Cómo silenció Carlos de Inglaterra a Edzard Ernst, el principal experto europeo en medicinas alternativas

«Fui interrogado, investigado, tratado como basura durante 13 meses y al final exonerado». Así recuerda Edzard Ernst el calvario que vivió tras criticar en la prensa en 2005 un informe favorable a la inclusión de terapias alternativas en la Sanidad pública británica encargado por Carlos de Inglaterra. El científico, doctor en medicina, consideraba el estudio «vergonzosamente erróneo y peligroso», se enfrentó al príncipe de Gales, un apasionado de todo lo alternativo y natural, y acabó sin trabajo. Ahora cuenta la historia en A scientist in Wonderland (Un científico en el País de las Maravillas), libro que acaba de salir a la venta.

Edzard Ernst, en San Sebastián en 2011. Foto: Elhuyar.Nacido en Alemania en 1948, hijo y nieto de médicos, Ernst completó su formación reglada con estudios de acupuntura, homeopatía y otras terapias alternativas, y dio sus primeros pasos profesionales en un hospital homeopático. «Una vez que acabé el doctorado, empecé a pensar como un científico y, entonces, mi fascinación por la homeopatía aumentó. Sabía que aquello no podía funcionar. Los principios básicos de la homeopatía dicen que lo similar cura lo similar y que, cuanto más diluida está una sustancia, más potente es. No tienen sentido», me explicaba hace cuatro años. Comenzó a investigar y concluyó que la homeopatía sólo funciona por la fe del paciente en el terapeuta y lo que le receta, lo que se conoce como efecto placebo.

Su prestigio hizo que en 1993 le invitaran a poner en marcha la cátedra de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter. Se convirtió en el primer catedrático de esa disciplina en el mundo, y el heredero británico le pidió una copia de su discurso inaugural. «Esto es grande, pensé. Me emocionaba que alguien tan influyente como el príncipe Carlos estuviera interesado en mi trabajo. ¿Qué podía ser mejor que tener apoyo en las alturas?», escribe en el capítulo que dedica al episodio, titulado «Off with his head!» (¡Que le corten la cabeza!).

Las obsesiones del príncipe

No tardó en descubrir lo confundido que estaba. Comprobó que, desde los años 80, el príncipe de Gales «había promocionado la medicina alternativa infatigablemente, mostrándose a menudo reacio o incapaz de distinguir entre el auténtico cuidado de la salud y la flagrante charlatanería, entre la medicina y el aceite de serpiente, o entre la verdad y algunas obsesiones de su propia cosecha». Carlos de Inglaterra «parecía ser un firme defensor de la sinrazón y un formidable oponente a cualquier intento de trasladar la ciencia o el pensamiento crítico a la medicina alternativa». El príncipe de Gales, destaca el científico, se ha llegado a mostrar orgulloso de ser «un enemigo de la Ilustración».

En Exeter, Ernst, el principal experto europeo en terapias alternativas, sometió esas prácticas a los mismos filtros experimentales que las convencionales. Constató que la mayoría carece de efectividad, y que la homeopatía y la quiropráctica, además, son peligrosas porque animan a abandonar tratamientos que funcionan y causan graves lesiones, respectivamente. El establecimiento de su cátedra coincidió en el tiempo con el de la Fundación del Príncipe para la Salud Integral, creada por el heredero y que cerró en 2010 entre acusaciones de fraude y lavado de dinero. Al principio, hubo relación entre ambas instituciones, pero pronto se distanciaron por las críticas de Ernst a las terapias alternativas.

'A scientist in Wonderland', de Edzard Ernst.En 2005, la fundación de Carlos de Inglaterra publicó una guía que recomendaba acupuntura contra las adicciones, osteopatía contra el asma y cosas por el estilo. «Era un canto a la charlatanería pagado con dinero de los contribuyentes», sentencia el científico, quien se opuso entonces públicamente por primera vez a los dictados del hijo de Isabel II. Las afirmaciones infundadas de esa guía «tienen el potencial de causar la muerte a muchos pacientes», asegura en el libro. Ese mismo año, retiró su nombre de un informe, elaborado por el economista Christopher Smallwood para la fundación del heredero, que pedía la inclusión de la medicina alternativa en la sanidad pública. «Era un documento peligroso y vergonzosamente deficiente».

