La acupuntura no mitiga el dolor crónico de rodilla

Ni la acupuntura láser ni la de agujas mitigan el dolor o mejoran la funcionalidad de la articulación en los enfermos que sufren dolor crónico de rodilla, según un estudio dirigido por Rana Hinman, experta en esa patología de la Universidad de Melbourne. “Nuestros hallazgos no respaldan el uso de la acupuntura para esos pacientes”, sentencian Hinman y sus colaboradores en el último número de JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, a partir de los resultados de un estudio experimental con 282 enfermos. Los autores destacan que el dolor crónico de rodilla afecta a muchos mayores de 50 años y que es la dolencia más común entre la gente mayor que acude al médico de familia. “Los pacientes con dolor articular y artritis usan frecuentemente la medicina complementaria y alternativa. La acupuntura es el más popular de los sistemas médicos alternativos y su uso se está incrementando con el tiempo”, tanto si se practica con agujas como con láser, indican los investigadores. ¿Pero es efectiva?

Para comprobarlo, Hinman y su equipo asignaron por azar a 282 personas mayores de 50 años con dolor de rodilla a un grupo de control que no se sometería a ningún tipo de acupuntura (71 individuos), a uno al que se le administraría con agujas (70), a otro en el que se usaría láser (71) y a un cuarto que recibiría acupuntura láser simulada (70). Los miembros del grupo de control no sabían que participaban en un estudio sobre la efectividad de la acupuntura, y los asignados a los dos de acupuntura láser y quienes se lo aplicaban ignoraban si la terapia era real o simulada. Los acupuntores fueron ochos médicos de familia que practican esa disciplina en Australia, y el tratamiento consistió en un máximo de doce sesiones de 20 minutos cada una durante doce semanas.

Los resultados demuestran que “la acupuntura láser o con agujas no es más eficaz que la acupuntura láser simulada” para paliar el dolor o mejorar la funcionalidad de la rodilla. Los dos tipos de acupuntura real -con agujas y láser- conllevaron a las doce semanas “modestas mejoras” en lo que respecta al dolor, que no persistían al cabo de un año. Los investigadores achacan esa leve mejoría inicial a factores ajenos a la acupuntura, tales como las expectativas y actitudes de los pacientes, su confianza en esa terapia y la interacción con el acupuntor. Es decir, al efecto placebo. “En nuestro estudio, los beneficios de la acupuntura fueron atribuidos exclusivamente a efectos incidentales, dada la ausencia de diferencias significativas entre la acupuntura real y el tratamiento simulado”, apuntan los autores.