Pediatras de la Sanidad pública recetan homeopatía a bebés

Pediatras del Sistema Sanitario Público de Andalucía recetan remedios homeopáticos para el tratamiento de bebés que sufren el llamado cólico del lactante. Este trastorno se caracteriza por largos episodios de llanto desconsolado tras las tomas, afecta a un tercio de los bebés y sus causas son desconocidas. Los expertos creen que el cólico del lactante, que empieza a remitir a partir de los tres meses, puede deberse a causas psicológicas o gastrointestinales. “No hay ningún remedio, más allá de placebos para los padres, como nos dijo una matrona. Cosas que recomiendan a los padres para que tengan la sensación de estar haciendo algo por su hijo, cuando lo único que pueden hacer es tener paciencia”, indica Andrés Peña, analista acústico y editor en Xataka Android. Sabe de lo que habla.

“Nuestro hijo Oliver nació el 20 de noviembre y, como es habitual a su edad, está con cólicos del lactante”, me ha explicado este padre primerizo. Entre sus amigos, “circula, con éxito, el Colikind,  de DHU”. Es un producto a base de bajas diluciones de varias cepas homeopáticas -puede quedar algo de los principios activos, entre los cuales está la tila- que el fabricante publicita como “indicado en el alivio del cólico del lactante”, a pesar de que no hay pruebas científicas de ello. “Cuando la pediatra nos recomendó Colikind, le dijimos educadamente que a nosotros no nos funcionaba, y nos propuso la alternativa de la manzanilla o el Aerored infantil en gotas. Éste no hace mucho, pero, al menos, está sometido a controles. En una segunda visita, le dijimos que seguía con cólicos. Volvió a proponer Colikind, y volvimos a mentir diciendo que no nos funcionaba. Pasó al Aerored, y le dijimos que con eso estábamos. Nos respondió: «Probad, entonces, con Nux vomica. No sé cuál es la dosis de memoria, pero vendrá en el prospecto. No lo receta la Seguridad Social»”. Y les extendió la siguiente receta:

Receta de un preparado homeopático emitida por una pediatra del Servicio Sanitario Público de Andalucía.

Peña no cayó al principio, pero en casa, delante del ordenador, descubrió que Nux vomica era otro preparado homeopático a partir de la planta de la que se extrae la estricnina. “En la farmacia, me lo terminaron de confirmar. Así se llama el mejunje de Boiron. Dilución 30CH. Glucosa y lactosa en pastillas”. Una dilución 30CH equivale a una molécula de principio activo en un volumen de agua del tamaño de una esfera de 150 millones de kilómetros de diámetro, la distancia de la Tierra al Sol. Es decir, en ese frasquito de Nux vomica que venden en la farmacia no hay nada, a pesar de la cual una pediatra de la Sanidad pública lo recomienda para tratar a un bebé.

No es la primera vez que pasa algo así. Ni será la última. Y tampoco sé si servirá de algo poner la queja oportuna ante las autoridades sanitarias, aunque yo haría eso y pediría, además, un cambio de especialista por su ignorancia manifiesta. Casos así demuestran la urgencia de que, como exige el Círculo Escéptico en la campaña 100% agua,  el Ministerio de Sanidad y las Administraciones Públicas se comprometan a, entre otras cosas, “evitar que médicos y profesionales sanitarios adscritos al Sistema Público de Salud prescriban o recomienden homeopatía a sus pacientes”. Un país desarrollado no debe  confiar la salud de sus ciudadanos en manos de ninguna forma de brujería.