Los estudiantes de medicina españoles tendrán una guía sobre terapias complementarias y pseudociencias

El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)  elaborará una guía sobre terapias complementarias y pseudociencias destinada a los futuros médicos, en la que pasará revista a prácticas como la homeopatía, las flores de Bach, el reiki, la hipnosis, la reflexología, los suplementos vitamínicos… con la intención de separar el grano de la paja. La metodología de trabajo seguirá, en gran parte, las líneas maestras de Edzard Ernst y Simon Singh en su libro Trick or treatment? Alternative medicine on trial (¿Truco o tratamiento? Juicio a la medicina alternativa).
Los autores del documento examinarán la bibliografía científica relativa a cada terapia para recopilar las pruebas, si las hubiera, que pudieran sustentar su uso y en qué casos. «El principal objetivo de la iniciativa es complementar la formación que recibimos, así como fomentar el pensamiento científico entre los estudiantes de medicina, evitando que las terapias anticientíficas ganen terreno en la profesión y clarificando sus usos basándonos en la evidencia», ha explicado uno de los promotores del proyecto. Para garantizar la calidad de la guía, van a pedir la colaboración de las distintas sociedades científicas en las que se agrupan los médicos.
El CEEM ha tomado esta decisión cuatro meses después de que se le colara el reiki en el IV Congreso de Educación Médica, en el que participaron 800 estudiantes de medicina españoles. La inclusión de esa pseudoterapia en el encuentro provocó malestar dentro y fuera de la entidad.

45 comentarios

  1. (…)Los autores del documento examinarán la bibliografía científica relativa a cada terapia para recopilar las pruebas, si las hubiera, que pudieran sustentar su uso y en qué casos(…)
    Si esta frase es una descripción correcta del procedimiento que van a seguir es un craso error.
    Por un lado, las revisiones sistemáticas, que son el procedimiento más potente de revisiones de la literatura científica no pueden basarse en la búsqueda de pruebas, estudios positivos, pues, ¿qué ocurre con los estudios negativos, aquellos que lo desaprueban? También han de tenerse en cuenta.
    Pues, aun suponiendo que todos los estudios fuesen realizados con la más exquisita calidad, la inevitable existencia de errores estadísticos siempre permitirá que haya un % de estudios favorables a cualquier cosa.
    Por ej. supongamos que se realizan 1.000 estudios sobre homeopatía, que se usa un contraste de hipótesis con una región crítica del 5%, como es bastante habitual. La hipótesis nula es “la homeopatía no funciona” y la alternativa: “la homeopatía funciona”.
    Usando este nivel de significación entonces, aleatoriamente en promedio, unos 50 de esos estudios proporcionarán resultados positivos, estadísticamente significativos, entonces se rechazará la hipótesis nula y se aceptará la alternativa: “la homeopatía funciona”. Tacháan.
    Si se seleccionan éstos últimos en busca de pruebas tendremos que existe evidencia científica a favor de la homeopatía cuando se trata simplemente de un conocido y sencillo artefacto estadístico. El famoso error de tipo I, rechazar la hipótesis nula cuando es falsa.
    Y este es sólo uno entre los diversos problemas matemáticos que se pueden encontrar inevitablemente en los mejores estudios. En la realidad los estudios distan mucho de ser perfectos con lo que aumenta considerablemente la posibilidad de aceptar teorías infundadas.
    Además, no tiene sentido usar exclusivamente estudios clínicos si otras ciencias han desaprobado una y otra vez los principios y procedimientos, de por ej. en el caso de la homeopatía: contradice abiertamente principios básicos de la física, química, biología, farmacología, etc…
    La mera (…)colaboración de las distintas sociedades científicas en las que se agrupan los médicos(…) es un error porque las revisiones de las pseudociencias han de basarse en la ciencia, es decir, en toda la evidencia científica y no meramente en la evidencia clínica que puede estar sujeta a artefactos, sesgos, etc… y tratarse de revisiones sistemáticas y no metaanálisis o simples recopilaciones de estudios.
    Un interesante artículo sobre John Ioannidis, con ejemplos de lo dicho arriba.
    http://scienceblogs.com/insolence/2007/09/the_cranks_pile_on_john_ioannidis_work_o.php
    Demasiado ocupados en aprender la inmensa cantidad de conocimientos para ejercer la profesión se ha descuidado la formación en el método científico de los futuros médicos.

  2. Corrijo un error.
    Si se seleccionan éstos últimos en busca de pruebas tendremos que existe evidencia científica a favor de la homeopatía cuando se trata simplemente de un conocido y sencillo artefacto estadístico. El famoso error de tipo I, rechazar la hipótesis nula cuando es CORRECTA.

  3. Afortunadamente el libro de Ernst y Singh contempla esos puntos :p
    Uso de revisiones sistemáticas -systematic reviews-, y de paso le dan caña a la OMS por publicar informes sobre acupuntura que son revisiones acríticas:
    «This type of approach would become known as a systematic review. It
    is a rigorous scientific evaluation of the clinical trials relating to a par –
    ticular treatment, as opposed to the sort of reports that the WH O was
    publishing on acupuncture , which wer e little more than casual un –
    critical overviews . »
    Y uso de otras fuentes -and other sources-, aparte de estudios clínicos:
    «An evidence-based approach to medicine , as previously discussed,
    means looking at the scientific evidence from clinical trials and other
    sources in order to decide best medical practice . »

  4. «Pues, aun suponiendo que todos los estudios fuesen realizados con la más exquisita calidad, la inevitable existencia de errores estadísticos siempre permitirá que haya un % de estudios favorables a cualquier cosa.»
    Y no todos son de la «mas exquisita calidad», por eso te puedes encontrar estudios que apoyan la homeopatia, el reiki y cualquier cosa. Pero para eso estan las revisiones y los metaanalisis, para determinar que, incluso aunque haya un cierto numero de estudios positivos, la conclusion es negativa.
    En fin, si se hace bien, la verdad es que es una buena noticia, ya que inculcara el pensamiento critico en los futuros medicos.

  5. Esto debería hacerse en todas las facultades, especialmente, con los tiempos que corren, en las de economía. Demasiado tiempo hemos tenido que oír afirmaciones tan pseudocientíficas como que la vivienda nunca baja de precio o las que hacen ahora los mismos «gurús» que han llevado a la ruina a países enteros.

  6. EL dilema me surge cuando pienso si vale la pena invertir parte del esfuerzo, tiempo quiero decir, de un estudiante de medicina contemplando terapias inútiles. En el futuro, estarán al tanto de los derroteros por los que camina su especialidad, y si no es el caso tampoco hará falta recordar soberanas estupideces. Por cierto, ya puestos habrá que actualizar la guía bastante a menudo. Caballeros por favor, esas terapias ya están falsadas.
    Simon Singh habla de medicina complementaria cuando se refiere a Edzard Ernst, que en cierta medida evalúa la aceptación de terapias sin base científica como parte del autocuidado. Si en la práctica resultase práctica tal guía, creo que sería un reflejo del distanciamiento entre la aplicación actual de la ciencia médica del ideal de hombre culto decimonónico. Opiniones aparte, pinta mal la cosa si es necesaria la advertencia.

  7. ¿Porqué se han de gastar recursos en investigar lo que NADIE ha conseguido demostrar que funcione? Que sean los defensores de semejantes terapias los que demuestren fehacientemente su utilidad.
    PD Comparto la opinión de declarar a la mayoría de los economistas como «Magufos diplomados». Salvo honrosas escepciones es uno de los gremios que más estrepitosamente la cagan y a pesar de ello sus opiniones son palabra de ley.

