Irlanda ha cambiado el sistema de numeración de matrículas para evitar que este año empiecen por 13

Irlanda ha cambiado su sistema de numeración de matrículas para evitar que las de los vehículos de este año empiecen por 13. Desde 1987, la matrícula irlandesa estaba dividida en tres partes: dos dígitos iniciales correspondientes a los dos últimos números del año (87 por 1987; 88 por 1988…); una o dos letras que localizaban el condado o ciudad (D por Dublín; C por Cork…); y, por último, de uno a seis dígitos que indicaban el número del vehículo entre los matriculados en el condado o ciudad. Según ese sistema, el primer coche de Dublín de 2013 tenía que haber lucido en su placa 13-D-1. No ha sido así.
Las autoridades modificaron el año pasado la normativa de matriculación de vehículos para que los supersticiosos sigan comprando automóviles. A partir de ahora, los coches vendidos de enero a junio llevan en Irlanda un 1 tras los dos números del año y los matriculados de julio a diciembre, un 2. Así, el citado 13-D-1 se ha convertido en 131-D-1, y los supersticiosos irlandeses pueden conducir tranquilos.
Coche de Dublín con la nueva matrícula en la que se ha esquivado el 13. Foto:David Meana.
La medida es una iniciativa del político independiente Michael Healy-Rae, quien a comienzos de 2012 pidió al ministro de Finanzas, Michael Noonan, que el Gobierno cambiara el sistema de matriculación para evitar el 13. Noonan contestó entonces, por escrito, que no tenía sobre la mesa ningún sistema alternativo de numeración, pero que su equipo examinaría cualquier propuesta al respecto. «Hay gente que ahora siempre cambia sus coches cada dos, tres o cuatro años. Usted, por ejemplo, podría ser uno de ésos que cambian de coche cada tres años, y en 2013 le toca. Esa gente como usted iría a los talleres diciendo que va a esperar hasta el próximo año antes de cambiar de coche, simplemente porque no quiere conducir uno que lleva un número que a menudo se piensa que da mala suerte», se justificaba Healy-Rae a TheJournal.ie hace un año.
«Hay que poner esto en el contexto del mercado, que ha caído desde unos 180.000 coches nuevos al año hasta los 75.000 que esperamos este año [se refiere a 2012]. Aunque fueran un 5% de los compradores [los contrarios a comprar un coche con el 13 en la matrícula], en un mercado de 75.000 vehículos sería un verdadero problema», decía entonces Alan Nolan, de la Sociedad de la Industria del Motor de Irlanda (SIMI). El portavoz del sector argumentaba, además, que la división semestral de las matrículas -ahora adoptada y que permite esquivar el número maldito– animaría el mercado, aunque lo cierto es que objetivo original del cambio fue desde el principio paliar los efectos del 13.
El miedo irracional al número 13 se llama triscaidecafobia y si es al viernes 13, friggatriscaidecafobia. El 13 se consideraba antiguamente en el mundo cristiano de mal agüero porque, según la tradición biblica, trece fueron los comensales de la Última Cena y el homenajeado fue crucificado. Esta superstición es la causa de que muchos aviones no tengan fila 13. «Que una empresa privada -como Iberia en algunos aviones sin fila 13 u otras empresas sin pisos 13- haga eso, me parece grave; pero que, en el siglo XXI, un Gobierno fomente que el 13 da mala suerte, me parece demencial», me comentaba hace unos días David Meana, autor de la foto que acompaña a estas líneas y gracias a quien me he enterado de este disparate.
Meana tiene toda la razón del mundo, pero, lamentablemente, el fomento institucional de la superstición no es algo raro. En marzo del año pasado, el Consejo del Condado de Durham, al norte de Inglaterra (Reino Unido), decidió que no habrá más portales con el número 13 en sus calles para evitar el rechazo a ese número de potenciales compradores y, tres meses después, la ministra española de Empleo, Fátima Báñez, se encomendó públicamente a la Virgen del Rocío para “salir de la crisis y volver al crecimiento”, que debe de ser sorda por cómo han evolucionado las cifras del paro.