Un zahorí participa en la búsqueda de los niños Ruth y José en Córdoba. ¿Estamos locos o qué?

Un zahorí, en una ilustración del libro 'Histoire critique des pratiques superstitieuses', de Pierre Le Brun.Un zahorí participó ayer en la finca de Las Quemadillas, en Córdoba, en las labores de búsqueda de José y Ruth, los hermanos de 2 y 6 años desaparecidos desde el 8 de octubre. Me ha alertado de ello Manuel Millán, quien se ha enterado de la intervención del brujo gracias una información publicada en la edición cordobesa de Abc. “Esta persona, usando una horquilla y portando una foto de los pequeños, recorrió (ayer) la finca, tanto la parcela como el interior de la vivienda, sin que encontrara nada”, escriben los reporteros del diario madrileño. Un despacho de Efe de hace unas horas indicaba que “los arqueólogos, como el resto de participantes en este rastreo, se han centrado hoy en una zona que marco ayer el especialista en radiestesia, en la que hay una tubería cerca del muro de la fachada que da a la carretera”.

El zahorismo -también llamado radiestesia y geobiología- tiene tanto fundamento científico como cualquier otra arte adivinatoria. No hay redes de energía desconocida esperando que individuos con varitas mágicas o péndulos las detecten. Es posible que algunos zahorís-radiestesistas-geobiólogos crean sentir misteriosos flujos energéticos sólo a su alcance, pero eso no significa que lo hagan; sólo que lo creen. Al igual que otros brujos -astrólogos, tarotistas, médiums…- nunca han demostrado lo que hacen en condiciones controladas. ¿Saben cuántas veces la colaboración con la Policía de un supuesto dotado de poderes paranormales ha ayudado a esclarecer un delito? Ninguna. Y, si en alguna ocasión ayudara, tengan por seguro que sería porque el adivino habría estado, de un modo u otro, en el ajo.

Si ha ocurrido lo que cuenta la Prensa, los equipos que buscan a los niños de Ruth y José han tirado a la basura dos días de trabajo siguiendo las pistas de un brujo, algo propio de tiempos medievales. Uno puede entender que, en su desesperación, los familiares recurran a cualquier cosa, pero no que lo hagan las instituciones. Los responsables de la operación de rastreo deberían dar explicaciones por malgastar el dinero de los contribuyentes de un modo tan estúpido.