  8. Pues yo creo que si merece la pena el esfuerzo. No por la efectividad de los tratamientos que se van a estudiar, sino porque fomentaria en los futuros medicos un pensamiento cientifico del que carecen muchos actualmente. La ciencia no es solo descubrimientos positivos, sino tambien resultados negativos, es decir, descubrir que mi hipotesis es falsa (este tratamiento funciona) es tambien un conocimiento cientifico valioso.

  9. En efecto, no debería estudiarse ni darse pábulo en ninguna carrera ni en ninguna facultad de ninguna universidad absolutamente ninguna materia que no estuviera suficientemente demostrada y contrastada, ni financiarse ninguna investigación (con fondos públicos) sin base ni utilidad ni interés público razonable. El que quiera hacer el imbécil que lo haga en su casa.
    Y respecto a los economistas, aunque suene a conspiranoia, es un hecho conocido y reconocido, que los grandes economistas que dan clases en universidades reciben la mayor parte de sus ingresos de grupos financieros, luego no resulta tan soprendente que sea una disciplina que falla sistemáticamente en sus predicciones ¿Qué mierda van a enseñar a sus alumnos entonces? Repiten como loros lo que dicen aquellos que están dictando las políticas económicas a nuestros representantes electos. Es el maguferío más peligroso que existe, pues está dedicado en cuerpo y alma en sustituir la democracia por la «ley de la selva» de la religión dominante del Libre Mercado. Libre sólo para el que tenga pasta, claro. El resto es «libre» para morirse de asco, qué más quieren…

  10. «Ernst’s department at Exeter defines complementary medicine as «diagnosis, treatment and/or prevention which complements mainstream medicine by contributing to a common whole, by satisfying a demand not met by orthodoxy or by diversifying the conceptual frameworks of medicine.»[8]
    Ernst asserts that, in Germany and Austria, complementary techniques are mostly practiced by qualified physicians, whereas in the UK they are mainly practiced by others. Ernst also argues that the term «Complementary and Alternative Medicine» («CAM») is an almost nonsensical umbrella term, and that distinctions between its modalities must be made.[9]»
    La definición de medicina complementaria que propone Ernst acepta que meta-análisis de estudios clínicos sean suficientes para considerar la validez de una u otra terapia, sin tener en cuenta, como apunta Faraday, principios bioquímicos o de otro tipo concernientes a lo que se estea estudiando, lo que aportaría evidencias más consistentes que las estadísticas.
    Ernst pretende acotar ese «paraguas» llamado medicina complementaria bajo el que muchas terapias ineficaces se resguardan, con una metodología que arroja estos resultados, por ejemplo y por el momento:
    «Since his research began on alternative modalities, Ernst, who is himself a former homeopathic practitioner, has become «the scourge of alternative medicine» for publishing critical research.[4] In a 2008 publication in the British Journal of General Practice, Ernst’s listed treatments that «demonstrably generate more good than harm» was limited to St John’s wort for depression; hawthorn for congestive heart failure; guar gum for diabetes; acupuncture for nausea and osteoarthritis; aromatherapy as a palliative treatment for cancer; hypnosis for labour pain; and massage, music therapy, and relaxation therapy for anxiety and insomnia.»
    «…more good than harm»…pues estupendo, pero seguimos sin saber el origen de muchos males y esto no ayuda. Ayudará en la medida en que se vaya normalizando su práctica como parte de tratamientos paliativos o que atañan al bienestar del paciente, lo que tampoco me parece buena idea si tenemos en cuenta que en este tipo de tratamientos también convendría tuviesen criterios idóneos para la identificación de los supuestos teóricos que hagan posible su inclusión nosológica en la ciencia médica.
    Personalmente me parece un paso atrás en lo concerniente al consenso médico necesario para reglar tratamientos comunes sin verse influenciados por modas y propuestas infundadas, y en la descripción, identificación y clasificación de procesos patológicos. Es echar leña al fuego en el que tan a gustito se encuentran las terapias alternativas.
    No obstante, fomentar la evaluación de ciertos tratamientos no convencionales, siempre dentro del cuidado paliativo, desde una asociación estudiantil, podría impulsar que su práctica estuviese reglada, haciendo un seguimiento conveniente de la evolución del paciente tratado.

  11. (…) no debería estudiarse ni darse pábulo en ninguna carrera ni en ninguna facultad de ninguna universidad absolutamente ninguna materia que no estuviera suficientemente demostrada y contrastada (…)
    Recordemos que en la universidad hay muchas disciplinas, ciencias sociales como el Derecho o la Historia, y otras naturales como la Física.
    Opino que ni en unas u otras es fácil encontrar materias «suficientemente demostradas y contrastadas» e interpretar esa ambigua directriz tiene su miga también…
    la universidad no es una isla, está inmersa en la sociedad y sometida a presiones diversas, esa propuesta de control puede testarse con lo ocurrido con Bush (una especie de proxy).
    La administración Bush buscó controlar la ciencia y la academia por supuestos motivos de seguridad y de paso socavar ideas como el cambio climático es antropogénico entre otras.
    Para ello usó procedimientos de control , el informe de la ACLU acusa a la admón. Bush de agresiva interferencia en el proceso científico por establecer un proceso centralizado de revisión de pares supervisado por la como la Office of Management and Budget.
    ¿Qué ocurriría sin libertad de cátedra?
    La universidad hubiera seguido dependiendo de la Iglesia o del Estado.
    ¿Cómo realizar investigación en la universidad?
    ¿Qué ocurriría con la universidad si se la desconecta de la investigación?
    ¿Cuándo una teoría está «suficientemente» demostrada?
    ¿No son los neoliberales que quieren que la función principal de la universidad sea la formación para el trabajo? ¿No estarían encantados con «ni financiarse ninguna investigación (con fondos públicos) sin base ni utilidad ni interés público razonable»?
    Pues, ¿Quién define «razonable» e «interés público»? ¿Quién sabe a priori a dónde puede conducir una investigación?
    Y ya que de economía se habla…
    ¿Qué hubiera sido de Georgescu-Roegen y la economía ecológica, sin libertad de cátedra o posibilidad de investigar sin tener que demostrar un beneficio inmediato?
    Considero que no es posible pero tampoco deseable. La universidad no es una escuela o instituto/centro de fp. Podrá ser mejorable pero la Universidad no es el problema.
    ***
    «Centralizing Peer Review
    One particularly aggressive attempt by the Administration to exert control over the scientific process has come in the form of the establishment of a centralized peer review process applicable to all federal agencies and to beoverseen by the White House’s Office of
    Management and Budget (OMB). OMB’s selfinsertion into scientific peer review threatens to
    undermine — rather than enhance — the integrity of regulatory science.»
    El informe de la ACLU «Science Under Siege: The Bush Administration’s Assault on Academic Freedom and Scientific Inquiry»
    http://www.aclu.org/FilesPDFs/sciundersiege.pdf
    Una interpretación:
    http://wsws.org/articles/2005/aug2005/aclu-a06.shtml

