Medicina alternativa

¿Va a entrar ‘Investigación y Ciencia’ en el mercado de los artilugios para imantar agua?

Investigación y Ciencia está considerada una publicación rigurosa, nada dada al sensacionalismo ni al tonteo con la charlatanería al que tan propensas son otras revistas de divulgación de menor nivel que denuncian memeces o las promueven según la dirección del viento. Por eso, lo ocurrido en el número 324 (septiembre de 2003) de la edición española de Scientific American resulta, como poco, sorprendente. A los responsables de la revista les han colado una investigación digna de Más Allá y Año Cero, publicaciones que, a buen seguro, se harán pronto eco del artículo titulado “Estimulación de la germinación y el crecimiento por la exposición a campos magnéticos”.

Elvira Martínez, María Victoria Carbonell y Mercedes Flórez, profesoras de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid y autoras del texto, se han ganado a pulso un hueco de honor en las teletiendas como avalistas de la magnetización del agua, algo imposible desde el punto de vista físico que ellas dicen haber logrado y que ha dado lugar desde hace años a una próspera industria de engañabobos. El artículo lleva un descriptivo subtítulo -“El tratamiento magnético de semillas y el riego con agua tratada magnéticamente permite aumentar el porcentaje y velocidad de germinación, así como la longitud y el peso de las plantas”- que debería de haber hecho saltar todas las alarmas entre los responsables de Investigación y Ciencia. No fue así y quienes han cazado al monstruo cuando ya se había escapado de la jaula han sido los miembros de la lista de correo Escépticos, que han dirigido a la dirección de la revista cartas en las que denuncian el cariz anticientífico del trabajo, cuya candidatura a los premios Ig Nobel tendría que estar ya en marcha.

Habrá que ver el número de Investigación y Ciencia de octubre: igual anuncia artilugios para imantar el agua del grifo y se explica así la manga ancha de la dirección. Mientras tanto, nada mejor que suscribirse a la lista de correo Escépticos y aprender un poco de la mano del puñado de divulgadores y científicos que frecuentan ese foro.

El fundador de la homeopatía se queda sin asteroide

Astrónomos europeos y americanos mantuvieron un duro enfrentamiento en la última asamblea general de la Unión Astronómica Internacional (IAU), celebrada en Sydney a finales de julio. ¿La razón? La homeopatía, esa pseudomedicina cuyos productos no están obligados en España a demostrar que curan -como el resto de los fármacos-, sino que basta con que resulten inocuos -como una piruleta- para que se vendan en farmacias como remedio milagroso a todo tipo de males. Lo ha desvelado David Morrison, del Centro de Investigación Ames de la NASA y miembro del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), en la lista de correo de la organización escéptica.

El conflicto estalló cuando el Comité de Nomenclatura de Cuerpos Pequeños (CSBN), que decide los nombres de los nuevos asteroides y cometas, rechazó el de Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, para una de esos pedruscos, “tras una larga discusión”. Entonces, quien lo había propuesto exigió que la decisión fuera refrendada por la División III de la IAU, centrada en el Sistema Solar y de la que el CSBN es uno de los grupos de trabajo. Por un lado, estaba en juego el derecho del descubridor de un cuerpo astronómico a poner al objeto el nombre que quiera, como establecen las directrices de la IAU; por otro, el de los científicos que temían que bautizar Hahneman a un planetoide fuera utilizada por los homeópatas como un aval. Al final, el grupo de opositores encabezado por Morrison y Alan Harris, del Instituto de Ciencias Espaciales de Boulder (Colorado, EE UU), consiguió que la División III apoyara con veinticinco votos contra quince la decisión del CSBN.

“Lo más interesante para mí -dice Morrison en la lista de correo del CSICOP- es que los astrónomos europeos presentes no rechazaban el nombre y, aparentemente, tampoco a la homeopatía, mientras que la práctica totalidad de los americanos identificaban homeopatía con pseudociencia”. El investigador de la NASA nos ha indicado, posteriormente, que no existe ningún registro de quiénes votaron a favor y en contra de su propuesta de respaldar la decisión del CSBN.