Enigmas de la Tierra

La guerra con los extraterrestres hiperdimensionales y el hallazgo del Arca de Noé, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 5 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la guerra contra los extraterrestres hiperdimensionales y del hallazgo del Arca de Noé, en la vigesimoséptima entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Tierra hueca

Ilustración: Iker Ayestarán.La Sociedad de la Tierra Plana se disolvió en 2001, poco después de la muerte de Charles K. Johnson, su presidente desde 1972. Defendían que el mundo tiene la forma de un disco de 40.000 kilómetros de diámetro y que el Sol y la Luna son sendos discos de sólo 52 kilómetros. Nueve años después del fallecimiento de Johnson, todavía hay en Internet quienes mantienen la idea, rechazada ya por Aristóteles, de que vivimos en un mundo disco, aunque no llegan al extremo de montar expediciones para probarlo.

Si hay una teoría más extravagante que la de la Tierra plana, es la de la Tierra hueca. La formuló en 1692 el astrónomo y matemático inglés Edmond Halley. Diez años antes, había calculado la órbita del cometa que lleva su nombre y pasa cerca de nuestro planeta cada 75 ó 76 años. Halley creía que nuestro mundo es una esfera hueca con una cáscara de 800 kilómetros de grosor que, como si fuera una muñeca rusa, tendría en su interior otras dos esferas huecas del tamaño de Marte y Venus y un núcleo sólido -de las dimensiones de Mercurio- con sus respectivas atmósferas y con luz diurna perpetua.

Ya en el siglo XVIII, el matemático suizo Leonhard Euler descartó la sucesión de esferas huecas de Halley y concluyó que existía un único caparazón en cuyo exterior vivimos nosotros y en cuyo interior habría en el centro un sol de 1.000 kilómetros de diámetro que proporcionaría luz y calor a una supuesta civilización intraterrestre. John Symmes, oficial retirado del Ejército estadounidense, anunció en 1818 que hay dos grandes aberturas al interior de la Tierra en el polo Norte y el polo Sur, e intentó montar una expedición al primero. Y el matemático escocés John Leslie abogó en 1829 por la existencia de dos soles dentro de nuestro planeta, a los cuales bautizó como Plutón y Proserpina.

Expedición al intramundo

Los tierrahuequistas han sido desde el siglo XIX objeto de burlas, pero eso no parece importar a los organizadores de la Expedición del Polo Norte a la Tierra Interior (NPIEE), que quieren dar con uno de los agujeros de acceso al intramundo. Dicen que “los indicios de que la Tierra puede ser hueca son tantos que planear una misión al Ártico es necesario para poner a prueba la hipótesis”. Entre los expedicionarios, destaca Michael Salla, fundador del Instituto de Exopolítica, cuyo objetivo es concienciar al público de la presencia extraterrestre entre nosotros y vayan a saber a quiénes espera encontrar bajo el polo. La falta de patrocinadores ha hecho posponer la expedición varias veces.

La corriente más extrema del tierrahuequismo sostiene que no vivimos en la cara exterior de la esfera, sino en la interior. La propuso en el siglo XIX Cyrus Teed, un excéntrico médico estadounidense que acabó fundando una secta uno de cuyos principios era la concavidad terrestre. El Sol, los planetas, las estrellas, las galaxias… todo el Universo estaba, según él, atrapado en el interior de la Tierra. Un paso más allá del geocentrismo precopernicano.

Los círculos en el hielo del lago Baikal se deben a emisiones de metano

Los círculos en el hielo del lago Baikal. Foto: NASA.

Los círculos negros en la superficie helada del lago Baikal fotografiados en abril por los astronautas desde la Estación Espacial Internacional se deben a emisiones de metano que provocan la ascensión de una masa de agua caliente en forma de remolino. “Una vez que la masa de agua alcanza la parte inferior de la superficie helada del lago, funde el hielo en forma de anillo”, ha explicado la ecóloga marina Marianne Moore, de la Universidad de Wellesley (EE UU) a Livescience.com. El fenómeno ni es nuevo -los astronautas los han visto varias veces desde 1985- ni desconocido para la ciencia. Moore indica, de hecho, que el Gobierno ruso alerta habitualmente a los ciudadanos de que estas emisiones pueden ser anormalmente violentas en verano y otoño, y resultar peligrosas para las embarcaciones que naveguen por el Baikal, la mayor reserva de agua dulce del mundo. El gran tamaño de las formaciones circulares del hielo -la última tenía 4,4 kilómetros de diámetro- hace que sólo se distingan desde el aire.

El origen del metano submarino está vinculado a la descomposición de animales y plantas. Hay depósitos en todos los océanos del planeta, incluida la región del triángulo de las Bermudas. Los escapes de gas a alta presión han provocado numerosos accidentes en barcos perforadores y plataformas petrolíferas. Las estructuras pierden gran parte de su capacidad de mantenerse a flote y pueden llegar hasta a volcar. “Las plataformas se hunden por dos razones: una es la reducción del peso específico del agua debido a la presencia de gas, y la otra es que el agua sube de nivel, llega hasta la cubierta y se introduce en los sistemas de conducción interna. El gas asciende hasta la superficie muy deprisa y, en algunos casos, las plataformas se hunden en cuestión de minutos”, advierte Larry Kuhlman, de Neal Adams Firefighter Inc.