  12. Faraday, basta con discernir entre lo que es ciencia y lo que no, entre lo que son opiniones, versiones, especulaciones y lo que son hechos y dejarlo bien clarito.
    La historia, por ejemplo, se basa en hechos comprobables por un lado y en testimonios e interpretaciones de toda índole por el otro. La mayoría de las ciencias sociales funcionan así (sino todas). Por ejemplo, la mayor parte de lo que sabemos de Julio César lo escribió él mismo. Si en el aula se dice: «Julio César hizo ésto y lo otro…», estamos cayendo en la pseudociencia, como cuando se dice que «Moisés hizo ésto y lo otro…». En un aula sólo cabría decir: «Julio César afirma haberse cargado tropecientos mil germanos con una sola legión y tales historiadores o testimonios independientes (si los hay, no soy experto en el tema) dicen ésto o lo otro» o bien: «en la Biblia pone que Moisés hizo ésto y lo otro… y no lo pone en ningún otro sitio ni hay otro testimonio de la época que diga lo mismo. Ahora creed lo que os dé la gana, pero yo me lo creo (diría un profesor creyente, que tiene todo el derecho a serlo)». Esto son hechos. Es un hecho que se hayan escrito (ahí están los libros para que cualquiera pueda verlos), pero no necesariamente que hayan sucedido. Y presentándolo así, no hay motivo por el que no se pueda estudiar en la universidad. No sé si ahora se entiende la diferencia. La verdad es que como lo he expresado en mi anterior comentario puede dar lugar a confusión.
    Libertad de cátedra, toda la que tú quieras, libertad para tomar el pelo y hacer pasar opiniones por hechos, ni una. La educación es demasiado importante. Si quieres enseñar algo como si fueran hechos, demuéstralo antes, sino, di que lo dice fulano o mengano, o que se te ocurrió esta mañana mientras plantabas un pino, pero que está por demostrar.
    Respecto a las investigaciones, dices que no se sabe a dónde puede llevar una investigación. Pues mira, con recursos ilimitados, por mí como si les da por investigar el sexo de los ángeles, que aunque no existan, quizá descubran algo sobre el sexo en sí que pueda sernos útil. Pero con recursos limitados, no se puede gastar la pólvora en salvas. No podemos ir cazando «fantasmas» injustificadamente, porque sí, y encima con dinero público.
    Lo del «interés público», quizá sí que resulta un tanto discutible, pero como en todo, se basará en políticas, en lo que decidan nuestros (supuestos) representantes, evidentemente. De hecho, si nuestros representantes (representando la voluntad popular) deciden que se investiguen las flores de Bach, nos vamos a tener que joder. Desde el escepticismo (o desde cualquier otro lado), sólo podemos proponer. ¿Que a ti te parece bien que se investigue cualquier majadería que a alguien se le ocurra? Bien, es tu propuesta. Pero al menos aquellas que siguen una línea que parece que lleva a algún lado y que ha dado frutos en el pasado o que hay motivos para pensar que los va a dar en el futuro, tiene justificación. Lo otro es quedarse a verlas venir. Y no está el horno para bollos, la verdad.

  13. Bueno, creo que hay que diferenciar entre la investigacion (es decir, la creacion de la ciencia) y la enseñanza de esta. Siguiendo el ejemplo de Parsley, la ciencia (historia) acepta que Julio Cesar se cargo a tropecientos mil germanos (por su testimonio, testimonios contemporaneos, restos arqueologicos, etc.) por lo que habria que enseñar que eso es lo que paso. Si luego viene alguien con pruebas de que eso no sucedio asi, al año siguiente se cambian los libros de texto y se enseña la nueva version.
    Pero no creo que esta entrada se refiera tanto a enseñar medicinas alternativas como a enseñar como se evalua su eficacia. Es decir, que el futuro medico tenga las herramientas cientificas para que, cuando le venga un representante de Boiron a decirle que sus productos son muy buenos, el medico sea capaz de ser critico y le pida que le enseñe las pruebas.
    Por ultimo tambien quiero romper una lanza en favor de los economistas, a los que habeis descuartizado aqui. La economia es una ciencia, en un estado de desarrollo menor que otras, pero ciencia. Otro tema es que haya politicos (y economistas) que la usen para sus propositos personales y para defender sus ideologias, pero eso tambien pasa, por ejemplo, con la Historia. Que haya tergiversaciones sobre Historia no significa que no sea una ciencia, simplemente significa que es propensa a ser tergiversada y manipulada, igual que la economia.

  14. Aquí nadie ha «descuartizado» a los economistas como tales (o al menos yo), sino al uso pseudocientífico que se hace de esta ciencia (no exacta, evidentemente) para justificar toda clase de barbaridades, como pudieran hacerlo en su día los «ínclitos» médicos o sociólogos y demás «expertos»nazis. Ninguna ciencia puede justificar la muerte de millones de personas, ni de hambre o enfermedad por ser «excretados» por el dios Mercado, ni en campos de exterminio por pertenecer a una «raza inferior». Porque las ciencias son herramientas, no un fin en sí. Serán un fin para los científicos y eruditos, como realización o interés personal, pero para la sociedad el único fin en sí mismo es el bienestar general, no el de unas minorías, de lo contrario está profundamente enferma.

  15. Estudio economía en la UNED, no he querido defender su estatuto como ciencia pues tengo serias dudas. De hecho, contemplo la economía ecológica como «mucho más científica», por así decir, que la economía convencional ya que tiene en cuenta la física -termodinámica- y la biología -ecología-, entre otras ciencias, para informar la gestión de la relación sociedad-naturaleza.
    Sólo pensar que en ella todavía se enseña, solapadamente, el homo economicus ya me da cierto tembleque. Debe ser la última de las ciencias sociales que enseña que el ser humano puede comportarse de forma absolutamente racional -ya sé que hay escuelas económicas que lo niegan pero ahí sigue el engendro formando el núcleo en los manuales universitarios- aunque sea sólo en la parcela económica.
    @Parsley Reloaded
    Participo en el blog porque me apasiona la ciencia, reconozco que la lucha antimagufa es secundaria para mí.
    Por eso no pienso exclusivamente en términos de la dicotomía magufos-escépticos, si diera por sentado que ésa es toda la cuestión podría darte la razón pero la ciencia, y las universidades, son temas bastante más complejos.
    La ciencia avanza: porque cierta cantidad de conocimiento, que se enseña y aplica en universidades, es mejorable. En cada momento es lo mejor, o debería serlo, que hay.
    Por supuesto que hay una acumulación neta de conocimiento que no cambiará. Pero existe una parte, supongo que más pequeña, que son modelos y conocimientos que sí serán superados. ¿Cómo saber cuáles son a priori?
    El determinismo de principios del sXIX se fue al garete y en el sXX se impuso el modelo estocástico. Como dice el autor de The Lady Tasting Tea » By the end of the twentieth century, almost all of science had shifted to using statistical models. Popular culture has failed to keep up with this scientific revolution.»
    Cuando hablamos de «hechos» en este blog me pregunto cuántos somos conscientes de que, por ej., los «hechos» actuales ya sea buscando la materia oscura o el bosón de Higgs son «hechos estadísticos» y esto presenta muchas ventajas y problemas.
    Según los resultados en el GCH el modelo estándar de la física será validado o necesitará remiendo o sustitución. ¿Es por ello que no debía haberse enseñado en las universidades?
    http://es.wikipedia.org/wiki/Modelo_est%C3%A1ndar_de_f%C3%ADsica_de_part%C3%ADculas
    Otro ejemplo. La teoría de la relatividad no se hubiera enseñado hasta los años 50 si hubiera imperado un criterio estricto de evidencia. (Lo de Eddington, probando la relatividad en los 20′ fue una chapuza.)
    ***
    (…)¿Que a ti te parece bien que se investigue cualquier majadería que a alguien se le ocurra? Bien, es tu propuesta. (…)
    No he escrito, ni he querido insinuar tal cosa y lo niego por si sirve para algo, esa frase parece un argumento de hombre de paja; lo que defiendo es: la libertad de cátedra que ha sido y es fundamental para el desarrollo de la ciencia.
    Eso no incluye magufos -que ya han sido descalificados suficientemente por la ciencia-, pero sí la disputa y coexistencia de diferentes escuelas y teorías. Y alguna o todas estarán equivocadas.
    Y va mucho más allá de que haya magufos -que no quiero que los haya lo dejo claro- sino que defiende la posibilidad de teorías en disputa, un elemento importante en el avance de la ciencia. Según tu propuesta serían eliminadas de la universidad.
    Universidad e investigación están intimamente vinculados. Los resultados no pueden preveerse o no sería investigación. Y lo que escribiste tiene por desgracia cierto parecido o precente en las políticas neoliberales de Bush contra el que protestaron miles de científicos.

