalista inglés.

“El Día de Darwin es una excusa no sólo para celebrar la grandeza del hombre, sino también la fuerza y el impacto de su idea. La teoría de la evolución es una de la media docena de ideas más importantes en la historia de la Humanidad y debería ser objeto de celebración”, apunta Shermer. Dawkins va más lejos: “La de Darwin es, sin duda, una de las mentes más grandes que han existido. Es de justicia conmemorar su nacimiento, mucho más que los natalicios de políticos, de generales e, incluso, de Jesús”.

Publicado originalmente en el diario El Correo.