¿Una casualidad o la demostración definitiva de que James Randi tiene poderes paranormales?

Montaje con Luis Alfonso Gámez con la barba de James Randi. Foto original: Luis Ángel Gómez. Montaje: J.I. Fernández.

Tras dos intensos días en Bilbao con James Randi y D.J. Grothe, presidente de la Fundación Educativa James Randi, lo que menos esperaba es llevarme una sorpresa después de habernos despedido. Fue hacia las 2 horas de la madrugada de ayer cuando algunos miembros del Círculo Escéptico acabábamos de brindar por lo bien que había salido todo, encuentros con amigos y simpatizantes, visita privada al Guggenheim y conferencia pública, incluidas. Entonces, consulté el correo electrónico en el móvil y leí un mensaje de Juan Ignacio Fernández, redactor jefe de fotografía de El Correo. Me enviaba una imagen -la que ven sobre estas líneas, que nos había hecho horas antes Luis Ángel Gómez- con el título de Twins. Di un respingo. ¡No me lo podía creer! Un par de horas antes, Randi me había dedicado otra foto -la que ven abajo- con la siguiente leyenda: «To Luis Gámez. To my Spanish twin!» (A Luis Gámez. ¡A mi gemelo español!). ¡Qué más quisiera yo que tener la mitad de la mitad… del ingenio, la inteligencia, la sabiduría y el sentido del humor de Randi!

Si fuera Enrique de Vicente, creería que Randi tiene poderes paranormales. Es la conclusión a la que llegó el director de Año Cero tras asistir, en Madrid hace más de veinte años, a una demostración de las habilidades del ilusionista estadounidense. Si no, ¿cómo se explicaría el doble twin de la foto dedicada y del montaje fotográfico? Aunque lo más lógico fuera atribuir poderes sobrenaturales a Randi, malpensando, también podía tenerlos mi compañero. Pero no soy Enrique de Vicente, ni estoy convencido, como él, de que, en la cúpula de los grupos que en realidad gobiernan el mundo, hay alienígenas y «otros tipos de criaturas incomprensibles, ultradimensionales». Así que, ante la coincidencia gemelar, me eché una sonora carcajada y conté la anécdota a mis amigos del Círculo Escéptico.

Por cierto, Juan Ignacio Fernández -quien se ha reído mucho cuando le he contado lo ocurrido- no conoce a Randi y la posibilidad de algún tipo de conchabamiento es, por consiguiente, altamente improbable. El mensaje de correo me lo mandó cuando el mago y yo estábamos en el escenario del Auditorio de la Universidad de Deusto, y Randi no tuvo acceso a mi móvil en ningún momento entre el envío del mensaje y el momento en que yo lo leí, aunque me había levantado el teléfono varias veces anteriormente. ¿Conclusión?: ¡una divertida casualidad! Aunque seguro que, si le hubiera pasado algo parecido a un mal llamado reportero del misterio, estaría grabándose en estos momentos un especial de Cuarto Milenio.

Foto dedicada de James Randi.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

5 respuestas a «¿Una casualidad o la demostración definitiva de que James Randi tiene poderes paranormales?»

  1. Primero, ¿a quién le importa que has tenido una visita privada al Guggenheim?
    Segundo, ¿a quién le importa que has revisado el correo electrónico en el móvil y no en el ordenador de tu casa o en el ciber de la vereda de enfrente? ¿Es para que nos enteremos que puedes checar el correo en el móvil?
    Y tercero, este párrafo delata que por más que quieras hacerte el «racional» estás completamente alucinado con esta «¡divertida casualidad!», sino nunca le habrías dedicado tres líneas a esta bobada.
    Ha quedado en evidencia que no eres más que un pobre credulazo que de la boca para afuera se hace el escéptico pero que en el fondo crees con todas tus fuerzas en todas esas tonterías de los sucesos sobrenaturales. El inconsciente te dejó en evidencia en el siguiente párrafo. Hay cosas que no pueden ocultarse. Te has cavado tu propia fosa ante tus colegas de la secta.
    Y con toda seguridad que un reportero del misterio habría escrito algo con un mínimo gancho. Esta bobada no le interesa a nadie, por si no te diste cuenta por los escasos comentarios.

    «Por cierto, Juan Ignacio Fernández -quien se ha reído mucho cuando le he contado lo ocurrido- no conoce a Randi y la posibilidad de algún tipo de conchabamiento es, por consiguiente, altamente improbable. El mensaje de correo me lo mandó cuando el mago y yo estábamos en el escenario del Auditorio de la Universidad de Deusto, y Randi no tuvo acceso a mi móvil en ningún momento entre el envío del mensaje y el momento en que yo lo leí, aunque me había levantado el teléfono varias veces anteriormente. ¿Conclusión?: ¡una divertida casualidad! Aunque seguro que, si le hubiera pasado algo parecido a un mal llamado reportero del misterio, estaría grabándose en estos momentos un especial de Cuarto Milenio.»

  2. Qué viejito tan simpático :(
    Quiero creer que no habrán asistido menores de edad, ¿no? Todos conocemos las deplorables inclinaciones del sujeto.

  3. Hace un tiempo deposité descuidado una tacita de plástico sobre una parte horizontal, en el centro del paragolpes trasero de mi coche. Luego conduje unos 8 km que incluían varias curvas y cambios de velocidad. Al terminar el viaje y bajarme del coche veo la tacita sobre el paragolpes. Casualidad?… ¡¡No!!
    ¿Que habría sucedido si yo hubiese sido un creyente y si esta taza hubiese tenido la figura de una virgen, un santo o del mismísimo Jesús, o al menos una inscripción que dijese «Dios te ama» o algo semejante? No hubiese sido prueba de la «Tetera de Russel» pero sí de la»Tacita de Herman» ;-)
    (Te envidio Luis por haber estado cerca de tan gran persona)

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