  16. Lo del descuartizamiento era una broma. Parsley. Evidentemente las ciencia no «justifican» nada. La función de la Ciencia es describir la Naturaleza tal y como es. Lo que queramos justificar o no con ese conocimiento, ya no entra en el campo de la Ciencia.
    Faraday, ya que estudias economía, sería interesante que nos dieras tu opinión sobre qué cosas os enseñan que no tiene base científica, aparte del «homo economicus». ¿A qué te refiere con «economía ecológica»?

  17. Uf, sin repasar…
    Quizás lo más notable lo explica José Manuel Naredo en varias de sus obras, especialmente en «La economía en evolución» en dónde describe cómo la ciencia económica naciendo modernamente con los fisiócratas -fisiocracia: literalmente gobierno de la naturaleza-
    se fue encerrando y desarrollando en el mundo autosuficiente de los valores de cambio -dinero- marginando y eliminando la contribución de la naturaleza de la que toma recursos y a la que emite residuos y de aquí parte la actual crisis ecológica nada menos. La crisis actual está arraigada íntimamente en la idea predominante de «lo económico».
    Mientras la escala de la economía fue relativamente pequeña, sigo a Herman Daly, se pudieron obviar los problemas pero hoy en día la escala de la actividad humana es colosal habiéndose convertido en un fenómeno que rivaliza con factores geológicos, por ej., los materiales movidos por el ser humano -minería, etc…- suman tres veces más toneladas que los sedimentos de todos lo ríos del mundo.
    Si tenemos en cuenta los desarrollos de Polanyi y otros, o la economía institucional, también podemos achacar al mecanicismo de la economía convencional buena parte de la crisis social.
    La economía ecológica (EE), según la interpretación de Joan Martinez Alier si no me falla la neurona, es una parte de la ecología humana, un campo de estudio interdisciplinar y no una mera rama o escuela económica.
    http://www.ecoeco.org/content/publications/ecological-economics-the-isee-journal/
    La EE no es lo mismo que la economía de los recursos naturales o la economía ambiental -residuos- que son prolongaciones de la economía convencional hacia esas externalidades que es como las denominan pues como dije arriba lo dejaron tempranamente fuera sin preocuparse de la gestión ni de recursos ni residuos.
    De todos modos existe una fluida relación entre la EE y las otras.
    En los autores citados +Georgescu Roegen, el fundador gruñón, podéis encontrar información.

  18. He repasado algunos libros y la crítica a la función de producción será un buen ejemplo para concretar la idea general expresada abajo de cierre de la economía en el mundo autosuficiente del dinero separada de la realidad física.
    Para Naredo siguiendo a Georgescu-Roegen, las reducciones del objeto de estudio -en breve ignorando la naturaleza y la sociedad- se muestran en la introducción por Wicksteed en 1894 de la función de producción, para representar el proceso productivo en la teoría económica, con la forma P=f(a,b,c…) Siendo a, b, c los factores de producción: tierra, capital y trabajo.
    Las críticas son que se trata de una función punto, herramienta matemática que no se ajusta a la representación de un proceso, que se confunden flujos y fondos, que no aparece el tiempo, que producir -crear- no producimos nada…En resumen, que la representación del mundo físico es inválida, y que para explicar la adaptación de la oferta es innecesaria.
    Por ej. en la función, que suele adoptar la forma Cobb-Douglas , se puede despejar un factor:
    simplifico mucho pero la idea es que se puede poner de la forma a= b*c/P .
    Esto quiere decir, en este ejemplo, que no importa la escasez del factor a, mientras b y c sean suficientemente grandes la producción P también lo será.
    En breve, según la función de producción comúnmente usada en economía Ikea podría fabricar todos sus muebles con la madera de un mondadientes si dispone de una máquina enorme o superavanzada o muchísimos trabajadores. (!!!)
    Aquí lo explica Herman Daly http://steadystate.org/transformation/
    http://es.wikipedia.org/wiki/Funci%C3%B3n_de_producci%C3%B3n_de_Cobb-Douglas
    En muchos ejemplos en los manuales los factores se reducen a la tecnología, el trabajo y el capital. Ni siquiera aparece la naturaleza como fuente de recursos o sumidero de residuos.

  19. Uf, lo acabo de releer, está muy mal expresado
    Esto quiere decir, en este ejemplo, que no importa la escasez del factor a, mientras b y c sean suficientemente grandes la producción P también lo será.
    Más bien que a puede ser todo lo pequeño que queramos mientras no sea 0.

  20. Gracias por la respuesta, Faraday. No tenía ni idea de lo de la economia ecológica. Tal como lo cuentas, más que pseudociencia, yo diría que las corrientes económicas actuales lo que les ocurre es que están tremendamente limitadas por no considerar la fuente última de producción, que es la naturaleza. Sería algo así como si los meteorólogos no tuvieran en cuenta la energía del Sol para hacer sus modelos atmosféricos.
    Con tu explicación resultan lógicos los resultados que estamos sufriendo actualmente.

  21. ¿Y por qué será que esa especie de «Deus ex machina» que los neoliberales llaman «el brazo invisible» del capitalismo no ha hecho acto de presencia y lo arregla todo? ¿Por qué, de hecho, está empeorando? ¿Por qué ha hecho falta inyectar dinero público, en un arrebato de «blasfemo» (y discriminatorio, en este caso) intervencionismo, en las entidades financieras para que este sistema supuestamente tan autosuficiente no se derrumbara como un castillo de naipes?
    Pues precisamente porque la economía imperante es una pseudociencia, casi una religión. Un modelo irreal del mundo basado en premisas arbitrarias y falsas cuyas erróneas predicciones y dramáticos resultados se soslayan constante y convenientemente, porque les interesa a los «sumos sacerdotes» de esta religión que la gente siga teniendo fe, a costa de su libertad, de su futuro, el de sus descendientes y (ya que se habla de econocía ecológica) el del planeta como ecosistema de la humanidad. Unos «sumos sacerdotes» que sólo han demostrado su habilidad para enriquecerse de forma obscena a costa de empobrecer y endeudar al resto del mundo. Como para seguir dejando en sus garras las riendas de la economía mundial… que ahora lo van a hacer bien… ahora van a ser buenos… realmente la gente está loca o es terriblemente inconsciente e ignorante.

