Caras de Bélmez

El ‘TNT’ de Jordi González falsea la opinión de los críticos del fenómeno de las caras de Bélmez

Dice el refrán: “El que con niños se acuesta, meado se levanta”. Eso le ha pasado a Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico (CE), después de prestar su testimonio de buena fe ante las cámaras de TNT, el programa que dirige y presenta Jordi González en Telecinco. Tengo que reconocer que nunca había visto nada más que fragmentos de ese espacio, y siempre en pleno zapeo, hasta que el martes pasado lo grabé de madrugada para ver qué decían sobre el fenómeno de las caras de Bélmez. En el estudio, iban a estar dos amigos, el periodista Javier Cavanilles y el parapsicólogo Francisco Máñez, que han desmontado la historia de las caras de cemento del pueblo de Jaén en los últimos años; en una intervención grabada, otro amigo, Frías, iba a dar su crítica opinión. En el otro rincón, el pícaro Pedro Amorós y la alcaldesa de Bélmez, María Rodríguez, iban a decir lo de siempre, que por algo a los dos viene bien que este montaje de la España tardofranquista se mantenga en pie.

Sabía que Frías, compañero de andanzas en el CE -que ya ha mandado una carta de queja a la cadena-, aparecería en el programa desde varios días antes. Y estaba al corriente de que había grabado su intervención no sólo ante las cámaras de Telecinco, sino también ante una cámara propia, no fuera a ser que tras la emisión del programa se levantara meado; es decir, tergiversado. Así fue. “La Operación Tridente es una supuesta operación que se llevó a cabo durante el régimen de Franco para intentar silenciar el fenómeno”, decía Frías en TNT, con lo que parecía que apoyaba la idea de la conspiración franquista tan del gusto de los vendedores de misterios y que había dado por buena inmediatamente antes de su intervención una voz en off. Sin embargo, la frase completa del presidente del CE había sido: “La Operación Tridente es una supuesta operación que se llevó a cabo durante el régimen de Franco para intentar silenciar el fenómeno de las caras, y digo supuesta porque la verdad es que hay pocos elementos que permitan sostener en pie esa teoría, que por otra parte ha salido hace muy pocos años”. La explicación pone en duda la existencia de la conspiración y que haya sido cortada revela los auténticos intereses de los responsables de TNT: engordar el misterio.

La opinión que tiene Frías de la Operación Tridente pueden leerla en el último apunte de su bitácora, una nota en la que se extiende sobre lo que explicó durante diez minutos al equipo de TNT, que le grabó durante más de media hora. Si no se fían de lo que les digo sobre la manipulación del equipo del late night de Telecinco, pueden ver aquí el corte emitido en el programa de Jordi González y la intervención de Frías íntegra grabada por el CE. ¿Qué demuestran las grabaciones? Que los responsables del espacio han escogido la frase que venía bien para seguir vendiendo el engaño, aunque saben que no es lo que el entrevistado piensa. Eso es manipular una entrevista, tergiversarla, falsearla. Porque todos sabemos que en el periodismo siempre hay que cortar -en el escrito y en el audiovisual-; pero también que hay que hacerlo de tal modo que no se traicione el espíritu de lo dicho por la fuente.

Cuando Frías nos comentó a unos amigos que le habían llamado de TNT, yo le recomendé atender la petición del programa de grabar una intervención, a pesar de que el espacio no me merecía gran crédito. Como todos, tenía mis recelos. Ahora se han visto confirmados. Ahora sé que Jordi González y su equipo son partidarios del todo vale, que su programa no es sólo un espacio de más que dudoso gusto, sino también un programa en el que, cuando se la dan de informadores, no hay que creerse nada, ya que no dudan en falsear los testimonios para que sirvan a sus intereses, coincidentes -por lo que se ve- con los de los charlatanes a los que tan generosamente hacen hueco y dan tiempo en el plató.

