Vidente neoyorquina condenada a entre 5 y 15 años de cárcel por estafar 138.000 dólares a dos clientes

La vidente neoyorquina Sylvia Mitchell.La vidente neoyorquina Sylvia Mitchell pasará entre 5 y 15 años en la cárcel por haber estafado 138.000 dólares, entre 2007 y 2009, a dos clientas a quienes había prometido solucionar sus problemas mediante la oración y conjuros. El fiscal del distrito había solicitado para la mujer una pena de entre 3 y 9 años de prisión, pero el juez Gregory Carro, del Tribunal Supremo del Condado de Nueva York, ha elevado la condena al considerar que la adivina se aprovechaba de personas que estaban pasando momentos difíciles para “estafarles miles y miles de dólares”. Además, deberá la condenada devolver a sus víctimas el dinero robado.

Cuando ocurrieron los hechos, Mitchell trabajaba como vidente en Zena Clairvoyant, un vistoso local de adivinación situado en la confluencia de la Séptima Avenida con la calle Bleecker, en Greenwich Village (Nueva York),  cuyos precios actuales -la foto adjunta la tomé en septiembre- oscilan entre los 20 dólares de la lectura de manos y los 100 de la carta astral. La condenada iba, no obstante, mucho más allá y llegaba a cobrar miles de dólares a sus clientes más desesperadas.

Es lo que les pasó a Debra Saalfield y Lee Chong. A la primera, bailarina de salón de competición que había perdido el trabajo y a su novio el mismo día, le dijo que su desgracia se debía a que en una vida pasada había sido una princesa egipcia y había desarrollado un excesivo apego al dinero; para corregir ese defecto, tenía que darle 27.000 dólares que ella le guardaría temporalmente. “En ese momento, me sentí como en una emergencia, porque me encontraba muy inestable”, reconoció Saalfield ante el tribunal. A la segunda, ejecutiva de negocios, Mitchell le sacó 128.000 dólares a lo largo de dos años para liberarla de la energía negativa y ayudarla con un amor no correspondido. Aunque Saalfield recuperó 9.500 dólares cuando empezó a sospechar del fraude y exigió a la adivina que le devolviera su dinero, Chong se quedó sin nada a pesar de que la bruja le había prometido que se lo reintegraría todo si su magia no cambiaba su vida.

Entrada a Zena Clairvoyant, un vistoso local de adivinación situado en la confluencia de la Séptima Avenida con la calle Bleecker, en Greenwich Village (Nueva York). Foto: L.A. Gámez.El abogado defensor de la ya condenada, William Aronwald, argumentó durante la vista que su cliente había prestado a las demandantes los servicios por los que habían pagado. “Vinieron a ella en busca de ayuda, y ella les dijo que iba a rezar por ellas y a realizar ciertos rituales para tratar de deshacerse de la negatividad que sentía a su alrededor”. Pero el fiscal adjunto de distrito James Bergamo dijo que la clave no era lo que creyeran o dejaran de creer las víctimas ni los servicios que habían contratado, sino que la bruja elegía a personas vulnerables para apropiarse de su dinero y, en los casos de Debra Saalfield y Lee Chong, les había prometido devolverles su dinero y no lo hizo cuando llegó el momento. “Los hechos gritan fraude”, dictaminó el fiscal. Ésa fue también la opinión del jurado, que el 11 de octubre encontró a la acusada culpable de diez cargos de gran hurto y uno de plan para defraudar. Y ha sido la del juez, quien ha impuesto a la vidente una pena mayor que la que pedía el fiscal. El abogado defensor ha dicho que recurrirá la sentencia.