  22. A pesar de que en efecto no tenemos el respeto necesario para con la naturaleza en nuestras actividades económicas, en su sentido más amplio, ya P.J. Samuelson en los 60 integraba el factor tierra en el capital para la determinación de los factores de producción, si bien el facor tierra no es considerado como un activo que sea valorado ecologicamente, pero surgen planteamientos puramente económicos, como la ley maltussiana de los rendimientos decrecientes, que indirectamente regulan la explotación de la naturaleza.
    No «creamos» nada en el sentido de que transformamos unas materias primas en bienes de consumo, pero esta transformación si se hace atendiendo al consumidor y a la naturaleza, por un lado gracias a las curvas de transferencia, que nos dan una idea de que bienes es conveniente producir con determinada materia prima, generando lo que llamamos el coste de oportunidad, que supone la valoración de la oportunidad perdida si dedicas un determinado recurso a un fin y no a otro. Así, el coste de oportunidad gestiona racionalmente el uso de una u otras materias para unos u otros fines, en base a su escasez y aptitudes para el fin propuesto. No obstante, no es una herramienta que proteja especialmente la naturaleza, con lo que se incluyen en estas curvas factores de corrección determinados por ratios de explotación sostenibles.
    Quiero decir que partiendo de la premisa de proteger la naturaleza, tenemos las herramientas matemáticas necesarias para reglar la actividad económica; sin embargo esto no es así, y como de costumbre no existe un único motivo o una única manera de explicar el fenómeno.
    Los intentos por intregrar la conservación de la naturaleza con la actividad económica pasan por la voluntad política de hacerlo. En este sentido son muchas las iniciativas, como la creación de espacios protegidos o la implantación de tasas a la contaminación resultante de la actividad económica en el sentido de quien contamine pague, que a la postre suponen un mayor coste de producción, pero no un control efectivo sobre el proceso contaminante, por lo que surge la necesidad de establecer límites cuantitavos al impacto ecológico de la actividad económica, establecidos atendiendo a lo que digan las disciplinas transversales afectadas como la biología, geología, etc, que sin embargo tienen un menor peso o ninguno en comparación a intereses financieros u otros condicionantes de índole económica.
    Así surge ahora la necesidad de establecer un marco regulador a nivel mundial teniendo en cuenta que la polución que generamos no es un problema que se pueda solucionar satisfactoriamente a nivel local; bajo este pretexto, kioto por ejemplo, permite la compra-venta de las cuotas de emisiónes de CO2 establecidas para cada país, lo que en la práctica acaba prolongando las actividades contaminantes si el negocio va bien: acaba plegándose de nuevo al dinero y no a parámetros ecológicos.
    Si bien podríamos reglar la actividad económica (procesos productivos, extractivos, etc) priorizando la conservación de la naturaleza, en la práctica resultan bienvenidas decisiones basadas en premisas socio-económicas, y sobretodo, basadas en el mercado, donde la necesidad de competir en ocasiones no casa con la demanda de un consumidor todavía no suficientemente concienciado con lo que compra; si solo se vendiesen, esto es, fueran aceptados por el consumidor, productos respetuosos con el medio ambiente, tendríamos una economía diseñada y focalizada en la conservación del mismo. Para ello fomentar usos cotidianos como el de servilletas de tejidos, reciclaje, etc, resultan fundamentales en una población que tiende a estabilizarse, según las últimas proyecciones demográficas de la ONU, en unos 14.000 millones de habitantes consumiendo a todo tren. El camino más corto para esto sería intervenir los mercados en este sentido, lo que supondría la aceptación de una planificación común de las economías nacionales, que se da a ciertos niveles ya, aunque sin embargo no encontramos leyes de protección del medio iguales en todos los estados, y menos homogeneidad si cabe en la observancia de su aplicación.
    En definitiva nos encontramos echando piedras sobre nuestro propio tejado y estirando la cuerda todo lo que podamos, hasta que nos pille el toro, poniendo nuestras esperanzas de que esto no ocurra en un desarrollo tecnológico que permita reciclar y no contamine. Paradójicamente la aplicación de nuestros conocimientos empíricos ha sido lo que posteriormente ha impactado negativamente en el medio ambiente y en nuestras propias costumbres, aceptando modelos de consumo insostenibles ecológicamente, plegando nuestros ideales ante nuestra comodidad, necesidad, moda, etc.
    Podemos tratar las causas de nuestro poco razonable comportamiento si queremos bajo un prisma moral, antropológico, que explique la codicia, egoísmo, o como queramos llamar o identificar las aptitudes que generan los desmanes contra la naturaleza, pero creamos en los dioses que creamos, aquí si alguien manda, es el dinero. Dios es verde, y es así por ignorancia, dejadez, miedo…el hombre económico es una realidad caballeros; solo concienciando a cada individuo se puede cambiar un sistema económico cuyo paradigma de creación y distribución de la riqueza no tiene en cuenta de donde viene esa riqueza, que no es otra cosa que el trabajo, consistente en la transformación de nuestro entorno, la naturaleza.

  23. @Javi
    Gracias a tí Javi por leerm, preguntar y conservar la curiosidad 😉 y así me desenpolvo un poco.
    Si alguien está interesado recomendaría la lectura de «Raices económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas» Es un librito de Naredo que lo explica mucho mejor que yo.
    Y mejor aún «La economía en evolución» de José Manuel Naredo y «Economía Ecológica y Política Ambiental» de Joan Martinez Alier y Jordi Roca Jusmet -es un libro de texto de EE-.
    Más que pseudociencia diría, siguiendo el libro de Naredo que oportunamente se subtitula Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico, que la ciencia económica ha sido influenciada por ideas preconcebidas que no fueron científicamente analizadas como crecimiento, producción, etc… Es en resumen un problema de ideología.
    @Parsley Reloaded
    «Pues precisamente porque la economía imperante es una pseudociencia, casi una religión. »
    Pues has dado en el clavo, o al menos en uno importante. De hecho, Manfred Max-Neef la califica así en una conferencia del 2009 en Sevilla disponible en youtube:
    http://www.youtube.com/watch?v=BaAzKHV2ku4

  24. Parsley, creo que estás confundiendo la economía con la justificación pseudoeconómica que se hace de las políticas actuales. Es como si dices que la Genética es una pseudociencia porque los nazis la usaron para justificas sus políticas. Una cosa es el estudio de cómo funciona algo, la economía en este caso, y otra las interpretaciones que cada uno le dé y lo retorcido que pueda ser.

  25. Hablo de la economía imperante, Javi, que como ha apuntado Farday en uno de sus comentarios, considera el ser humano como un ente puramente racional, egoísta y sin vínculo alguno con la sociedad o el mundo, es decir, una máquina, un psicópata, vamos. La economía predominante considera al ser humano un psicópata sin empatía que únicamente persigue sus propios intereses, y eso sólo es cierto precisamente para esos «grandes gurús» de los que hablaba antes, y lo consideran virtuoso, pues están transformando el mundo en un mundo para los psicópatas, es decir, para ellos. El que no se adapta a ese esquema es «material de rechazo», y concretamente hay tanto «material de rechazo» como gente que pasa hambre y enfermedad o es explotada y que la va a pasar o va a ser explotada en el futuro. Es decir, el resto sólo somos ganado, un recurso más para explotar.
    Por eso es una pseudociencia, porque no tiene en cuenta todos los factores, sólo los que interesan. Y los humanos y sus interrelaciones, sus sentimientos y sus necesidades son el factor más importante a tener en cuenta. Si sólo se tiene en cuenta el crecimiento y el beneficio, se pone a la humanidad al servicio de ese objetivo, al servicio de la economía, no la economía al servicio de la humanidad. Del mismo modo que los nazis pusieron al ser humano al servicio de la «pureza racial» y contra la «degeneración genética», soslayando el factor determinante de que la gente sólo quiere vivir y ser feliz, no ser «pura» o «perfecta» según los cánones arbitrarios de los pseudocientíficos, pues todos somos «impuros», incapaces o ignorantes en alguna medida, y no por eso nos vamos a suicidar ni vamos a tolerar que «suiciden» a nadie contra su voluntad.
    Del mismo modo, a mí me la trae floja que la economía vaya «bien» según los cánones arbitrarios y pseudocientíficos imperantes si hay gente que pasa hambre y necesidad y si no se tiene en cuenta el futuro a medio y largo plazo, tanto en las condiciones ecológicas como de las condiciones de vida de las personas, porque eso no nos sirve, sólo sirve a unos cuantos. Es decir, es una pseudociencia en el sentido que es una herramienta corrompida que sirve muy bien a los intereses de los que la esgrimen, pero no a los que dicen, pretenden o, en todo caso, deberían servir.
    Me explico, los grandes economistas SABEN de economía, pero desde que es una ciencia para ganar dinero en un mundo con recursos limitados, donde las políticas económicas y sociales tienden a que la gente tenga derechos sólo si puede pagar por ellos, y teniendo en cuenta que la riqueza es un término relativo a lo poco o mucho que tengan los demás, es por fuerza una herramienta con tendencia a corromperse. Es decir, los economistas que realmente saben, no transmitirán fácilmente los conocimientos veraces que tienen al resto de sus semejantes, sino una información tergiversada según lo que les convenga que la gente crea para hacerse aun más ricos y los demás aun más pobres (pensad en lo de la relatividad de la riqueza). Y hacer caso de estos economistas es como comprarle armas a tu enemigo, si crees que te venderá armas suficientes y de suficiente calidad como para rivalizar con él, es que eres imbécil. Por eso no se puede confiar en los economistas neoliberales, porque su propio modelo del mundo (del mundo que están creando), convierte el dinero en un arma y en una fuente de poder casi ilimitado y, de hecho las mayores guerras actuales son económicas, no «bélicas», «físicas», quiero decir, y se llevan por delante de forma «silenciosa» a muchos millones de vidas.
    Y ya me he cansado, me voy a cenar. No sé si lo acabaré de dejar claro alguna vez, pero lo he intentado.