Las caras de Bélmez, en italiano

Las caras de Bélmez, en los años 80. Foto: Gabriel Naranjo.Fernando L. Frías, abogado y presidente del Círculo Escéptico, ha publicado en el último número de Scienza & Paranormale, la revista del Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones de lo Paranormal (CICAP), un artículo -titulado “Volti di Belmez: un aggiornamento dalla Spagna”– en el que hace un resumen del misterio de las caras del pueblo jienense. Se trata de una primera aproximación en pocas líneas al enigma que nunca existió, que tanto ha dado que hablar, que tanto dinero ha movido desde agosto de 1971 y al cual los escépticos españoles no hemos hincado el diente hasta hace poco.

El caso de Bélmez demuestra que un misterio, aunque sea tan cutre como éste, nunca muere y que es necesario desenmascararlo porque, si no, después de años de aletargamiento, puede resurgir con fuerza en cualquier momento de la mano de reporteros de lo oculto necesitados de algo que vender. Cometimos el error de dejar pasar la historia de Bélmez, de darla por muerta, cuando no lo estaba. Por fortuna, cuando el año pasado reaparecieron las caras tras de la muerte de la dueña de la casa, había un puñado de gente dispuesta a no dejar que los cazafantasmas perpetuaran el engaño: se trata de personas como Lola Cárdenas, Fernando L. Frías, Gerardo García-Trío y Francisco Máñez. Ellos han hecho un magnífico trabajo que ha puesto en evidencia los tejemanejes de algunas vacas sagradas del misterio y que dará mucho que hablar dentro de poco. Se lo prometo.

Serpientes de verano

¿HUELLAS DE OTROS MUNDOS? Aficionados a lo paranormal examinan un conjunto de círculos aparecidos en un campo de cereal en la República Checa en julio. Foto: Efe.

Hay noticias sorprendentes que se cuelan en los periódicos, la radio y la televisión, y que, sin embargo, tienen pocos visos de ser ciertas, cuando no son descaradamente falsas. Sucede, especialmente, en julio y agosto. Cuando la actividad política, social y económica decae, asoma un monstruo en un lago, se licúa la sangre de un santo, se encuentran piedras que prueban hechos bíblicos y la Atlántida reaparece. Se las llama serpientes de verano; aunque también se dan en otras épocas vacacionales.

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA
Israel
Piedras para la fe

LA CUEVA DEL BAUTISTA. La gruta de cerca de Jerusalén en la que Juan Bautista inició a discípulos fue presentada a bombo y platillo hace un año. ¿El problema? Que los restos datan de los siglos IV ó V mientras que el profeta vivió en el siglo I.No pasa un año sin que se desentierren restos arqueológicos que confirman algún episodio bíblico. En 2004, fue una cueva presentada como el lugar donde Juan Bautista iniciaba a seguidores; aunque los hallazgos eran de época bizantina, de cientos de años después del profeta. Este mes, se han descubierto el palacio del rey David y la piscina de Siloé, en la que Jesús curó a un paralítico, según los Evangelios.

Ligar piedras a hechos de las Escrituras garantiza la atención de los medios a hallazgos que, si no, pasarían desapercibidos. La línea de razonamiento de los arqueólogos sensacionalistas suele ser del estilo de: hemos descubierto una barca de hace dos milenios en el mar de Galilea; Jesús vivió hace dos milenios en Galilea; luego Jesús pudo navegar en esa barca. Así que el titular que se vende es: encontrada la barca en la que Jesús navegó por el mar de Galilea. Eso ha pasado con la piscina de Siloé.

“En Jerusalén hay un montón de mikvaot, de piscinas rituales de los judíos. Entre 1969 y 1975, el arqueólogo Benjamin Mazar descubrió 40 sólo en la zona sudeste del Monte del Templo. La de este verano es una más. ¿La de Siloé? Puede que sí y puede que no. Además, ya hay otra piscina que se enseña a los turistas desde hace años como la de Siloé, con la misma base que la de ahora”, indica el historiador José Luis Calvo. Respecto al palacio de David, el Jerusalén de la época -siglo X antes de Cristo- era una aldea y David, como Salomón, un caudillo tribal, por lo que la existencia de un palacio es muy improbable. “Sabemos que no hubo ningún éxodo de Egipto y que otros episodios del Antiguo Testamento nunca sucedieron. La Biblia no es un libro de Historia; es una obra que crea un pasado para un pueblo, con objetivos nacionalistas”, sentencia el experto.

