Un pseudomédico promete en RNE curar la miopía con una dieta vegana crudívora y gafas con menor graduación

¿Sabe de algún gorila, orangután o chimpancé salvaje con gafas para corregir la miopía? ¿Y de algún miembro de una tribu perdida de ésas que todavía viven en la Edad de Piedra? ¿No? ¿Sabe por qué? No hay miopes entre los primates no humanos ni entre los humanos de tribus primitivas porque viven en contacto con la naturaleza y tienen una alimentación veganacrudívora -a base de frutas y verduras sin procesar-, argumentaba el médico naturista Jordi Campos el martes de la semana pasada en En días como hoy, el programa de Juan Ramón Lucas en Radio Nacional de España (RNE). Ésta fue sólo una de las afirmaciones disparatadas de este supuesto experto, al que ofreció el micrófono de la radio pública el periodista Víctor-M. Amela, uno de los autores de las entrevistas de la última página de La Vanguardia.

«La causa de la miopía es una vida demasiado alejada de la naturaleza, usar los ojos poco para la lejanía, una alimentación con pocos alimentos vivos -poca fruta, pocas ensaladas, poca verdura, mucho cocinado-; pero también aspectos psicosomáticos. Por ejemplo, personas que tienden a retraerse tienden a la miopía. El momento más importante es la infancia y la juventud. La persona miope tiene un determinado carácter, que está relacionado con el temor a la vida, miedos, retraerse. También, personas que son muy intelectuales, que están mucho en el cerebro, en la cabeza», dijo Campos. Y ofreció su fórmula mágica para tratar esta «enfermedad». Basta, dice, con ponerse gafas con menor graduación que la que se necesita -de otro modo, «los ojos se vuelven perezosos»- y alimentarse de vegetales crudos para que desaparezcan hasta 10 dioptrías.

«Un disparate detrás de otro»

«Todo lo que dice este señor es falso. Es un disparate detrás de otro. He escuchado muchas tonterías; pero sorprende semejante sarta de sandeces juntas», dice Javier Araiz, médico y profesor de oftalmología de la Universidad del País Vasco. «Para empezar, la miopía simple no es una enfermedad; eso es una falacia. La mayoría de las miopías se da en ojos sanos. Los elementos que tenemos en el ojo para que la imagen se enfoque en la retina son una especie de gafas biológicas preparadas para un determinado tamaño del globo ocular. Cuando éste es un poco más grande, los rayos confluyen por delante de la retina y la imagen se desenfoca. ¿A qué se debe que el ojo pueda ser más grande? A que, como el fémur, crece durante el desarrollo». De ahí que la miopía se detecte en la pubertad. No tiene nada que ver con un mayor o menor contacto con la naturaleza y tampoco se cura cómo propone Campos. «Sólo hay tres maneras de tratar la miopía: gafas, lentillas y cirugía. El resto es anticiencia», sentencia Araiz.

Decir que la timidez, el retraimiento, es una de las causas de la miopía supone invertir una posible relación causa-efecto, ya que son las dificultades para ver de lejos las que pueden llevar a algunos adolescentes a encerrarse en sí mismos; no al revés. Por supuesto, tampoco hay ninguna prueba de que la alimentación vegetariana crudívora ayude a corregir ese defecto de la visión, ni de que ponerse gafas con menor graduación sirva para algo más que ver mal. «Te irás dando con las paredes y te perderás muchas cosas», advierte Araiz. ¿Se imaginan lo peligrosas que serían las carreteras si los conductores miopes, que somos muchos, siguiéramos el estúpido consejo de Jordi Campos?

Quien afirma que es capaz de hacer que una miopía de 10 dioptrías desaparezca con una dieta vegana, usando gafas con menor graduación y con mayor contacto con la naturaleza, simplemente, miente. «Eso es completamente falso. El miope debe llevar las gafas adecuadas, ni con más ni con menos dioptrías que las que necesita para ver como un no-miope». Es posible que los clientes del pseudomédico de turno crean ver mejor con lentes de menor graduación, pero en realidad verán peor. «Serás un rompetechos«. Araiz recuerda casos de campesinos que creían ver bien hasta que fueron a su consulta, les puso gafas y descubrieron un nuevo mundo. «Mucha gente lo que en el fondo está demandando es milagros. Por eso, hay tantos charlatanes, tantos encantadores de serpientes». Siempre los ha habido y los habrá; pero los medios de comunicación públicos nunca deberían servirles de altavoz. «Es una vergüenza que pase algo así», coincide el oftalmólogo vizcaíno.

¡Ah!, que Jordi Campos no sepa de grandes primates no humanos miopes no significa que no existan, sólo que él no los conoce ni los identifica como tales porque en la selva creo que es bastante difícil toparse con un simio con gafas. Lo mismo pasa cuando habla de indígenas de tribus primitivas sin problemas de visión. Y, por mucho que Juan Ramón Lucas diga que «cada vez hay menos distancia entre la medicina naturópata y la llamada medicina convencional», lo que hace y afirma su entrevistado -cuyo discurso está cargado de mística de mercadillo, falsedades y falacias- demuestra una vez más que no es así.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.