  26. La pseudociencia igual que las ciencias ocultas desde el punto investigativo o de conocimiento son eso ,conocimientos y siempre que sean provechosas a modo de ciencias son intelectualmente enriquecedoras , un curso de hipnosis ,de hipnoterapia puede resultar muy provechoso si se lleva a la practica ,Hay que dejar ese sectarismo apocaliptico en contra de las ciencias sres .

  27. @Alessandro venga, deja de barrer para casa que el debate estaba interesante hasta que has tenido que dejar tu puntilla del «todo vale».
    @Parsley no es que no esté de acuerdo contigo pero me parece que convendría matizar un par de puntos. A lo que te estas refiriendo son los sistemas económicos, no las ciencias en las que se basan estos, principalmente estadísticas. Como toda ciencia plantea ecuaciones conformadas por factores entre los cuales están los sociológicos, es decir el factor humano, y los trata tan asépticamente como las partículas que se destruyen para su estudio en un experimento de física.
    A estas alturas, estoy de acuerdo contigo en que la definición de buen economista no se basa precisamente en el seguimiento de un código ético sino más bien en el mejor rendimiento de los recursos para un mejor resultado. Ahora bien, no se le puede culpar a una pala por estar diseñada para sacar más tierra del suelo sino al que la está usando y no sabe cuanto necesita o si realmente necesita cavar.
    Los modelos económicos vigentes, si me permitís la expresión, son una puta mierda porque como apunta @Faraday sus curvas de rendimiento son de auténtica pena porque como bien habeis explicado hasta ahora toman en cuenta los factores que en la actualidad benefician a las minorías menos necesitadas a costa del resto hipotecando el futuro del total. ¿Para qué necesita alguien un patrimonio de millones si aun cometiendo los excesos más delirantes no se los gastaría en diez vidas? El problema no es sólo los metodos empleados para amasar fortunas sino el trasfondo psicológico de esta conducta avarienta.
    Y para quitarle hierro al asunto, un video de Jose Mota relacionado con el tema.
    http://youtu.be/1Z1KCF4Aji0
    Sun saludo.

  28. Una lanza a favor de los conocimientos inexactos (Historia, Filosofía, lingüística, estudios clásicos, etc.)
    1. No podemos utilizar un concepto de «utilidad» unívoco y puramente tecnocrático. «Utilidad es lo que sirve para construir cualquier trasto que me permite vivir más confortablemente».
    2. Tampoco podemos utilizar un concepto de interés que se remita exclusivamente a las ciencias empíricas y/o sus ciencias auxiliares como paradigmas de verdad.
    Porque…
    3. Cosas que no son útiles ni interesantes en ninguno de los sentidos anteriores pueden ser de interés y utilidad en un sentido más amplio. Por ejemplo, puede ser útil e interesante un debate sobre el lugar que debe ocupar la sanidad pública, aunque las soluciones no puedan demostrarse igual que se puede demostrar la ley de Faraday. Puede ser interesante y útil un estudio sobre la muerte que analice las respuestas que los hombres han dado a este problema en el pasado. Aunque ninguna de esas respuestas pueda demostrarse como más verdadera que las otras. Puede ser útil un estudio sobre como analizar un texto literario, aunque ninguna de las técnicas hermenéuticas puede ser demostrada como la más verdadera.
    4. En resumen, puede haber una serie de actividades humanas sobre las cuáles no haya manera de aplicar ningún concepto estrecho de utilidad o verdad, pero cuyo interés resida en la capacidad de hacer reflexionar críticamente sobre la sociedad que vivimos y ayudar a plantearse respuestas a los problemas sociales, vitales o políticos o como se quiera decir. Esas son las actividades de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Como tal deben ser fomentadas y subvencionadas.
    5. El problema es cuando aparece algo que se presenta como ciencia sin serlo. Cuando propone verdades científicas que no lo son. O cuando en lugar de promover estudios que reconozcan la pluralidad de las opiniones, pretende vendernos la Única Verdad Espiritual que excluye todas las demás, cuando en realidad se trata de una opinión más entre otras. Ahí entramos en el terreno del puro proselitismo. Y en eso creo que todos/as estaremos de acuerdo: ni la pseudociencia ni el proselitismo deben ser subvencionados.
    Creo que el problema de la Economía es que es una ciencia humana (del tipo segundo) que pretende venderse como Ciencia Pura. Y que hay alguna corriente de opinión que pretende atribuirse la exclusividad. Peligroso y de difícil solución. Peligroso porque la existencia de diferentes escuelas historiográficas no afecta directamente a la sociedad, la existencia de una corriente dominante en economía, disfrazada de ciencia Total, nos está haciendo las pascuas desde hace unos treinta años. ¿Qué hacer?
    La solución es política. No solucionable desde criterios teóricos sobre lo que es ciencia o no. Economía Política se llamaba antes.
    Fdo: Mo, sólo Mo.