En agosto, le pidió su opinión un periodista de The Times a quien alguien había filtrado el informe, y Ernst lo describió como basura. Semanas más tarde, el secretario personal del heredero escribió a la universidad, acusándole de haber filtrado el documento. «Lo que siguió fue el periodo más desagradable de mi vida profesional». La investigación interna, con incontables interrogatorios y el escrutinio de todo su correo electrónico y físico, le minó. «Tuve que contratar un caro asesoramiento legal, mi calidad de vida saltó por la ventana y hasta mi salud se deterioro». Al final, tras 13 meses, Ernst fue declarado inocente, pero en los años que siguieron su departamento sufrió un brutal recorte de fondos que derivó en su desmantelamiento en 2011. Y él perdió el trabajo. El médico lo tiene claro: todo fue una maniobra del príncipe de Gales para quitarle del medio.

La autoridad de la cuna

Entre la exoneración y se despedida forzada de la Universidad de Exeter, el científico no se calló la boca cuando en marzo de 2010 se supo que Duchy Originals, una empresa de Carlos de Inglaterra, vendía productos como la tintura desintoxicante de alcachofa y diente de león, que dice que elimina toxinas del cuerpo, al módico precio de 10 libras por 50 mililitros (200 libras el litro). “Carlos está explotando a la gente en tiempos difíciles”, dijo entonces Ernst, y añadió que la firma del príncipe debería denominarse Dodgy Originals (Originales no fiables) porque, “bajo el estandarte de la atención médica holística e integral, promueve un arreglo rápido y un curanderismo descarado”.

Cuando en octubre de 2005 se publicó el informe Smallwood, Richard Horton, director de la revista científica The Lancet, advirtió en una carta a The Guardian de que contenía «disparates peligrosos». Decía:

El resumen [del informe] incluye lo siguiente: «La mejor prueba de la homeopatía, en términos de  beneficios para la salud y reducción de costos, está asociada con su uso como una alternativa a la medicina convencional en relación con una serie de enfermedades de todos los días, especialmente el asma».

Cerca de 1.400 personas mueren de asma cada año en Reino Unido. Es una enfermedad que amenaza la vida y que puede controlarse mediante el uso de medicamentos. La idea de que la homeopatía puede sustituir al tratamiento convencional, como el informe del príncipe sugiere, es absolutamente errónea. No existe una sola prueba fehaciente para apoyar esta afirmación increíblemente incorrecta. Se perderán vidas si se sigue esta práctica, al parecer respaldada por el presidente de Consejo Médico General.

En el capítulo de A scientist in Wonderland dedicado a su choque con Carlos de Inglaterra, Ernst lamenta que el heredero nunca haya querido debatir sus estrafalarias ideas con expertos: «En la mejor tradición de los viejos dogmáticos, el príncipe Carlos esquiva estudiadamente cualquier cosa que pueda exponer o amenazar sus erróneos puntos de vista». Como él, hay otros científicos que han dejado claro que el hijo de Isabel II juega con la ventaja de cuna a la hora de promocionar sus peligrosas ideas. Así, recuerda el excatedrático de Exeter, cuando en 2004 el príncipe elogió en una conferencia una dieta que, según él, curaba el cáncer, el cirujano oncológico Michael Baum, experto en el tratamiento del cáncer de mama, replicó en el British Medical Journal con una carta abierta a Carlos de Inglaterra en la que, entre otras cosas, decía: «El poder de mi autoridad viene del conocimiento atesorado durante 40 años de estudio y 25 de investigación sobre el cáncer… Su poder y autoridad se deben a un accidente de nacimiento». Al parecer, eso es suficiente, incluso en una democracia como la británica, para silenciar a científicos que le contradicen e incomodan.

