La presidenta de los farmacéuticos vizcaínos defiende el timo de la homeopatía

«Cuando digan que la homeopatía es agua del grifo, yo te diré que, efectivamente, es agua del grifo», respondía hace unos días Virginia Cortina, presidenta de los farmacéuticos vizcaínos, en El Correo cuando mi compañero Fermín Apezteguia le pedía su opinión sobre esa pseudomedicina. En defensa de la venta de productos homeopáticos en despachos de farmacia, la profesional sanitaria esgrimía que «están considerados como medicamentos», aunque añadía que, «seguramente, este tipo de productos debería estar sometido a más ensayos clínicos, pero yo no pongo las normas».

Virginia Cortina, presidenta de los farmacéuticos vizcaínos.Cortina debería saber, porque estudió química en la carrera, que es imposible que los productos homeopáticos contengan principio activo alguno, que no son nada más que agua o azúcar. Debería saber que ninguno -sí, ha leído bien, ninguno- de los que venden en las farmacias cuenta con la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Debería saber que un preparado homeopático no tiene que demostrar en ningún momento su eficacia -como un medicamento de verdad-, sino sólo que no resulta perjudicial para la salud. Vamos, como una gominola. Y también debería saber que la Asociación Médica Británica ha dicho que la homeopatía “es brujería”el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”, según Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); y que un grupo de expertos dictaminó a finales de 2011, en un informe para el Ministerio de Sanidad español, que no hay ninguna prueba de que esta práctica funcione más allá del placebo. ¿Quién tiene que decir que la homeopatía no es nada más que agua y azúcar para que Cortina entre en razón y su gremio deje de vender pócimas y pastillas inútiles como si sirvieran para algo?

«Los farmacéuticos nos están timando. Mantengo una lucha constante con los farmacéuticos, a quienes acuso de actuar como meros vendedores y no como profesionales sanitarios con ética. Como vivimos en una economía de libre mercado, pueden vender lo que quieran, pero deberían advertir a la gente de que los productos homeopáticos no tienen nada y no hacen nada», me dijo hace dos años Edzard Ernst, quien puso en marcha en 1993 la cátedra de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter y se convirtió en el primer catedrático de esa disciplina en el mundo, y ahora es el principal enemigo de homeópatas y otros charlatanes. Cortina asegura que «el objetivo de una panadería o de cualquier negocio es ganar dinero. El farmacéutico tampoco quiere perderlo, pero su objetivo principal es el sanitario». Sin embargo, con su actitud, con su rechazo a la incontestable evidencia acumulada en contra de la homeopatía, demuestra que su objetivo principal es ganar dinero, como cuando su gremio vendía pulseras magnéticas y hasta las recargaba.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.