CUANDO EL OVNI SE ESTRELLA
Roswell (Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B

Roswell acoge ya un museo dedicado a los ovnis.No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.

La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias… “Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico”, comenta Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.

El principal avalista de la cinta en España fue Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro –Roswell: secreto de Estado– en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. “Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados”, concluye Campo.

LA SOLEDAD DEL MONSTRUO
Lago Ness (Escocia, Reino Unido)
Un reptil longevo

VENERADO. El brujo Kevin Carlyon ofició en junio de 2003 un ritual de protección para Nessie. Foto: Reuters.Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.

En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.

Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?

ECOS DEL TARDOFRANQUISMO
Bélmez de la Moraleda (Jaén, España)
Caras de cemento

IMÁGENES FANTASMALES. Las caras del suelo de una cocina de Bélmez fueron un fenómeno turístico en los años 70 y resucitaron en 2004 cuando, tras el desembarco de unos parapsicólogos, aparecieron rostros en otras casas del pueblo.Fue considerado el “mayor misterio paranormal de todos los tiempos”. Las caras de Bélmez aparecieron en el suelo de cemento de la cocina de una humilde vivienda de la localidad jienense el 23 de agosto de 1971. Pronto se llenó el pueblo de defensores de la paranormalidad del fenómeno que, sin embargo, no mostraban ninguna prueba… y de turistas.

“En el primer artículo que se publicó -en el Ideal de Granada el 18 de septiembre de 1971-, se ve una imagen de la dueña de la casa, María Gómez Cámara, llevando en la mano un fajo de fotos que vendía a los turistas por el entonces muy respetable precio de diez pesetas. La mujer aseguraba que no cobraba por visitar la casa, pero reconocía que los visitantes le pagaban un duro por cabeza”, indica Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico, una organización dedicada al análisis crítico de lo paranormal de la que también forman parte Calvo y Campo. Se habló de fraude y, poco a poco, la historia fue apagándose. “Se decía que las caras las pintaba un pariente de María Gómez Cámara, fotógrafo de profesión y pintor aficionado. Nunca se sabrá con seguridad, pero lo cierto es que las caras que aparecieron tras la muerte de este hombre mostraban una técnica mucho más torpe, menos elaborada”.

El misterio resucitó hace año y medio, después del fallecimiento de la dueña de la casa. Convencida por unos cazafantasmas, la alcaldesa, María Rodríguez, quiso comprar la vivienda para montar una centro de interpretación; pero el precio se disparó hasta 600.000 euros. Milagro de los milagros, aparecieron entonces caras en otras casas mucho más baratas. Los cazafantasmas certificaron su autenticidad; pero el parapsicólogo Francisco Máñez desveló cómo pueden hacerse caras de Bélmez con agua y aceite, y les acusó de fraude: “Les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba”.

‘GRAFFITIS’ ALIENÍGENAS
Sur de Inglaterra (Reino Unido)
Cosechas de arte

Los círculos de las cosechas se han vinculado a los alienígenas y a los lamentos de una Madre Tierra agonizante por la acción del hombre. Nacieron a mediados de los años 70 en el Reino Unido, donde han alcanzado una gran complejidad. En otros países, como Chequia -donde aparecieron en julio-, son ahora muy sencillos, como en Inglaterra hace treinta años. La razón no es que los alienígenas tengan una especial predilección por el campo inglés.

