Asteroides

Impactos extraterrestres. Tunguska, 100 años después

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta, 4) acogerá el lunes el ciclo de charlas Impactos extraterrestres. Tunguska, 100 años después, en una iniciativa de la Universidad del País Vasco (UPV), el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE), el Ayuntamiento de Bilbao y el Centro para la Investigación. El programa de la jornada, que cierra el segundo curso de divulgación del pensamiento crítico programado en la capital vizcaína por el CE, es el siguiente:

18.00 horas: El peligro de impacto por asteroides y cometas, por Josep Maria Trigo-Rodríguez, astrofísico del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC).

18.45 horas: Impactos y extinciones: el fin de los dinosaurios, por Xabier Orue-Etxebarria, catedrático de Paleontología de la UPV.

19.45 horas: Tunguska y otros impactos ¿Qué podemos hacer?, por Agustín Sánchez Lavega, astrofísico y miembro del CE.

20.30 horas: Mesa redonda: Impactos extraterrestres. Tunguska, 100 años después, con los conferenciantes.

Organizan:
El Correo
Círculo escéptico.

Medios de comunicación de medio mundo se estrellan contra el asteroide Apofis

Al final voy a tener que dedicar una categoría de este blog al asteroide Apofis (2004 MN4): en enero de 2007, el periodista esotérico Bruno Cardeñosa se hartó de decir bobadas sobre este pedruso en Channel Nº 4, el programa de Cuatro; un mes después, Telecinco y 20 Minutos volvieron a repetir la trola de que es posible que Apofis, con sus cerca de 300 metros de diámetro, choque contra la Tierra en 2036; y, ayer, varios medios de todo el undo vinieron a decir que “un pequeño genio alemán de 13 años de edad descubrió un error en los cálculos de la NASA sobre la eventual colisión de un asteroide contra la Tierra en los próximos años.Con un telescopio, Nico Marquardt encontró que la posibilidad de que el asteroide Apofis (nombre del dios egipcio de la destrucción) choque con la Tierra es de 1 sobre 450, mientras los expertos de la NASA sostenían que ésta era de 1 sobre 45.000”.Sería para preocuparse… si fuera cierto; pero es que, una vez más, es mentira, como explican los siempre vigilantes Microsiervos. Es más, la NASA ha hecho público el siguiente comunicado:

“La Oficina del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California) no ha cambiado su estimación para la muy baja probabilidad (1 entre 45.000) de impacto contra la Tierra del asteroide Apofis en 2036.En contra de lo que sostienen recientes informaciones periodísticas, el personal de la NASA que trabaja en el seguimiento de los objetos cercanos a la Tierra no ha contactado ni mantenido correspondencia alguna con un joven estudiante alemán que dice que la probabilidad de impacto de Apofis es mucho más alta que la indicada.

La conclusión de ese estudiante se basa, según las informaciones, en la posiblidad de un choque con un satélite artificial durante el acercamiento del asteroide de abril de 2029. Sin embargo, el asteroide no pasará en 2029 cerca del cinturón principal de satélites geosincrónicos, y las probabilidades de choque con una satélite son extraordinariamente remotas.

Por lo tanto, este escenario de colisión no afecta a la probabilidad de impacto calculada para Apofis, que sigue siendo de 1 entre 45.000.”

Medios tan prestigiosos como The Guardian -cuando escribo estas líneas ha quitado la noticia publicada originalmente- y la Agencia France-Presse han dado, sin embargo, por bueno el bulo del niño prodigio que corrige los cálculos de la NASA. En España, han resultado agraciados con el asteroidazo los diarios Abc y 20 Minutos, otra vez. Vuelvo a repetirlo: la probabilidad de que este asteroide se estrelle contra la Tierra en este siglo es prácticamente nula. Inexistente para 2029, de 1 entre 45.000 -el 0,0022%- para 2036 y de 1 entre más de 12 millones -el 0,0000081%- para 2037.

'Abc' y '20 minutos' se tragaron el bulo de que un niño había corregido los cálculos de la NASA sobre el asteroide Apofis.

El cierre del radiotelescopio de Arecibo, en Punto Radio Bilbao

El astrofísico José Félix Rojas, Almudena Cacho y yo hablamos el 14 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, del posible cierre del radiotelescopio de Arecibo, en la sexta entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

Contra el cierre del radiotelescopio de Arecibo y por nuestra seguridad como especie

El radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico.

Una roca de unos 10 kilómetros de diámetro destronó a los dinosaurios hace 65 millones de años. Otra bastante más pequeña -de decenas de metros- arrasó 2.200 kilómetros cuadrados de la taiga siberiana hace sólo 99 años. No sabemos cuándo ni dónde ocurrirá el próximo choque; sí, que ocurrirá. Somos conscientes de que la destrucción puede llegar del cielo y también de que puede estar en nuestras manos el evitarlo si detectamos la amenaza con tiempo y actuamos en consecuencia. Por eso, astrónomos de todo el mundo miran al cielo desde hace años para censar los llamados Objetos Cercanos a la Tierra (NEO) , los asteroides y cometas que cruzan la órbita de nuestro planeta, podrían chocar contra él, matar a millones de personas y, si son de gran tamaño, hasta provocar nuestra extinción.

La mejor herramienta para controlar las trayectorias de esas piedras -hay catalogadas cerca de 5.000- es el radiotelescopio de Arecibo, construido en la selva de Puerto Rico. Pero la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, que lo financia, quiere cerrarlo para destinar el dinero que así se ahorraría -entre 12 y 15 millones de dólares- a otros proyectos que tdavía no existen. “El seguimiento por radar es el único modo de conocer con exactitud la probabilidad de impacto y el radiotelescopio de Arecibo es el instrumento más potente para hacerlo, veinte veces más sensible que ningún otro en el mundo”, destaca la Sociedad Planetaria en una carta dirigida ayer al Subcomité de la Aeronáutica y del Espacio del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes de EE UU. La entidad pide a los legisladores que prorroguen la vida de la instalación científica para que no sigamos el camino de los dinosaurios, bestias que carecían de programa espacial.

Hay personas que conocen el radiotelescopio de Arecibo gracias a la película Contact, de Robert Zemeckis. Muchos tuvimos por primera vez noticia de su existencia en 1974, cuando se mandó desde él un mensaje de saludo hacia M13, un cúmulo de estrellas situado a 25.000 años luz, con la esperanza de que algún día lo capte una civilización extraterrestre. Pero el funcionamiento de Arecibo puede ser vital para nuestra especie. ¿O es que no merece la pena tener una póliza de seguros de 15 millones de dólares anuales para toda la Humanidad?