Ernst, Edzard [2015]: A scientist in Wonderland. A memoir of searching for truth and finding trouble. Imprint Academic. Exeter. 173 páginas.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

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17 comentarios

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  1. Personalmente he estado metido durante años en el mundo de las medicinas alternativas. Lo que me atraía de éstas es que ofrecían una visión espititual de la vida y también de la enfermedad. Sin embargo, tras años de emplear enormes cantidades de dinero y tiempo para resolver un problema de ansiedad, los resultados no han podido ser más decepcionantes: ni la acupuntura, ni las esencias florales (sistemas Bach, Califronia, Alaska, Saint Germain, Australia….) ni la homeopatía unicista o pluralista, ni la medicina antroposófica, ni el reiki (ni decenas de otros métodos de sanación como el de Bárbara Brennan) ni la orgonterapia, ni la medicina ortomolecular, ni los oligoelementos, ni el sistema AuraSoma (lo dejo aquí para no hacerme pesado) han funcionado. Mi consejo, por experiencia propia, es acudir al método convencional. Sin embargo, discrepo un poco de algunos argumentos que se han dado aquí. El estudio clínico con todas las garantías metodológicas es lo que nos dice si una terapia funciona o no. Las autoridades sanitarias deberían ofrecer los medios para que, con la participación conjunta de medicos convencionales y alternativos, se diseñaran estos protocolos de manera científica pero respetando los métodos de diagnóstico y tratamiento de las medicinas no convencionales para que no hubiera queja por parte de nadie. Esto daría a la gente una información definitiva o fiable. La opinión de que una terapia no debería funcionar porque no tiene lógica científica sólo es una opinión. El estudio clínico es el hecho.

  2. Gracias por el artículo. Sólo una pequeña crítica a la traducción: «condition» significa aquí «enfermedad» o «trastorno», no «condición». http://www.fundeu.es/recomendacion/condicion/

  3. Hay varias ideas que me sugiere esta noticia…
    1. Se habla de terapias «alternativas» metiéndolas todas en el mismo saco y sin especificar de qué tipo de terapias se trata. Esto no parece una forma de tratar seriamente un tema. Por cierto. Se dice que las terapias alternativas causan muchas muertes… ¿Alguien se ha ocupado de contar las muertes que causa la medicina industrial comercial actual que padecemos hoy en día? Y no digo que la medicina alopática no te pueda salvar la vida en un momento dado pero en lo que se refiere a enfermedades «crónicas», no ofrece muchísimas veces ninguna solución, esto es. Aqui surge la pregunta: ¿no se sabe curar o realmente no interesa curar a las personas?
    2. Es un hecho que hay cada vez mas personas que se curan mediante terapias que la medicina alopática no cura. Esto debería ser una buena noticia para tod@s y, sin embargo, parece que nos cabree que haya remedios que curen pero que no sepamos cómo funcionan. ¿Qué importa más? ¿Nuestro orgullo o la curación?. Por cierto, no es necesario saber los mecanismos científicos de un remedio o terapia para evidenciar su efectividad. Hay muchos remedios naturales caseros o tradicionales mas muy efectivos e inocuos de los que los médicos mismos no estan informados o que rechazan de manera bastante ignorante y con aire de prepotencia. Por cierto, la prepotencia suele ir unida a la ignorancia.
    3. Puede que la homeopatía u otras terapias solo curen por el efecto placebo…. Pues bienvenidas sean esas terapias mientras funcionen!! El efecto placebo se tuvo que definir precisamente para poder distinguir el propio efecto curativo que el pensamiento y la actitud de la persona ejerce sobre nuestro cuerpo-mente. ¿Por qué no aprovecharlo en nuestro beneficio? Por cierto, eso no quita que los medicamentos homeopáticos no sean un negocio para ganar dinero… Esto es algo que tienen en común con muchos otros medicamentos no homeopáticos que no solo no curan sino que además causan efectos adversos muy peligrosos (de los que muere o enferma gente, por cierto). Al menos, los homeopáticos, aunque te vacían el bolsillo, no te enferman de otra cosa.
    4. Curar no es negocio. Parece que se nos olvida esto. El mundo actual se mueve por dinero y las empresas farmaceuticas sacaran drogas que oculten síntomas pero que no curen a las personas. Es simplemente la misma lógica de no producir bombillas que duren para siempre. El mundo comercial o económico funciona así. Por qué nos cuesta tanto reconocer esto?
    5. No podemos negar la evidencia por muy inverosimil que parezca. Puede que haya veces que algunas teorías o terapias nos parezcan ridículas pero ¿por qué no dejamos que el mercado (las personas) decida si una terapia funciona?. ¿Por que no en vez de tanto supuesto estudio «científico imparcial» se muestran las estadísticas de personas curadas por determinados medicamentos en comparación con otras terapias complementarias?.

