En el Día del Escepticismo, párense a pensar

Desde 2009, el 20 de diciembre se celebra el Día del Escepticismo, en conmemoración de la muerte de Carl Sagan en 1996. Hace unos días, el programa Te doy mi palabra, de Isabel Gemio en Onda Cero, invitó al Círculo Escéptico a mandar un mensaje a sus oyentes con motivo de esta celebración. Mis compañeros delegaron en mí y aquí tienen el resultado, el audio y el texto que preparé para la ocasión.

Responda rápidamente: un lápiz y una goma cuestan 1 euro con 10 céntimos; el lápiz cuesta un euro más que la goma; ¿cuánto cuesta la goma? Ser escéptico consiste en buscar información, sopesar los pros y los contras, pararse a pensar y guiarse por la evidencia científica. Por las pruebas. Es posible que usted haya respondido erróneamente a mi pregunta sólo porque no se ha parado a pensar. No tiene mayor importancia porque es un simple juego. Sin embargo, no siempre es así.

Los sondeos indican que entre el 20% y el 25% de los españoles cree en la astrología, y algunos menos en el espiritismo y en que hay quien adivina el porvenir. No hay barrio de gran ciudad sin acupuntor, homeópata, quiropráctico, reflexólogo, practicante del reiki o de cualquier otra terapia exótica, generalmente presentada como oriental y milenaria y que nunca ha demostrado más efectividad que el cura, cura sana, culto de rana. Y un número creciente de padres opta por no vacunar a sus hijos porque, dice, no cree que las vacunas sirvan para algo. Como si hubiéramos erradicado la viruela por arte de magia.

Quien pone su fe en afirmaciones sin base científica o racional siempre se daña a sí mismo por depositar la confianza en individuos que no hacen lo que aseguran hacer, en prácticas inútiles o en seres o fuerzas que no existen. Pero, además, muchas veces la fe en lo extraordinario quebranta gravemente el bolsillo y la propia salud, como ocurre en el caso de las mal llamadas medicinas alternativas.

Por eso hay que ser escéptico y recordar la máxima que popularizó Carl Sagan: “Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias”.

Por cierto, el lápiz cuesta 1 euro con 5 céntimos y la goma, 5 céntimos.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

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2 comentarios

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  1. Hola LAG

    se ha publicado cierta evidencia de que, en el caso de la salud, la responsabilidad de la inadecuada presentación de la investigación científica en los medios, exageraciones y otras deformaciones, recae en gran parte en instituciones universitarias, a través de los comunicados académicos, y sobre las cuales los científicos autores tienen control [!!].

    Después de haber criticado en Magonia al periodismo por ser el responsable absoluto de las tergiversaciones en los media he de aceptar la evidencia presentada y reconocer el error.

    http://www.sciencebasedmedicine.org/communicating-health-science-news/
    http://www.bmj.com/content/349/bmj.g7015

    «Conclusions Exaggeration in news is strongly associated with exaggeration in press releases. Improving the accuracy of academic press releases could represent a key opportunity for reducing misleading health related news.»

  2. Desgraciadamente en cada barrio siempre hay alguna burbuja que rota al menor soplido será echada en falta por todos aquellos que vieron en ella la motivación de su mundo; inquietud perenne de la ignorancia primitiva y relajada que deconstruye el equilibrio evolutivo que formaría a una sociedad por muy pequeña que fuese en algo más avanzado.
    Todo es cíclico y aunque la naturaleza no da saltos, no todo ser tiene o presenta la misma capacidad para comprender pues se ve determinado por factores, especialmente, educativos; pero, claro, el factor más importante es su genitivo nada más nacer.
    Si dejamos que los/las charlatanes persuadan al que aún se forma, tendremos siempre claros adeptos nadando en un mar de dudas que en ciertos momentos llegados a la orilla se ponen al margen siempre estarán pendientes de baño para sumergirse buceando en encontrar la verdad. La cual no existe más que como contraposición temeraria de dos pareceres distintos. A estos no les será suficiente nunca ya que el origen de sus seguidores está en que todo se lo dan hecho. Leer y ver sus ambigüedades son tan certeras como las de cualquier teólogo que sin haber demostrado nada en más de cuatro mil años siguen diciendo que existe algo. El engaño está por demostrar y ese sólo es producto del temor incrementado por sensaciones que, a veces, se forman durante los sueños. Una pesadilla que corrompe el trabajo diario prevaleciendo lo intuitivo sobre lo deductivo.
    Fagocitar así, unos sobre otros es la forma que tienen muchos para llenar sus buches y evitar su instinto bestial de regresar al canibalismo. Mímesis humana cargada de recursos como las aves del paraíso.
    ¿Pero si se da fe en las más complejas religiones, cómo no se va da también en ésas llenas de pequeños detalles que según algunos no hacen mal a nadie? El daño, además del económico puede ser tan grande como el robo de la propia conciencia. Y eso sí es hambre humana, canibalismo de turno.
    Saludos y felices celebraciones familiares decembrinas de fin de año.