La perforación del subsuelo es la manera más habitual de liberar este enorme poder destructivo de la naturaleza; pero no la única. Los corrimientos de tierra submarinos pueden sacar a la luz depósitos de gas, que, liberados en grandes cantidades, desencadenan catástrofes localizadas. Si no hay tráfico marítimo, todo quedará en una anécdota; si un barco navega por las inmediaciones, casi con toda seguridad acabará en el fondo del mar. Experimentos llevados a cabo en el Instituto de Ciencias Oceanográficas de Reino Unido han revelado qué ocurre a una embarcación que navega en una mezcla de gas y agua. La piscina permanece tranquila hasta que se produce el escape gaseoso del subsuelo. Entonces, el agua se convierte en un auténtico infierno blanco, la turbulencia atrapa el navío y éste se hunde. Es lo que, según el geoquímico Richard McIver, ocurre a veces en el triángulo de las Bermudas: los sedimentos se rompen, el gas queda libre y, en su camino hacia la superficie, se traga los barcos. Una posible explicación a sumar a otrascausas naturales de naufragios y a las desapariciones misteriosas que sólo han existido en la mente de los vendedores de misterios.

Los círculos en el hielo del lago Baikal. Foto: NASA.

Un kamikaze extraterrestre chocó contra el meteorito de Tunguska para salvarnos, según un ufólogo ruso

Bosque siberiano arrasado por el impacto de Tunguska.Un kamikaze alienígena estrelló su platillo volante contra el meteorito de Tunguska a 10 kilómetros de altura sobre Siberia el 30 de junio de 1908 para evitar un impacto catastrófico del objeto extraterrestre en nuestro planeta, sostiene Yuri Lavbin, presidente de la Fundación Fenómeno Espacial de Tunguska, con sede en Krasnoyarsk. Lavbin, un aficionado a los ovnis obsesionado con la explosión de Tunguska desde hace más de quince años, asegura que ha encontrado en el epicentro del fenómeno diez cristales de cuarzo perforados -algunos con inscripciones- que podrían originalmente haber estado unidos por una cadena.

Según un despacho de la Agencia Internacional de Noticias Macedonia, él y sus colaboradores creen que las piedras serían parte del sistema de navegación del platillo volante y que, unidas, formarían un mapa estelar. Lavbin, quien ha visitado varias veces la región del fenómeno desde 1994, ya anunció ya hace cinco años el descubrimiento de restos de la nave extraterrestre, dijo que los había enviado para su análisis a un laboratorio y nunca más se supo. La explosión de Tunguska arrasó unos 2.200 kilómetros cuadrados de la taiga siberiana y, además de ser objeto de estudios científicos, ha atraído a los seguidores de los platillos volantes tras la publicación en los años 40 de dos relatos del escritor de ciencia ficción Alexander Kazantsev, presentado en la literatura ufológica no como un novelista, sino como un prestigioso científico, como ahora hacen con Lavbin la mayoría de los medios.

Puede haber alienígenas entre nosotros

El cosmólogo Paul Davies.Paul Davies, cosmólogo de la Universidad de Arizona y reputado divulgador científico, cree que puede haber en la actualidad en la Tierra alienígenas, microorganismos completamente diferentes desde un punto de vista bioquímico a la vida que llena el planeta desde los fondos de los mares y las grutas más profundas hasta el cielo. Lo dijo el domingo en su intervención el encuentro anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), la más prestigiosa organización científica. La posibilidad de que no estemos solos en casa es algo sobre lo que ha alertado a Davies en los últimos años y que, a pesar de lo sorprendente que parezca, no puede descartarse. “Toda la vida tal como la conocemos parece haber tenido un ancestro común, pero ¿podría la vida haber surgido en la Tierra varias veces? ¿Podría existir todavía en la Tierra (alguna muestra de esas vidas anteriores) en ecosistemas extremos y no haber sido detectada porque nuestras técnicas están preparadas para la bioquímica de la vida conocida?”, se pregunta el científico.

Nadie puede negar esa posibilidad. La vida es extraordinariamente resistente. Hace tres años, por ejemplo, un grupo internacional de científicos descubrió, a 3 kilómetros de profundidad en una mina de oro sudafricana, una comunidad de bacterias que depende del uranio radiactivo para convertir moléculas de agua en energía. A los organismos que viven en condiciones extremas se los conoce como extremófilos, y son desde hace tiempo objeto de especial atención por parte de los astrobiólogos, los científicos que se dedican a la búsqueda vida en otros mundos. Parten de un razonamiento: lo más parecido a otro planeta en la Tierra son ecosistemas extremos como el de la mina de oro de Sudáfrica, el de Río Tinto y el de las fumarolas oceánicas. Davies plantea que todavía persistieran en uno de esos entornos terrestres muestras de una vida anterior que perdió la carrera evolutiva contra la conocida, que desciende toda de un mismo organismo. Es lo que él llama vida en la sombra.

“Es sólo una teoría. Pero, si alguien descubriera vida en la sombra o vida extraña, sería lo más impresionante en biología desde Darwin. Simplemente estamos diciendo: ¿por qué no echar una mirada? No cuesta mucho (comparado con buscar vida en Marte) y podría estar justo debajo de nuestras narices”, indica Davies, quien ha defendido su punto de vista en publicaciones como Scientific American y Astrobiology.