    6. En fin…. Que puestos a afinar el sentido crítico contra otras terapias no oficiales también estaría bien afinarlo con las medicinas oficiales y cuestionar los intereses económicos que hay detras de las mismas. Seamos críticos pero también honestos y respetuosos con otras visiones de la salud (ridiculizar a otros métodos o personas no es un sinonimo de sabiduria sino más bien de ignorancia y prepotencia.. Muchos terapeutas (que no necesariamente médicos) pueden llegar a curar sin ni siquiera conocer los mecanismos o saber por qué realmente una disfunción o enfermedad se cura. ¿Van a dejar de practicar dicha terapia por ello si realmente es efectiva? No olvidemos tampoco que por mucho estudio científico que tengamos en la mano, la evidencia empírica de las personas que han sido curadas de una u otra manera es, en realidad, lo más imporante. No cerremos los ojos ante la evidencia que tenemos delante de nosotros día a día.
    En fin. Este tema da para mucho … Saludos!

    1. En resumen, hay una conspiración [enorme, ¿pruebas?] contra las medicinas alternativas que no deberíamos denominar así [aunque evidentemente se diferencian porque no son alopáticas, lo cual significa implícitamente que aceptas el criterio].

      El mercado [o la ignorancia] es útil si promueve las medicinas alternativas pero es malo malísimo si lo usan las farmacéuticas ya que forman parte de una vasta e increíble conspiración [coordinar a decenas de miles de empresas e instituciones, millones de personas: sería el logro del milenio y habría pruebas filtradas a toneladas, ¡wikidrugleaks!] para sacarnos el dinero cronificando [¿por qué hay vacunas que las previenen?] enfermedades que se podrían curar [¿las pruebas de que ocultan tratamientos?] .

      Y lo sabes porque los remedios de la abuela y las medicinas alternativas funcionan mientras que los medicamentos alopáticos no [y entonces ¿por qué se tuvo que desarrollar la medicina científica y la farmaindustria?] Y ¿dónde están los datos que acrediten ese tsunami curativo, y por qué vivimos más y mejor en esta época? [spoiler: la abuela tuvo quince hijos y sobrevivieron 4]

      El placebo tiene dos acepciones:

      Una, como lo vería un investigador clínico, el placebo es algo inerte y con él se comparan los medicamentos en las pruebas clínicas, o sea, tienen que ser más efectivos que el placebo. En infinidad de estudios se cuantifica ese efecto. No curan nada, no pueden.

      Dos, el efecto placebo como lo vería un neurocientífico, la respuesta de un paciente a un tratamiento inerte.

      El efecto placebo [o su contrario: nocebo] puede también ser invocado por la medicina, por ej. el efecto bata blanca y la subida de tensión cuando se la van a medir o el dame algo que tanto alivia la ansiedad del paciente.

      1. Es un hecho que hay cada vez mas personas que se curan mediante terapias que la medicina alopática no cura.
        ¿»Es un hecho»? ¿Donde está la prueba?

        …parece que nos cabree que haya remedios que curen pero que no sepamos cómo funcionan. ¿Qué importa más? ¿Nuestro orgullo o la curación?
        Los estudios doble ciego no se basan en explicaciones teóricas. Son empíricos. Si un medicamento demuestra su eficacia, se incorpora a la medicina científica, que tú llamas «alopática», y nadie se cabrea.