  29. «¿Para qué necesita alguien un patrimonio de millones si aun cometiendo los excesos más delirantes no se los gastaría en diez vidas?»
    Pues mira, persona, ese es el quid de la cuestión, has dado en el clavo. ¿Qué clase de enfermedad mental puede llevar a alguien a permitir que millones de personas mueran de hambre con tal de tener más dinero del que puedes llegar a gastar? Por eso hablo de «psicópatas», aunque no lo haga en un sentido «técnico», sino básicamente para referirme a gente con una ambición sin límites y sin ningún escrúpulo ni remordimiento, y que ven a los demás seres humanos como meros instrumentos de carne y hueso para sus intereses. En este sentido se podría decir que «están todos los que lo son, pero no necesariamente lo son todos los que están». Porque los escrúpulos y los sentimientos se pueden llegar reprimir, al igual que los creyentes reprimen la razón sin ser necesariamente idiotas. De hecho, la propia fe en el «dios Mercado» puede crear desalmados con la misma eficacia que la fe en dioses «personales» puede crear fanáticos suicidas o, sin necesidad de llegar a tanto, simplemente puede hacer que gente de lo más normal pueda ver con buenos ojos la discriminación, persecución o incluso el asesinato de aquellos considerados infieles, herejes, blasfemos o sacrílegos.
    Y eso es lo que ocurre hoy en día, la gente normal reprime sus escrúpulos y su conciencia y acepta que en los países pobres la gente muera como moscas, acepta que haya pobreza incluso en sus propias calles, porque ese es el «orden natural» de las cosas que ha establecido el «dios Mercado», y contra él nada se puede hacer, pues los simples ciudadanos de a pie no somos más que instrumentos de su «divina voluntad». Exactamente lo mismo que creían los campesinos y plebeyos en la Edad Media, que ese era su lugar en el orden divino de las cosas. Cuando todo ordenamiento social es puramente humano y en los dos casos citados (aunque no son los únicos, por supuesto) dicho orden sólo sirve a los que se encuentran en la cúspide del mismo.
    Sin embargo, la gente no tiene la sensación de vivir en una teocracia feudal, porque la propia «nobleza» actual, que derrocó a la antigua nobleza, que basaba su poder en la posesión de tierras y vasallos cuando la economía era principalmente agrícola, ha conseguido que en un mundo donde predomina la economía especulativa, el propio dinero sea la fuente de poder y la economía, el arma definitiva para canalizar dicho poder, y como en este mundo globalizado que han conseguido construir el dinero aparentemente fluye libremente de mano en mano, han conseguido convencer a la mayoría de que ellos también pueden participar de tal poder, que cualquiera puede llegar a la cima. Sin embargo, si nos planteamos cuanta «nobleza» cabe en la cima, nos daremos cuenta de que las posibilidades de llegar a la misma son irrisorias y en cualquier caso, si todos estuvieramos en la cima, todos tendríamos lo mismo y los ricos no existirían, con lo que igualmente se iría al garete el invento.
    Pero la gente no se da cuenta de ésto (o no quiere pensar en ello), no se da cuenta de que en este mundo globalizado sólo es libre el dinero, es decir, la «nobleza» actual puede canalizar su enorme poder hacia cualquier lugar del globo en un instante, pero los seres humanos no gozamos de tal privilegio, para nosotros existen las fronteras y para muchos todavía el yugo de tiranías opresoras sin que el dios Mercado haga nada para remediarlo, de hecho incluso se fortifican las fronteras para apresar a los seres humanos en el lugar que el orden divino de las cosas ha dispuesto para ellos. Así la nobleza siempre puede coaccionar a los países con mejor nivel de vida con la deslocalización a países donde la mano de obra es poco más que esclava. Por eso los trabajadores europeos, desde que desapareció la amenaza a este sistema de la Unión Soviética no hemos parado de perder derechos y poder adquisitivo (porque entonces tenían que mostrar las supuestas bonanzas del sistema «correcto» y teníamos lo mejor de los dos mundos, lo que se ha llamado la «Europa social», pero ahora ya no tienen nada que esconder y nadie a quien temer) porque no nos engañemos, en los tiempos de bonanza, los sueldos apenas crecieron (de hecho, con el euro el poder aquisitivo de los españoles se redujo drásticamente de la noche a la mañana, quién no recuerda los famosos redondeos al alza), ni aquí ni en Alemania, luego el rollo ese de la «productividad» es un camelo para que pongamos el culo bien en pompa.
    En fin, antes de seguir y desmoralizar a cualquier lector potencial, lo dejo aquí, de momento.

  30. Precisamente, hablando de este tema con unos amigos, uno de ellos me acaba de poner en conocimiento de esta noticia:
    http://krugman.blogs.nytimes.com/2011/09/01/iceland-exits/?smid=tw-NytimesKrugman&seid=auto
    Por suerte para ellos (y por desgracia para nosotros, que no nos enteramos de nada), todavía hay países que no son del todo esclavos de esta especie de «neofeudalismo» mundial, sustentado por esa versión pseudocientífica de la economía que nos llega a las masas.

  31. Coincido con Parsley especialmente en lo referente al excesivo poder que le hemos otorgado al dinero, estableciendo así una plutocracia, que encuentra una justificación econométrica, al margen de la teoría económica, para perpetuarse como «agentes económicos válidos», o al menos aceptados. En efecto existen herramientas matemáticas, modelos, utilizados para prever, por ejemplo, el movimiento de los mercados teniendo en cuenta al hombre, gracias al aporte de otras ciencias sociales a la economía, como la psicología, sociología, etc, pero que se utilizan para actuar consecuentemente con el movimiento predicho, otorgando así una entidad a los mercados con carga decisoria, en lugar de utilizar este aporte transversal a la economía para diseñar políticas económicas justas…solidarias.
    Pero en mi opinión no se trata solo de un caso de mala utilización de las herramientas matemáticas disponibles; aunque resulta fácil culpar al hombre y sus miserias, pues es evidente que el hombre es el único responsable, resulta interesante seguir la pista de como se ha ido comportando como sujeto económico a lo largo de la historia, (aquí podemos utilizar el viejo paradigma de la historia y aprender del pasado) desde la perspectiva de la economía política: J.K. Galbraith en su «Historia de la economía» ya apuntaba como, a pesar de que Adam Smith ya proponía que la fuente de la riqueza era el trabajo, se han seguido considerando como determinantes los principios fisiocráticos de que toda riqueza viene de la tierra, aún considerando el «gobierno de la naturaleza» propuesto por los fisiócratas, que relacionan riqueza con excedente económico medido en términos de insumo-consumo. Si bien François Quesnay pensaba básicamente en el agro, Wassily Leontief, basándose en las famosas tablas de input-output del médico francés, establece las matemáticas para relacionar los diferentes agentes económicos en determinados entornos; plantea exactamente, en unos de sus posteriores refinamientos, entre los que incluye las relaciones con el medio ambiente, como se le debe seguir la pista a los recursos…al estilo doverman sin soltar su presa, que tiene como consecuencia el establecimiento de relaciones entre los agentes económicos basadas en términos de productividad y estratégicos, prelando la necesidad de controlar los recursos en el momento en que sus aproximaciones empíricas son utilizadas por empresas transnacionales, agentes económicos ajenos a la carga que tiene un gobierno al diseñar su política económica, como el desempleo, inflacción, gasto público, etc, que si deben ser consideradas cuando en definitiva los recursos, tanto materiales como humanos, pertenecen a un país, entorno determinado. La plutonomía derivada compite injustamente, cuando no corrompe, a los gobiernos, verdaderos responsables de parar conductas a la larga antieconómicas desde muchos de vista, sobretodo ecológicos y humanos.
    Por ello, este problema con orígenes en la creación de ciertas teorías de economía política, debe solucionarse con políticas económicas: economía planificada…creo que estamos viendo, vivimos un momento, que en el futuro será interpretado como una vuelta al neohegelianismo como respuesta al poder oligárquico, lo que realmente no atomiza, reparte, el poder, sino que le da un carácter etéreo y poco definitorio en tanto y en cuanto una idea puede cambiar el mundo pero la aplicación de la misma será cosa de pocos igualmente, los que manejan los recursos que en derecho o sin el les hemos otorgado, a pesar de lo que puedan decir ciertas teorías de la comunicación.
    No obstante, tampoco podemos aseverar que la economía como ciencia social haya fracasado, en el sentido de que evidentemente sus relaciones con otras ciencias sociales están en continuo desarrollo aportando nuevas soluciones en base a nuevas teorías del comportamiento, especialmente en lo concerniente a la estructuración de organizaciones. Pero este énfasis en aportar soluciones en el ámbito microeconómico no es el mismo a la hora de conciliar políticas económicas, y esto se debe en gran medida a que son las grandes empresas las interesadas en que las cosas sigan como están.

