Conspiración lunar

José María Íñigo da crédito en Radio Nacional de España a los ‘negacionistas’ de los alunizajes

José María Íñigo alimentó ayer en No es un día cualquiera, en Radio Nacional de España, la idea de que el hombre no ha llegado a la Luna, de que los alunizajes fueron un montaje rodado en Nevada. La directora y presentadora del programa, Pepa Fernández, dio el contrapunto sensato a un Íñigo conspiranoico cuyas argumentaciones se basaban en ideas completamente erróneas. Así, dijo: “Hay científicos, profesores de astronomía, escritores, fotógrafos… que se han lanzado a rebatir cuantas pruebas y fotos hay de aquella hazaña. Incluso, la Fox, la famosa Fox, emitió un programa de televisión en el que se cuestionaba cada una de las fotografías que mandaron desde el Apollo. Bueno, pues ahí está la historia, ¿no? Hay muchas historias, hay muchas novelas, hay muchos escritos, hay muchos informes… Y la mayor parte de ellos dice… Bueno, no dice que nunca estuvieron, pero si pone en duda, por muchas razones, que estuvieran en la Luna”.

Si no fuera porque la primera afirmación es falsa y no hay nadie en la comunidad científica que dude de la autenticidad de los alunizajes, aunque sí es cierto que siempre hay fotógrafos, escritores y periodistas incapaces de entender por qué, por ejemplo, no se ven las estrellas en el cielo lunar… Si no fuera porque el documental de la Fox Conspiracy theory: did we land on the Moon? (Teoría de la conspiración: ¿llegamos a la Luna?) se emitió el 15 de febrero de 2001 -¡hace diez años!- y ha sido desmontado por astrónomos y científicos… Si no fuera porque sólo los conspiranoicos dicen que el hombre no ha pisado la Luna, mientras que no hay ningún libro de ciencia o de divulgación ni ningún artículo en ninguna revista científica que ponga en duda los alunizajes… Si no fuera por todo eso, porque el montaje exigiría que todos los geólogos de todo el mundo estuvieran compinchados con los pérfidos yanquis y que el Pentágono se la hubiera dado con queso a los soviéticos como si fueran niños de parvulario, Íñigo podría tener razón; pero es que no la tiene. Y no vale responder, como hizo después ante una queja de Manuel Toharia, que él únicamente se ha hecho eco de lo que opina mucha gente. No.

Dar algún crédito a quienes dicen que el hombre no llegó a la Luna es equiparable a darlo a quienes sostienen que el 11-S fue un autoataque de Estados Unidos, detrás del 11-M estuvo ETA y el VIH no causa el sida. También hay mucha gente que cree esos disparates, y periodistas y escritores que hacen negocio con ello, y no por eso hay que darles crédito. Todo lo contrario.

Animo a José María Íñigo, de cuyo patinazo me enteré gracias a Salva Moya a través de Twitter, a que se lea mis reportajes “Pruebas lunares” (2003), “Aluniza como puedas” (2008), “Verdades y mentiras de Base Tranquilidad” (2009), publicados en el diario en El Correo, a que vea el episodio piloto de la serie Escépticos y a que conozca el ridículo origen de la idea de que los alunizajes fueron un montaje. Y, después, si quiere, hablamos.

‘Apollo 18’: ¡no saquemos las cosas de madre!

“Hay una razón por la que no volvimos a la Luna”, anuncian en la web de Apollo 18, película que se estrenará en Estados Unidos el 22 de abril. La razón es que allí hay algo terrorífico que atacó a los tripulantes del Apollo 18, una misión secreta del Departamento de Defensa. Hemos sabido de ella ahora gracias a que alguien ha decidido hacer públicas las películas grabadas en la Luna por los desgraciados astronautas. Éste es el punto de partida de lo que promete ser una cinta de terror ambientada en el claustrofóbico ambiente de un módulo lunar. Un arranque similar al de cintas como The Blair witch project y Holocausto caníbal, por citar una relativamente reciente y otra de la que se acordarán los más viejos del lugar.

Me comenta el periodista Julio Arrieta que ya empieza a haber por ahí algún escéptico crítico con Apollo 18 porque puede fomentar la teoría de la conspiración lunar. Y no lo entiendo. Estamos hablando de una ficción equiparable a Alien y La cosa, pero ambientada en el satélite terrestre. ¿Que existe el riesgo de que alguien se crea que hubo una misión Apollo 18 y el programa lunar no se suspendió por recortes presupuestarios tras el Apollo 17? Pues, bueno, qué se le va a hacer si hay gente que no sabe diferenciar ficción de realidad y también se cree, porque lo va a ver este verano en la gran pantalla, que los astronautas estadounidenses se toparon con transformers en la Luna. Isaac Asimov, escéptico donde los haya, recurrió a la telepatía en su saga de La Fundación y no sé de nadie que se rasgara las vestiduras por ello.