        Hay muchos remedios naturales caseros o tradicionales mas muy efectivos e inocuos de los que los médicos mismos no estan informados
        ¿Sí? ¿Cuáles? ¿Qué estudios demuestran su eficacia? Si el médico no conoce un remedio eficaz, debería ser fácil remitirle a esos estudios.

    2. Por cierto, «medicinas alternativas» es una etiqueta que les gusta usar a sus partidarios porque incluye dos términos muy atractivos, pseudociencias sería más correcto.

    3. Hola Lector, interesante aportación, paso a contestarte alguna de las preguntas, que como ciudadano preocupado, planteas:

      «¿Alguien se ha ocupado de contar las muertes que causa la medicina industrial comercial actual que padecemos hoy en día?» —> Si

      «Aqui surge la pregunta: ¿no se sabe curar o realmente no interesa curar a las personas?»—> Donde está la pregunta? Quiero decir, si veo que has usado sígnos de interrogación, pero veo que en realidad ya te has respuesto tu propia pregunta con un ZOMGBBQCONSPIRACY!!!11

      «Es un hecho que hay cada vez mas personas que se curan mediante terapias que la medicina alopática
      no cura.» —> No.

      «Por cierto, no es necesario saber los mecanismos científicos de un remedio o terapia para evidenciar su efectividad» —> Efestiviwonder. A lo que yo añado que ninguna terapia alternativa ha evidenciado su efectividad. Muéstranos los estudios que demuestran lo contrario y hablamos.

      «Por cierto, la prepotencia suele ir unida a la ignorancia.» –> Sí, primero viene la ignorancia, y esta da alas a la prepotencia. #EfectoDunnigKruger

      «El efecto placebo se tuvo que definir precisamente para poder distinguir el propio efecto curativo que el pensamiento y la actitud de la persona ejerce sobre nuestro cuerpo-mente.» — No se describió, se descubrió. Y es algo mas complejo que lo que tu describes aquí.

      «¿Por qué no aprovecharlo en nuestro beneficio?» –> Por que el placebo es bastante mierder. Cura poco. Y porque querrás curarte con algo mejor que placebo si hay placebo no?

      «Por cierto, eso no quita que los medicamentos homeopáticos no sean un negocio para ganar dinero…» –> Efectivamente

      «Esto es algo que tienen en común con muchos otros medicamentos no homeopáticos que no solo no curan sino que además causan efectos adversos muy peligrosos (de los que muere o enferma gente, por cierto).» —> No

      «El mundo actual se mueve por dinero y las empresas farmaceuticas sacaran drogas que oculten síntomas pero que no curen a las personas. » –> No
      «Al menos, los homeopáticos, aunque te vacían el bolsillo, no te enferman de otra cosa.» –> Totalmente de acuerdo

      «No podemos negar la evidencia por muy inverosimil que parezca.» –> Efectivamente. Oye, estas seguro que lo que crees que sabes acerca de todo esto es realmente la evidencia?

      «¿por qué no dejamos que el mercado (las personas) decida si una terapia funciona? –> Cuando el mercado (las personas) hagan estudios con doble o triple ciego, con control y aleatorizados, en diversas fases y estadísticamente significativas. Cuando eso pase, el mercado (las personas) podrán decidir si una terapia funciona.

      «¿Por que no en vez de tanto supuesto estudio “científico imparcial” se muestran las estadísticas de personas curadas por determinados medicamentos en comparación con otras terapias complementarias?.» —> Lo que propones es básicamente lo que viene siendo un estudio «científico imparcial»

      «No cerremos los ojos ante la evidencia que tenemos delante de nosotros día a día.» —> 100% de acuerdo. Permíteme sin embargo que los que juzguen «que es» y «que no es» evidencia sean un poquito mas exigentes que tú.

      Un saludo de un «shill» profesional de la big pharma, los illuminati y el NWO que todavía no ha despertado de la matrix holografica en la que vive.