Los primeros fabricantes de círculos fueron una pareja de jubilados armados con una barra metálica para aplastar el cereal, cuerdas y estacas. Se llamaban Doug Bower y David Chorley, y confesaron sus fechorías en 1991. Ahora, hay en el Reino Unido varios grupos de artistas que usan ordenadores para sus diseños, pero sobre el terreno emplean los mismos útiles que los pioneros. Llevan años haciéndolo y esa experiencia hace sus obras más complejas que las de sus colegas de otros países. Y los campesinos, tan contentos: cobran a buen precio la entrada a sus propiedades a miles de incautos.

CRIATURAS FEROCES
Reino Unido
Una pantera en el jardín

Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un clásico de la campiña inglesa, donde hay registrados avistamientos de grandes felinos desde los años 60. No se ha capturado ninguno, en las fotos jamás hay elementos de referencia -si no existen, es imposible calcular el tamaño y el animal puede ser un gato doméstico- y se han llegado a fotografiar peluches y hacerlos pasar por panteras, según revela en su último número la revista Fortean Times sobre el caso de la Bestia de Cwmbran.

Estas escurridizas fieras -tan celosas de su intimidad como Nessie, el Yeti y el Bigfoot– llegaron a España hace unos años. En abril de 2003, una vecina de la localidad vizcaína de Armintza vio un animal “muy grande” que “tenía la cola larguísima y andaba como un felino”. Y se montó la caza de la pantera, con ertzainas y guardas forestales batiendo los montes, helicópteros, jaulas-trampa con carne que ningún animal tocó, huellas consideradas por un biólogo de un gran felino y un vídeo que no sirve para descartar que se tratara de un gato negro. Al final, la fiera se esfumó. Nunca más se supo de ella.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Iker Jiménez, pillado en fuera de juego entre fantasmas, ‘teleplastias’ y tumbas

A Iker Jiménez le han cazado entre tumbas. Primero fue Lois López Vilas quien reveló que, en los originales de unas fotos de niñas fantasmas en un cementerio de Ávila presentadas por el director de Milenio 3 como misteriosas, los espectros no aparecían por ningún lado, sino que fueron añadidos después por alguien. “La fotografía de las niñas ha causado gran asombro a los profesionales de la informática y la fotografía que las han estudiado. Si bien en un principio todos, por lógica, pensamos en un fraude o en algún tipo de ilusión gráfica a lo largo de este año los detalles observados en el lugar y el estudio exhaustivo de éstas tomas, nos demuestran que estamos a un 99% de posibilidades de admitir que eso efectivamente estaba allí”, escribía originalmente Jiménez en su web. Seguramente, los estudios de los que habla los hicieron expertos de la TIA, porque el análisis de López Vilas, otro posterior de un escéptico y un tercero del creyente en lo paranormal Rafael Cabello Herrero apuntan a que la foto presentada por Jiménez como enigmática no lo es y que ha sido descaradamente manipulada informáticamente. Vamos, que alguien ha puesto los fantasmas ahí.

Por si el montaje del cementerio fuera poco, después Lola Cárdenas detectó una llamativa irregularidad en Tumbas sin nombre (2003), obra de Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández. El libro es un ejemplo de la más descarada pseudociencia. Los autores comparan las caras de Bélmez con los de cinco parientes de María Gómez Cámara, la dueña de la casa donde aparecieron las teleplastias, muertos durante la Guerra Civil y llegan a la conclusión de que se trata de ellos. Como dije en su momento, Jiménez y Fernández admiten en el texto que en unos casos han manipulado las dimensiones del rostro del cemento, en otros han invertido horizontalmente la imagen y en algunos han hecho ambas cosas. Juegan con los datos hasta que encajan con los resultados deseados. Y la manipulación llega a tal extremo que, como detectó Cárdenas hace unas semanas, alguien cambia el bigote con las puntas para arriba de un personaje por un bigote con las puntas para abajo, para que encaje mejor con La Pava, la más conocida de las figuras.

