El Gobierno vasco blinda centros escolares ante las ondas de telefonía. ¿Y los cascos antiabducciones?

El Departamento de Educación del Gobierno vasco va a blindar el instituto de Solokoetxe, en Bilbao, frente a las emisiones de unas antenas de telefonía próximas, informa hoy El Correo. Aunque las mediciones demuestran que la radiación está por debajo de los límites legales, el Ejecutivo autónomo considera que la mejor respuesta a la preocupación de los padres por los efectos para la salud de sus hijos de las ondas de radiofrecuencia es «colocar vinilos en las ventanas del centro» y «una rejilla metalizada para proteger el patio, donde se han detectado los mayores picos de radiación». No sé si esos blindajes servirán para algo, pero sí que van a tirar a la basura dinero público que podía destinarse a otros fines.

Los hijos del personaje interpretado por Mel Gibson se protegen de los alienígenas con cascos de papel de aluminio, en 'Señales', la película de M. Night Shyamalan.Si a un colectivo de padres le inquieta la posibilidad de que extraterrestres secuestren a sus hijos en el colegio, ¿se optará porque los escolares lleven gorros de papel de aluminio? Si otro grupo -o el mismo, que las creencias irracionales muchas veces no van solas- teme las posesiones demoniacas, ¿habrá que llenar los centros escolares de pilas de agua bendita y (más) crucifijos? Suena ridículo, ¿verdad? Pues algo así es lo que propone el equipo de Cristina Uriarte, consejera de Educación y química, en los casos del instituto de Solokoetxe y de la ikastola Ibaiondo, de Vitoria. Y lo hace en contra de la evidencia científica, sobre la que podía haber pedido un dictamen a físicos, biólogos y médicos de la Universidad del País Vasco, de la cual procede la consejera y que depende de su departamento.

Educación fomenta con estas medidas el analfabetismo científico y la histeria electromagnética. Porque, resumiendo, no hay ninguna prueba de que las ondas de telefonía provoquen cáncer ni ninguna otra dolencia; no existe ningún mecanismo biológico conocido por el cual las emisiones de un móvil puedan provocar mutaciones en el ADN; los epidemiólogos no han detectado en las últimas décadas ningún aumento de los cánceres cerebrales vinculado al incremento del uso del móvil y la Wi-Fi; y la creciente tecnofobia en la comunidad escolar está siendo fomentada desde un entramado de entidades que hace negocio con la extensión del pánico electromagnético, asesorando a los presuntos afectados, defendiéndolos legalmente y vendiéndoles todo tipo de inútiles cachivaches. Hay cosas que todo responsable público debería tener claras al hablar, tomar medidas y legislar respecto a las emisiones electromagnéticas y sus efectos. Y, sobre todo, ha de saber que los hechos científicos no cambian por lo que opinen los ciudadanos de a pie, ni los políticos, ni nadie.

Es tan irracional blindar un centro escolar contra las ondas de telefonía como atar a los niños a los pupitres para que no salgan volando porque un grupo de padres no crea en la fuerza de la gravedad. La decisión de la consejera Uriarte respecto a la ikastola Ibaiondo y el instituto de Solokoetxe no sólo va contra el sentido común y el conocimiento científico -algo inquietante desde un departamento de Educación-, sino que, además, transmite a la población la idea de que las ondas de telefonía suponen un riesgo para la salud, cuando no es así. Lo lógico hubiera sido facilitar a los colectivos de padres información veraz frente a las tergiversaciones y manipulaciones de la que suelen recibir de las muy activas asociaciones tecnófobas. Pero, no, el Departamento de Educación del Gobierno vasco ha optado por esconder la cabeza bajo tierra en vez de enfrentarse al problema; algo que no hacen ni las avestruces.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.