No es lo mismo Mirlo rojo que Apollo 18. El primero es un episodio de Planeta encantado, una serie documental de Juan José Benítez que emitió TVE hace unos años. En él, hubo un intento de dar gato por liebre a la opinión pública mediante un montaje hecho en unos estudios de animación que se incluyó como si fuera parte de una cinta rodada en la Luna en la que los tripulantes del Apollo 11 exploraban edificios en ruinas dejados por seres de otros mundos. Apollo 18 es una película de ciencia ficción terrorífica. No saquemos las cosas de madre y tengamos claro que los conspiranoicos son capaces de sostener una cosa y la contraria: recuerden que Santiago Camacho defendía hace años que no pisamos a la Luna y ahora dice que sí, pero que allí se han descubierto cosas raras que nos han ocultado.

‘Escépticos’: luces y sombras

Dos días después de la emisión del episodio piloto de Escépticos en ETB 2, podemos decir que hemos cumplido el principal objetivo: demostrar que se puede hacer otro tipo de televisión y atraer al espectador sin insultar ni a su inteligencia ni al buen gusto. “¿Fuimos a la Luna?”, el episodio piloto de lo que está concebido como una serie, fue visto el sábado en ETB 2 por 76.000 espectadores, lo que supone un 8,8% de share, casi un punto por encima de la media de la cadena, y con competidores tan potentes como Harry Potter y La Noria. A estas horas, desconozco cuánta gente lo ha visto ya a través de la web, pero en sus primeras 20 horas colgado el vídeo ha recibido más de 16.000 visitas. Escépticos ha sido durante tres días seguidos tema del momento (trending topic) en España en Twitter, por delante a veces de la salida de Francisco Álvarez Cascos del PP. Queda mucho trabajo todavía y ver si la serie se rueda, pero voy a adelantar algunas de mis conclusiones de lo ya vivido y a explicar otras cosas.

Lo primero es que se ha trabajado a toda velocidad. Empezamos a rodar el 15 de diciembre y se entregó el original a la televisión pública vasca quince días después. Son cosas de la tele, que por lo visto suele funcionar con plazos casi tan ajustados como los periódicos, mundo al que me enorgullezco de pertenecer y donde las cosas suelen ser para ayer. Si quitan los indispensables días de descanso -no para todos, porque hubo varias reescrituras de guion a cargo de Jose A. Pérez-, tuvimos que compaginar el rodaje con mi tiempo libre; la disponibilidad de los expertos y de las aulas de la universidad y el colegio; un montaje, a mi juicio, extraordinario que hace que a la gente le pasen los 40 minutos de documental volando y que ha exigido noches en vela al equipo; un ensamblaje de sonido complicadísimo… Mejor, léanse lo que cuenta el director en el blog del rodaje. Y, si no han visto el episodio piloto, pueden hacerlo aquí y luego seguir leyendo.

Trampas y fallos que no son

Marta Fernández y Luis Alfonso Gámez, durante el 'experimento' de las sombras con juguetes de Tintín. Foto: Laura Esteban.El resultado ya lo han visto. Estoy orgulloso de él a pesar de los errores, que los hay. Por citar el para mí más evidente, la locución de los primeros minutos podía haber sido mucho mejor; pero la hicimos contra el reloj y, además, era la primera vez que hacía algo parecido. Creo que se nota la diferencia entre el principio y el final, aunque, en el mundo real, sólo pasaron dos horas desde la primera hasta la última frase de la voz en off. ¡Es lo que tiene la primera vez! Mi intención, si la serie sale adelante, es seguir haciendo el papel de narrador y trabajar duro para que el resultado sea digno del resto del producto, aunque me tenga que pasar horas grabando en casa mis fragmentos a modo de ensayo.

Hay fallos que no lo son y trampas que no existen, aunque parezca lo contrario. El máximo dirigente de la Unión Soviética cuando empezó la carrera espacial era Nikita Jrushchov y hay quien no entiende que el presidente soviético caricaturizado parezca Stalin, con su bandera de la hoz y martillo detrás. Hubo un momento en el cual pensé que teníamos que cambiarlo; pero la duda me duró lo mismo que la que de vez en cuando me asalta sobre encender un cigarrillo -soy ex fumador desde hace diez años-, una fracción de segundo. La caricatura es tan buena que no me cabe ninguna duda de que la mayor parte del público se la ha tomado como lo que es. ¡Ah!, y no hay segundas intenciones, no se está haciendo mofa del presidente soviético frente al estadounidense.