Ahora, Gerardo-García-Trío, que en el último año ha hecho varias aportaciones interesantes a la aclaración del fraude de Bélmez, va más allá y demuestra que Jiménez y Fernández inflaron roldanescamente en Tumbas sin nombre el currículo de uno de sus colaboradores para dar más credibilidad a su chapuza, no facilitaron a los analistas en ningún momento el material original, el trabajo de los expertos no puede considerarse propio de forenses y han ocultado la mayoría de los análisis porque no dieron los resultados idóneos para apoyar su cuento chino. Súmese a eso que un -esta vez, sí- médico forense ha visto el trabajo del director de Milenio 3 y ha sentenciado: “Esto es muy fácil de hacer. Sólo hay que tener caradura y muy poca vergüenza. Es gente sin escrúpulos que se inventa un cuento y lo adorna con un poco de pseudociencia”.

Queda que Iker Jiménez explique quién manipuló la foto del cementerio abulense, quién dio la vuelta al bigote del pariente de María Gómez Cámara, quién infló el currículo del asesor al que recurrieron él y Fernández, quién decidió qué análisis se publicaban y cuáles no, y qué auténticos expertos forenses han leído Tumbas sin nombre sin morirse de risa, que es lo que a uno le pasa con los tebeos de Pepe Gotera y Otilio.

Bélmez de la Moraleda: ¿dónde están las demandas, matarile, rile, rile…?

Más de tres meses, tres, han pasado desde que el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda (Jaén) acordó en un pleno emprender acciones judiciales contra Javier Cavanilles, periodista de El Mundo, por los reportajes publicados en ese diario acerca de las famosas caras de Bélmez, y de las demandas no se sabe nada. Se han desvanecido, al igual que antes lo hicieron las querellas anunciadas por Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), contra quienes mantienen -como el escritor mexicano Mauricio-José Schwarz– que lo más llamativo del currículo de Amorós tiene ribetes fantásticos, que no es ni ha sido nunca miembro del Instituto SETI, ni ha colaborado con la BBC, ni la CNN sabe nada de él. Vamos, que sus acreditaciones tienen tanta solidez como el misterio de Bélmez, por mucho que un periodista especializado como Iker Jiménez dijera en la revista Enigmas en 1997: “Transcurrido un cuarto de siglo, demostramos con documentos oficiales y en rigurosa exclusiva la autenticidad de esas caras sobrenaturales, un misterio que aún espera una explicación en el rincón más apartado de Andalucía”.

El Consistorio de Bélmez aprobó el 4 de enero por iniciativa de la alcaldesa, María Rodríguez Arias, demandar a Cavanilles por “acusar públicamente al Ayuntamiento de encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez”. La regidora socialista, que ha querido convertir el pretendido enigma en atracción turística, no parece haber ido, sin embargo, más allá del anuncio de demanda, que, eso sí, le reportó los correspondientes titulares de prensa. Como no se deberá a dificultades para dar con el diario El Mundo, cuya dirección puede conseguir cualquier ojeando un periódico, cabe suponer que el gabinete jurídico del Ayuntamiento de Bélmez se ha dado cuenta de que no hay mucho que rascar y que el que, con pícaros se acuesta, engañado se levanta.

Es lo mismo que le ocurre desde hace tiempo a Pedro Amorós, compañero de viaje de la alcaldesa en el asunto de las caras, que amenaza y amenaza con demandar a quienes dicen que las credenciales de que hace gala son inventadas y a quien Bruno Cardeñosa, autor de El código secreto, animaba a finales de 2004 a denunciar a los escépticos, aunque él nunca lo ha hecho por mucho que pretenda convencer a sus seguidores de lo contrario. Tanto Amorós como Cardeñosa son como Pedro el del lobo: repiten una y otra vez la cantinela de las citas ante los tribunales -yo la escuché de Amorós contra Cavanilles a finales de noviembre-, pero sus abogados nunca tienen tiempo para acercarse al juzgado. Como tampoco sus científicos de confianza para hacer ningún análisis, porque los miembros de la SEIP aseguran que en diciembre tomaron muestras de las caras de Bélmez y todavía esperamos los resultados. Estamos viviendo el fin de un mito, como Fernando L. Frías y Gerardo García-Trío han explicado en el último número de la revista Pensar.