La Universidad del País Vasco forma a enfermeros en reiki, homeopatía y otras muchas pseudoterapias

La Escuela de Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV) incluye en su plan de estudios de grado una asignatura optativa sobre las mal llamadas medicinas alternativas, impartida por Óscar Francisco Cruchaga y Susana Bulnes. Esta última asegura que su nombre aparece en la web de la UPV vinculado a ese plan de estudios por error. Se dan a los alumnos de tercero nociones generales de medicina energética, acupuntura, homeopatía, aromaterapia, medicina ortomolecular, colorterapia, musicoterapia, osteopatía, reiki, medicina ayurvédica y otras prácticas sin más efectividad demostrada que el placebo. Y se hace desde un punto de vista claramente pseudocientífico, como dejan claro las lecturas complementarias recomendadas.

Los libros de consulta y profundización de la asignatura dan risa: son casi todas obras propias de librerías esotéricas o de la sección dedicada a medicinas alternativas de cualquier gran superficie. Títulos como Diálogo aventurado entre homeopatía y mitología, de Jordi Vila i Alcalde; La risa. La mejor medicina, de Robert Holden; Ayurveda, de Massimo Paltrinieri; y Libro completo de reiki, de José María Jiménez Solana. Entre las webs recomendadas, hay más de lo mismo. Además de figurar las de varias revistas de quiosco más cercanas a la autoayuda ecólatra que a la ciencia, se incluye, por ejemplo, En Buenas Manos, una mezcla de pseudoterapias y esoterismo, con una amplia sección dedicada a astrología, tarot, runas, adivinación… Solo echo a faltar en la bibliografía Discovery DSalud, la revista de José Antonio Campoy en la que niegan la existencia del VIH, abogan por la antivacunación y defienden que el cáncer no es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa del cuerpo, entre otras barbaridades.

No hay, por supuesto, ni una referencia a fuentes que examinen las denominadas terapias alternativas o naturales -¿qué hay de natural en la homeopatía y la acupuntura?- con rigor. Es lógico. Nada puede resultar más nocivo para el objetivo que parecen tener los impulsores de la asignatura que la lectura de Mala medicina, de Ben Goldacre; Trick or treatment? Alternative medicine on trial (¿Truco o tratamiento? Juicio a la medicina alternativa), de Edzard Ernst y Simon Singh, del cual hay versión en euskera (Sendabide ala iruzurbide. Medikuntza alternatiboa proban); La acupuntura ¡vaya timo! y La homeopatía ¡vaya timo!, de Víctor-Javier Sanz; Neurologica, el blog de Steven Novella; y Quackwatch, la web de Stephen Barrett. Cualquiera con dos dedos de frente entendería, tras consultar todo o parte de este material, que la asignatura de Enfermería en las Terapias Naturales que se imparte en la UPV es un disparate de principio a fin.

“Dispuestos a creerse cualquier cosa”

“Esta asignatura puede ser perjudicial para los alumnos que la cursen no sólo porque les transmita información sobre terapias no probadas basadas en principios completamente opuestos a nuestros conocimientos de  fisiología -basicamente, lo que les enseñan está mal-, sino también porque fomenta la credulidad, que es la actitud contraria a la que deberían tener los profesionales sanitarios. De hecho, me preocupa que nuestros compañeros estén dispuestos a creerse cualquier cosa, especialmente si la dice un profesor”, lamenta Iker (nombre ficticio), un estudiante de medicina que, junto a otros colegas, me ha alertado de la existencia de esta asignatura.

Otro futuro médico, Esteban (nombre ficticio), cree que “impartir asignaturas como ésta en una universidad solamente sirve para que la gente crea que esas prácticas son eficaces y mantengan su auge en una sociedad cada vez más científicamente ignorante, extendiendo la mala ciencia y fomentando las estupideces que acompañan a las explicaciones mágicas que se suelen dar en estas pseudociencias”. Y eso es especialmente peligroso cuando hablamos de profesionales sanitarios. “Pongámonos en un caso en el que un paciente pregunta a un enfermero qué opina sobre determinada terapia que ha leído en una supuesta revista de salud que, en realidad, de salud sólo tiene el nombre. Los enfermeros son el personal que más está en contacto con los pacientes en el día a día, especialmente en los ingresos largos. Cuando un paciente pregunta, lo hace porque él no tiene ni idea y la recomendación que el sanitario le dé influirá sobremanera en su manera de actuar. Este profesional ha de ser capaz de explicar al paciente de manera crítica y no sesgada los beneficios y los riesgos potenciales que esa terapia puede conllevar, y más teniendo en cuenta el coste económico de éstas prácticas. De lo contrario, pueden crearse falsas esperanzas que lleven a un camino tortuoso con un desenlace fatal, tanto en lo económico como en lo personal. Y me imagino que no serían ni el último ni el primer caso, desgraciadamente”.

¿Cómo han podido pasar el temario y la bibliografía de Enfermería en las Terapias Naturales cualquier filtro académico cuando apestan a pseudociencia? Ninguna de las disciplinas llamadas alternativas ha demostrado más efectividad que la brujería, de la que están más cerca que de la ciencia. Flaco favor hacen, a los alumnos y a la ciudadanía, los responsables del departamento y de la escuela universitaria implicados malgastando así recursos públicos y tiempo de formación de los futuros enfermeros.

Les dejo con el episodio de Escépticos dedicado a las pseudomedicinas. Recuerden que a la homeopatía le dedicamos uno para que no se diluyera y que la serie, en su conjunto, está avalada por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.