    4. Es lamentable que muchas personas pueden ser científicos pero a la vez terriblemente obsesivos y no escuchan realmente a la gente .Es una opinión totalmente personal del señor Edzard pero en el mundo las opiniones contrarias de gente que era escéptica con respecto a la homeopatía y que hoy se han curados es abrumadora . La ciencia no es dios y está enjaenzada con las corporaciones que en muchos casos financian a los laboratorios . Ejemplos de drogas que son aprobadas y luego las sacan pues han matado muchas personas , otras que simplemente las siguen vendiendo y no se escucha a la gente que pide a gritos otra solución Casos de prensa y FDA como cita David Graham .La psiquiatrización de los niños como cita en su libro Fred Baughman el fraude del TDAH o el Dr Peter Breggin , y así muchísimos casos . A la ciencia y con el mayor de los respetos le falta mucho pero mucho camino por recorrer para lograr aceptar muchas cosas .La altanería con que muchos creen ser dueños de la verdad , creo que debería haber más humildad al respecto .

  4. ¿De donde ha sacado el autor de este artículo sus opiniones sobre la quiropráctica?
    Cito de wikipedia:
    «La quiropráctica está reconocida como profesión sanitaria en países como Italia, Portugal, Francia, Bélgica, Suiza, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia, Estados Unidos, Canadá, México, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda, entre muchos otros».
    «La OMS establece que la formación quiropráctica completa (categoría I) debe tener un mínimo de 4200 horas lectivas y 1000 horas de formación clínica supervisada.».
    Se pueden encontrar muchas otras referencias a la práctica quiropráctica en la web, si alguien está interesado.

    Javier

    1. Ya..y la homeopatía tiene cátedras en alguna universidad y compañías que facturan millones…y?? eso no justifica que valga para curar el astma. o tu crees que la quiropráctica cura el astma, cancer y demás????
      M.

    2. No entiendo, citas a Wikipedia, pero no leiste el tercer parrafo de la entrada?

      «Las revisiones sistemáticas no han encontrado evidencia de que la quiropráctica sea efectiva, y en los casos en los que ha resultado positiva, los posibles riesgos asociados a la manipulación de las vértebras la desaconsejan.2 Una actualización de esta revisión encontró que la quiropráctica no es efectiva para ninguna afección médica.3 Una revisión Cochrane encontró muy baja evidencia de que la quiropráctica sea más eficaz que las intervenciones inertes, quiropráctica simulada o como una terapia adjunta para el dolor lumbar agudo o moderado.4»

      http://es.wikipedia.org/wiki/Quiropr%C3%A1ctica

    3. Hola Lector, me gustaría responder a tu comentario yendo punto por punto, al igual que tú, para hacer la réplica más fácil de seguir:

      1. Se suele considerar «Alternativa» a toda terapia supuestamente curativa que no ha seguido el método científico para llegar a ésta conclusión. O lo que es lo mismo, que no ha probado mediante pruebas medibles y objetivas que la terapia funciona. Con «medicina industrial comercial» me imagino que hablarás de medicamentos proporcionados por farmacéuticas, porque no creo que estés dudando de procedimiento quirúrgicos que han salvado y siguen salvando vidas que de otro modo se perderían. Para los productos farmacéuticos te diré que hay un estricto control de éstos (que aún así no está exento de fallos, por supuesto, para eso tenemos mecanismos de protección al paciente, cosa que las «medicinas alternativas» no ofrecen) y que tienen que pasar pruebas estrictas que aseguren no solo su viabilidad sino que son seguros y que ofrecen un paliativo o una cura para una enfermedad (cosa que las medicinas alternativas no tienen que demostrar en ningún momento). Por desgracia estos controles no siempre funcionan, pero es siempre mejor que la ausencia total de controles, ya que no tienes ninguna garantía de que lo que estés ingiriendo sea seguro, ya que no han habido controles.