Ha habido también quien ha creído que seleccionamos a los universitarios previo conocimiento de lo que iban a decirnos. No es así. Ni en el caso de los universitarios, estudiantes de geología, ni en el de los escolares, sabíamos por dónde iban a ir los tiros de cada debate hasta que éste tuvo lugar. De hecho, mi gran miedo –como ya expliqué aquí– era que los futuros geólogos no dieran juego y tuviera que hacer cábalas para meter en sus cabezas una mínima duda conspiranoica y que dijeran alguna excentricidad. Para mí pasmo, ocurrió todo lo contrario y, créanme, en ese laboratorio los futuros científicos dijeron muchas más cosas increíbles que las que han visto. Fuera también. En los pasillos de la Universidad del País Vasco (UPV), hablé con estudiantes de biología que estaban preparando exámenes, y la mayoría creía que los alunizajes fueron un montaje. En ninguno de los dos encuentros con jóvenes, hay nada montado ex profeso, una escena que hayamos repetido para que nos digan las cosas bien o yo no me trabe: lo que han visto es una síntesis de lo que fue. ¡Ah!, y cada entrevista también se grabó de un tirón.

A vueltas con las sombras

El asunto que más polémica ha suscitado en Internet ha sido el del experimento de las sombras con juguetes de Tintín. Se ha dicho que el foco no está a la misma distancia de nuestra maqueta lunar que el Sol de la Luna y que, por tanto, la prueba no vale. Vayamos por partes. Primero, sabíamos desde el principio que el foco está infinitamente más cerca del cohete de Tintín que el Sol del Eagle y sus tripulantes, pero queríamos hacer un experimento casero que pudiera repetir cualquier niño y que demostrara que dos objetos pueden proyectar sombras divergentes a pesar de estar iluminados por una sola fuente de luz. Además, el resultado es el mismo que si Marta Fernández, mi compañera, y yo nos hubiéramos fotografiado en una explanada con el Sol bajo en el horizonte, como estaba durante los alunizajes, sólo que más divertido: hacía años que no jugaba con arena. Adelanto que, aunque a ninguno de los dos nos hubiera importunado hacer el experimento en la Luna para ser rigurosos al 100%, producción nunca contempló tal posibilidad. Es lo que tienen los ajustados presupuestos de la televisión pública en este país.

Sombras divergentes en el patio de un colegio con el Sol bajo en el hjorizonte. Foto: Eugenio Manuel Fernández.Creo, no obstante, que nos faltó una cosa, como le he comentado hoy mismo al director: añadir, después de mis frases finales mirando a cámara, un par de fotos demostrando que lo mismo pasa en la calle cuando el foco es el Sol, situado a 150 millones de kilómetros de nosotros. Por si no me creen, aquí les dejo una foto hecha por Eugenio Manuel Fernández, autor de La conspiración lunar, ¡vaya timo! (2009). ¿Ven las sombras? Son divergentes, ¿verdad? Como en nuestro experimento; como en algunas fotos lunares. De todos modos, algo hemos hecho mal cuando hay gente que coincide en que lo hemos hecho mal.

No quiero acabar sin agradecer su gran trabajo y confianza a ETB, a K 2000 -y en particular a Blanca Baena, la productora ejecutiva de esta locura-, a Jose A. Pérez, Aitor Gutiérrez y su equipo, a los blogueros y amigos -si los citara, me dejaría a muchos, sin duda- que nos han tratado con cariño, a mis compañeros de El Correo y también a todos aquéllos que han dicho lo que no les gusta de este documental. Estamos tomando buena nota de todas las críticas. Por cierto, la tan alabada selección musical es culpa de Jose y a mí me ha encantado, entre otras cosas, porque desde mi infancia dos de mis ídolos han sido Elvis Presley y Frank Sinatra. Jose no lo sabía. La escena final abandonando el colegio El Regato, de Barakaldo, a los sones de Fly me to the Moon ha sido para mí el mejor regalo de Año Nuevo. Gracias, amigo. Ahora, toca esperar lo que decidan los directivos de la televisión pública vasca, quienes ya demostraron su fe en el proyecto emitiendo este episodio piloto en prime time y sin interrupciones publicitarias.

Mientras tanto, el debate continúa aquí y en Twitter, donde también estoy a su disposición como @lagamez en la medida de mis posibilidades y de que me deje la gripe que me lleva castigando desde horas antes del estreno de Escépticos y me está arruinando la vacaciones. Como dice Jose en sus conclusiones, creo “en una televisión pública que retome sus principios fundacionales: informar, difundir la cultura de un país o región y promocionar los valores esenciales de la democracia. Estoy convencido de que esta opción es más rentable en términos sociales que un panorama televisivo copado por Berlusconi y sus clones”. Y creo que un programa como Escépticos debe tener un hueco en cualquier parrilla pública. Si no, apaga y vámonos.

‘Escépticos’: “¿Fuimos a la Luna?”