San Hugo Chávez, tras los pasos de Franco: ahora se aparece en una pared

Imagen en la cual Nicolás Maduro asegura ver el rostro de Hugo Chávez. Foto: Efe.La iglesia chavista prosigue el camino hacia la santificación de su fundador. Hace unos meses, el fallecido Hugo Chávez se apareció a su heredero, Nicolás Maduro, en forma de «pajarito chiquitico», como el Espíritu Santo a la Virgen María en la ficción bíblica. «Yo sentí el espíritu de él y lo sentí ahí como dándonos una bendición, diciéndonos: hoy arranca la campaña; vayan a la victoria», dijo Maduro el 2 de abril, en el arranque de la campaña electoral que le llevó a la Presidencia de Venezuela. En junio, su antecesor estaba en las montañas  de Caracas: «Cada vez que veo la montaña, veo a Chávez aparecerse en la montaña. Chávez nuestro de todos los días». Y, ahora, lo ve en la pared de un túnel de las obras del metro de la capital venezolana. Dijo ayer por televisión ante sus devotos correligionarios:

«Miren la figura, un rostro, un rostro. Esta foto la tomaron los trabajadores, los obreros. Ahí están ellos. ¿Quién está en ese rostro? Una mirada, una mirada… Es la mirada de la patria que está en todos lados, inclusive en fenómenos que no tienen explicación, como este fenómeno que estoy diciendo aquí,  ¿verdad?

Es una foto tomada por los trabajadores. Yo le pedí a la ministra Delcy que les hiciera un reportaje a los trabajadores porque son fenómenos que no tienen explicación. Están los trabajadores allí, laborando, dos de la mañana, y les aparece una imagen en la pared. Le tomaron la foto para dejar el registro, y ahí está. Y, hoy por hoy, no está en la imagen. Así como apareció, desapareció. Para que ustedes vean, lo que ustedes dicen es verdad: Chávez está en todas partes. Chávez somos todos. Chávez eres tú. Chávez eres tú, muchacha, niño, niña, mujer, obrero, trabajador…»

¿De verdad se cree Maduro lo que dice? Si es así, Venezuela tiene un grave problema: un presidente que alucina. Si no, también: un presidente que miente para hacer alucinar a sus ciudadanos. Lo que tanto impresion al dirigente venezolano es un fenómeno  de sobra conocido, aunque él lo ignore. Se conoce como pareidolia, el mecanismo psicológico que hace que busquemos patrones donde no los hay y veamos animales en las nubes, a la Virgen María en emparedadoso, Alá escrito en un huevo, caras en manchas de grasa, sirenas en Marte, Hitler en una tetera… Los adoradores de Chávez se encuentran con él por todas partes porque están obsesionados con el militar.

La cara de Bélmez de Franco, junto a un sello con el retrato del dictador.En España, otro caudillo, Francisco Franco, se apareció en los años 80 en el suelo de la casa de María Gómez Cámara, en Bélmez de la Moraleda, tal como demuestra la foto tomada entonces por Gabriel Naranjo, miembro del Círculo Escéptico. «Yo qué sé si se parece al Caudillo o no. Es como esa otra: dicen que se parece a la Preysler, pero yo no sé nada», declaraba la mujer en agosto de 1990. El fraude más cutre de la historia de la parapsicología española culminó el pasado febrero con la inauguración del centro de interpretación de las caras de Bélmez. La de este museo sería una historia divertida si la Diputación de Jáen y el Ayuntamiento del pueblo no hubieran gastado 850.000 euros de dinero público -en gran parte procedentes de la UE- en ese insulto a la inteligencia. Y es que, como en Venezuela, aquí también algunos promocionan la irracionalidad desde el poder.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.