      2. No, no es un hecho que hay más gente curándose mediante terapias alternativas. El hecho es que hay cada vez más gente con internet que hace juicios de valor sobre su propia salud sin pasar por el médico ni tener ninguna prueba del estado de su enfermedad.
      Tenemos pruebas, las puedes buscar en PubMed sin ir más lejos (y aprovechando la magia de internet) de que la medicina (sin segundo término, porque sólo existe una medicina real, la que cura) cura, tenemos metadatos de hospitales sobre el éxito en el tratamiento de sus pacientes, tenemos los datos del porcentaje de curación de un fármaco incluyendo pruebas con efecto placebo para asegurarse de que la curación es real. En definitiva, tenemos bastantes indicios y pruebas de que la medicina funciona, con pruebas objetivas de ello. En cambio, no tenemos ninguna prueba de que las medicinas alternativas funcionen, a pesar de que las emplea tanta gente ningún estudio ha confirmado su efectividad, y eso que han tenido muchas oportunidades. Si es tan efectiva, ¿Por qué lo único real es la ausencia total de pruebas objetivas de su funcionamiento?

      3. Aquí estoy parcialmente de acuerdo contigo, creo que se debería aprovechar más el efecto placebo, pero debería hacerse bajo estricto control médico, dado que ahora cualquier persona sin ningún tipo de titulación médica que lo prepare para tratar pacientes puede recomendarte placebos, pudiendo crear un grave daño por omisión. Se debería prohibir la venta de placebo como estafa cuando se comercializa como un producto que tiene un efecto activo, lo primero. Y lo segundo, se debería prohibir que gente sin ninguna titulación en medicina cobre por hacer consultas médicas. Eso es una negligencia.
      En cuanto a los efectos adversos de los medicamentos, es evidente que existen, y lo sabemos porque son debidamente controlados antes de salir al mercado, pero un medicamento no sale al mercado si sus efectos adversos superan los curativos, por lo que excepto por negligencia en su uso, me voy a permitir dudar de esa afirmación sin pruebas que haces sobre la gente que muere y enferma más por su causa.

      4. Por desgracia, sí. Curar es un negocio, pero lo hacen a manos llenas los terapeutas alternativos bastante más que los médicos corrientes, ya que éstos no han tenido que gastar un duro en formación la mayor parte de las veces y todas las empresas que comercializan «medicamentos» alternativos no han gastado tampoco un céntimo en investigación, por lo que las ganancias siempre son máximas. El hecho de que existan farmacéuticas que hagan negocio de la salud (y que muchos consideremos que la mejor manera de paliar este mal es que exista una investigación pública y de calidad que tenga mucha más inversión que la que hacen las farmacéuticas, aunque de eso nunca se habla) no anula el factor de éxito. Hay muchos medicamentos que curan, todos los que tratan infecciones bacterianas sin ir más lejos. También son producto de las farmacéuticas vacunas que evitan infecciones posteriores y de una sola dosis, con lo que se anula bastante su razonamiento de «cronificación».
      Para las enfermedades crónicas, por desgracia, todavía hay mucho que investigar y que conocer, pero si Ud. prefiere morirse de un infarto por no tomar sus pastillas para la hipertensión a estar toda la vida tomando un producto de las «malvadas» farmacéuticas, o dejar que la diabetes lo destruya por no inyectarse la insulina que necesita, pues es decisión suya, pero yo personalmente considero un enorme avance que enfermedades que antes resultaban mortíferas en pocos años ahora sean todavía preocupantes pero permitan a la gente vivir vidas corrientes y durante muchos años. Si Ud. cree que es tan fácil que ese tipo de enfermedades crónicas se curen de una vez con un medicamento «mágico» le invito a investigar la complejidad que ellas suponen y, en caso de encontrar respuestas factibles y demostrar que una sola dosis (o unas pocas) del químico que elija puede curar enfermedades de ese tipo, pasar a recoger su Premio Nobel y la cuantiosa suma económica a él asociada. Sino, creo que solo es puro desconocimiento sobre como operan la mayoría de enfermedades crónicas y la dificultad que existe para «curarlas».

