Asteroides

El asteroide Apofis: sensacionalismo catastrofista

El asteroide Apofis ha vuelto a demostrar lo ávidos que están algunos medios de comunicación por dar noticias sensacionales y lo poco que les importa que sean ciertas. Lo he comprobado en el informativo de Ángeles Blanco, en Telecinco, y también en 20 Minutos, gracias esto último a Microsiervos. Es posible que Apofis, con sus cerca de 300 metros de diámetro, choque contra la Tierra en 2036, han dicho en la tele y en el diario gratuito.

Este Apofis es el mismo pedrusco sobre el que a principios se enero se hartó a decir bobadas el periodista esotérico Bruno Cardeñosa en Channel Nº 4, el programa de Ana García Siñériz y Boris Izaguirre en Cuatro. Ya entonces expliqué que la probabilidad de que este asteroide se estrelle contra la Tierra en este siglo es prácticamente nula. Inexistente para 2029, de 1 entre 45.000 -el 0,0022%- para 2036 y de 1 entre más de 12 millones -el 0,0000081%- para 2037, según su ficha del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA. Dije hace poco más de un mes que, en la escala de Turín -que mide el riesgo de impacto de un asteroide contra nuestro planeta y va de 0 a 10-, Apofis está catalogado como una amenaza de tipo 0, ya que “la probabilidad de colisión es cero, o tan baja que es prácticamente cero”.

Nada ha cambiado desde que escribí esas líneas, así que el despliegue informativo de Telecinco y 20 minutos carece de justificación, aunque haya servido a ambos medios para componer el típico titular catastrofista que siempre vende. El origen último del despropósito parece ser una información publicada por la revista New Scientist, rebotada luego por agencias y acogida con júbilo en algunas redacciones por ser llamativa si se coge por los pelos. Porque lo que no han explicado ni el canal privado ni el periódico gratuito es que la probabilidad de que el asteroide no choque contra la Tierra en 2036 es del 99,9978%. Es algo insignificante, ¿verdad?

Apofis: probabilidad de impacto nula

La probabilidad de que el asteroide Apofis (2004 MN4) choque contra la Tierra en este siglo es prácticamente nula. Inexistente para 2029, de 1 entre 45.000 -el 0,0022%- para 2036 y de 1 entre más de 12 millones -el 0,0000081%- para 2037, según su ficha del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA. En la escala de Turín -que mide el riesgo de impacto de un asteroide contra nuestro planeta y va de 0 a 10-, Apofis está catalogado como una amenaza de tipo 0, ya que “la probabilidad de colisión es cero, o tan baja que es prácticamente cero”. Sin embargo, si usted vio el lunes al “escritor e investigador” Bruno Cardeñosa en Channel Nº 4, el programa de Ana García Siñériz y Boris Izaguirre en Cuatro, posiblemente concluyera que los niños que hoy van a la guardería puede que no sobrevivan a la veintena debido a una pedrada cósmica que las agencias espaciales estudian ya cómo evitar. Tranquilícese, el autor de El código secreto -una antología del disparate sobre la evolución humana- metió la pata una vez más al presentar como datos fidedignos unos cálculos que fueron descartados por los científicos en diciembre de 2004, días después del debut de Apofis como una amenaza para la Humanidad.

Cardeñosa hizo en Channel Nº 4 un alarde de periodismo de imbestigación, aderezado con apocalípticas imágenes de Cuatro maneras de acabar con el mundo, una producción catastrofista de la BBC. Acertar, lo que se dice acertar, únicamente lo hizo en el diámetro de la roca -unos 320 metros-, su nombre y que pasará en 2029 a unos 30.000 kilómetros de nuestro planeta. El resumen de su discurso apareció sobreimpresionado en pantalla durante su intervención: “En 2029, un asteroide puede provocar un cataclismo”. Sin embargo, cualquiera que consulte la información de la NASA en Internet sabe que no es así: el choque de 2029 está descartado y la probabilidad de impacto en años posteriores tiende a cero. El espectacular sobrevuelo de Apofis tampoco ocurrirá en agosto de 2029 -como sostiene el ufólogo y recordó varias veces a gritos Izaguirre-, sino el 13 de abril de ese año y será visible desde África, Asia y Europa. ¡Ojo!, será viernes, así que seguro que los supersticiosos esperan lo peor.

El periodista esotérico intentó tranquilizar al personal diciendo que la NASA estudia cómo desviar éste y otros asteroides. Este extremo es tan cierto como que la Atlántida desapareció hace 9.000 años por un impacto cósmico, tal como apuntó una documentada contertulia a la hora de citar ejemplos de catástrofes achacables al choque de objetos celestes. Porque sí es verdad que la NASA y otras agencias espaciales vigilan los objetos cercanos a la Tierra (NEO) y trabajan en cómo podría evitarse una catástrofe en caso de detección temprana de la amenaza, pero no lo es que estén estudiando cómo desviar Apofis en 2029, ya que ese asteroide no está en rumbo de colisión ni ostenta el grado 2 de peligrosidad de la escala de Turín, como mantiene Cardeñosa. También se confunde el colega de Iker Jiménez cuando afirma que, “justo ahora hace cien años” se produjo en Siberia una catástrofe de este tipo. El objeto de Tunguska se estrelló el 30 de junio de 1908 -no en 1907, como dice él- y tampoco arrasó una superficie equivalente a la de la ciudad de Nueva York -que ocupa 800,3 kilómetros cuadrados-, sino unos 2.000 kilómetros cuadrados, el equivalente a la provincia de Guipúzcoa.