      5. No negamos la evidencia, es que no existe tal evidencia. Como dije más arriba tengo pruebas objetivas y cuantiosas de la curación de muchos métodos quirúrgicos y de los fármacos que se emplean en sanidad. Con solo escribir el principio activo de un medicamento en páginas de artículos científicos (y vuelvo a recomendar PubMed) puedo leer todas las evidencias que existen, qué pruebas objetivas se han empleado para llegar a la conclusión de que un principio activo cura, qué cantidad de grupo control y grupo de prueba se ha empleado y un largo etc. Cada vez que busco pruebas de terapias alternativas solo encuentro un puñado de artículos con suerte, muchos de ellos tendenciosos o con claros errores metodológicos, y una ausencia total de réplicas positivas (no son replicables, por lo que dudo de su veracidad si en la otra punta del mundo, siguiendo el mismo procedimiento se consiguen resultados diferentes). NO EXISTEN PRUEBAS REALES de la curación por terapias alternativas, ya que todas las que han probado a hacerlo mediante controles en hospitales han FALLADO en encontrar una relación entre terapias alternativas y curación real. Si ud. presenta pruebas de lo que está diciendo estaré más que encantada de leerlas y comentarlas. Mientras tanto, juega con castillos en el aire.

      6. Afinar el sentido crítico no es creer la primera chorrada que un desconocido sin titulación médica te diga por internet. Yo cuestiono los intereses económicos y soy la primera que considera que la inversión pública debería estar siempre en cabeza en cuanto a inversión en sanidad, muy por encima de las farmacéuticas, precisamente para evitar que la salud quede en manos de privados, con los posibles riesgos para la población que ello conlleva al no poder acceder a los medicamentos.
      Pero que cuestione los intereses económicos no significa, bajo ninguna circunstancia, que acepte algo sin pruebas. Precisamente porque cuestiono los intereses económicos lo que más cuestiono es a desconocidos en la red que intentan venderme a precio de oro terapias que no han pasado ninguna prueba objetiva ni de las que se ha realizado un estudio adecuado de su efectividad. Precisamente porque cuestiono los intereses económicos de esa gente que dice tener el Bálsamo de Fierabrás sin ofrecer ninguna prueba de su efectividad más allá de «A mi me funciona» o «A todos mis pacientes les va muy bien», no estoy dispuesta a aceptar que se juegue con la salud de las personas en nombre del dinero, y dado que todo procedimiento quirúrgico o fármaco debe pasar estrictos controles para asegurar que tiene efectividad real, mientras que para las terapias alternativas no tienen ningún tipo de control, lo único que puedo creer de esa gente es que se mueve por dinero, que le da igual mentir, estafar o en el «mejor» de los casos vender algo sin ningún conocimiento de causa.
      Estoy completamente en contra de las ESTAFAS, sea por negligencia y desconocimiento o sea por puro afán económico, de esa gente que vende cosas sin pruebas.

      En cuanto a evidencias empíricas, creo que debe ud. repasar sus notas de ciencias, ya que no hay nada más subjetivo, relativo, fácil de manipular y engañar como lo probado en el cuerpo de uno propio. Empezando por el efecto placebo, trucos visuales (¿Recuerda esos libros de «el ojo mágico»?), trucos sensoriales, espectáculos de magia y un largo etc. No hay nada más subjetivo que lo que uno siente.
      Por tanto, que a mucha gente «le funcione» no es mayor prueba de NADA.

      Un saludo.

      1. Por motivos desconocidos se me coló el comentario en el lugar equivocado. Me alegra que escribiera a quién va dirigido.

  5. Europa aun piensa que esta en la epoca de princesas, caballeros y dragones, me sorprende por que no de deshacen de sus monarquias.

  6. Sigo alucinando cómo algo que a simple vista ya canta a engañifa, puede todavía perdurar y los crecepelos y bálsamos de los charlatanes del viejo oeste norteamericano no lo hacen compartiendo la misma efectividad probada…o quizá los unos se han transformado en los otros y lo único que ha cambiado es el márketing en torno a ellos…
    Crédulos los ha habido siempre, y desaprensivos dispuestos a explotar la credulidad y forrarse gracias a esta, también.