  32. Parsley, creo que discrepamos sólo en algunos detalles, pero sigo pensando que estás confundiendo la Economía, como ciencia que estudia la producción y el intercambio de bienes con la aplicación de políticas económicas. El que una ciencia sea precisa o imprecisa no la convierte en pseudociencia, sólo la convierte en más precisa o imprecisa. El modelo «de los mercados» al que te refieres es un modelo perfectamente científico, en el sentido de que es un modelo en el que, a partir de unos datos y unas simplificaciones más o menos groseras, se obtienen una predicciones comprobables y verificables de forma independiente. Otro tema es lo bueno y lo preciso que es ese modelo y cuánto te puedes fiar de él, además de cuando lo puedes aplicar y cuando no. Te pongo un ejemplo que me parece equivalente:
    A principios del siglo XX, Rutherford desarrolló su modelo atómico en el que los electrones orbitaban alrededor del núcleo. Obtuvo ese modelo a partir de sus experimentos de dispersión. Sin embargo, su modelo predecía que el átomo debía ser inestable, ya que los electrones, al estar acelerados, emitirían energía y acabarían cayendo al núcleo, lo cual, evidentemente no pasaba. Era un modelo limitado que daba cuenta de ciertas observaciones, pero no de otras. Eso no lo hacía pseudocientífico, sino simplemente inexacto. A mí me parece que al modelo de los mercados autorregulados le pasa algo parecido. Es un modelo simplista, inexacto, pero totalmente válido siempre y cuando se sepa cuando se puede aplicar y cuánto te puedes fiar de sus predicciones.
    Otro tema es la dogmatización a la que se ha llegado en ciertos sectores con ese modelo, pero no es muy diferente a la charlatanería de los curanderos cuánticos. Son unos charlatanes, son pseudocientíficos, pero porque hagan un uso incorrecto de un modelo, eso no convierte al modelo en pseudocientífico. Lo pseudocientífico es su aplicación.

  33. @Mo,
    Nunca he estado de acuerdo en la clasificación de las ciencias en «puras» y «humanas». O es ciencia, o no lo es. Lo que tú llamas «conocimientos inexactos» son, a mi entender, ciencias como cualquier otra. Todas las ciencias son inexactas hasta cierto punto. De hecho, una de las primeras cosas que te enseñan en la Facultad de Física es que cuando haces una medición debes dar el resultado con el margen de error. La única diferencia que hay entre esos dos tipos de ciencias es, como dices, que su objeto de estudio es el ser humano (o un aspecto del mismo), que es extremadamente complejo y es mucho más difícil hacer uso de las simplificaciones propias de las ciencias «puras». Pero en tanto se hagan modelos basados en datos verificables y se hagan predicciones igualmente verificables, no veo ningún motivo para considerar la Filología, la Historia y demás como algo diferente a una ciencia.

  34. Javi:
    Por las razones que sean (y Ud. cita una, la complejidad de los asuntos humanos) las ciencias sociales o humanas no pueden hacer predicciones con un margen de error semejante a las ciencias de la naturaleza. Eso no implica que haya que prescindir de ellas. Sino conocer sus limitaciones y entender en qué son distintas de las ciencias naturales y las formales.
    Pero lo que yo defendía era la necesidad de apoyar (subvencionar) determinadas actividades intelectuales (arte o humanidades) que ni siquiera pretenden ser ciencias ni hacer predicciones de ningún tipo. Pero distinguiendo este tipo de actividades de la pseudociencia y el proselitismo. Y sabiendo distinguir que este tipo de conocimientos no pretende aportar verdades empíricas.
    Fdo: Mo, sólo Mo.

  35. Mo, ¿ahora vamos a empezar a hablarnos de «usted»? A ver si vamos a tener un problema. :p
    Aparte de eso, coincido totalmente con lo que dices, aunque hay que tener en cuenta que los margenes de error de «las ciencias de la naturaleza» dependen de lo que se este estudiando. Ahi tienes la metereologia, por ejemplo.

  36. Ay, ay… Javi, por tercera vez:
    No pongo en duda el modelo matemático en sí, sino a qué intereses sirve. Es evidente que si la economía en sí fuera una pseudociencia, no se podrían hacer asquerosamente ricos aplicándola, como mucho se sacarían unas perras haciendo cursillos y conferencias y vendiendo libruchos como vulgares magufos. A ver, que eso, muchos economistas de medio pelo también lo hacen, eh? no te creas, pero es como ese chiste (o una ocurrencia de alguien que no recuerdo): si quieres hacerte rico, escribe un libro que se titule «cómo hacerse rico» (de hecho, el libro podría tener una sóla página en la que pusiera exactamente eso, si fuera honesto, pero los economistas de los que hablo no lo son… o no se harían ricos, asquerosamente ricos, al menos).
    Pero no, si la he calificado de «arma definitiva», capaz de someter sociedades enteras y de pasar alegremente por encima de la democracia, y de retorcer los principios y anular la conciencia y los sentimientos humanos, es porque realmente funciona, porque los que la manejan tienen a su disposición conocimientos verdaderamente científicos (incluyendo conocimientos de ingeniería social, evidentemente). Lo pseudocientífico está, vuelvo a repetir, en tratar de convencernos mediante dogmas que su aplicación es de interés general, cuando la evidencia demuestra que sólo sirve a aquellos que defienden esta aplicación de la economía, que al resto nos empobrece y nos esclaviza, cada vez más.
    Ellos ya lo saben, pero no pueden permitirse que el resto veamos la trampa. Y los borregos que les siguen sin estar a su nivel, repito, es porque creen que pueden participar de su «gloria», lo que yo llamo «la gran mentira del capitalismo». Por esa minúscula posibilidad de «gloria» (prácticamente inexistente para los más desfavorecidos) estamos condenando el planeta y a buena parte de la humanidad. Por eso también he dicho que esta «fe» crea monstruos desalmados con la misma eficacia (sino mayor) que una religión «convencional».
    Por hacer un símil fácilmente comprensible, en el fondo, estamos convirtiendo el mundo en una especie de «circo de gladiadores», como en tiempos del Imperio Romano, para regocijo de la élite (los que realmente eran libres entonces, los ciudadanos romanos), y nos autojustificamos porque de vez en cuando alguno de los gladiadores acaba siendo libre, ciudadano de pleno derecho, aunque sabemos (pero no queremos pensar en ello) que la mayoría no lo va a conseguir o incluso va a morir en el intento.
    Pero a lo que iba, el problema principal con este arma, es que a diferencia de otras «armas de destrucción masiva», más evidentes, por ser más tangibles, su uso está casi completamente desregulado. Es como si cualquiera pudiera ir libremente por el mundo con armas nucleares bajo el brazo y dedicarse a amenazar y someter con ellas a quien dispusiera de un arsenal nuclear menor y montar sus propias guerras nucleares. Claro, qué ocurriría entonces, que de vez en cuando habría una catástrofe que se llevaría por delante a muchos inocentes. En el caso del uso desregulado de la economía, a esas catástrofes las llamamos «crisis económicas».
    La cuestión es, como ya se ha dicho por aquí abajo y como resumen de lo que quiero transmitir:
    ¿Vamos a dejar tanto poder en manos de los que manejan el dinero y dictan los dogmas económicos? ¿Qué tienen ellos de especial que les haga «superiores» al resto de la humanidad? A ver ¿Qué legitimidad tienen para coacionar a nuestros representantes electos?.
    Hubo una guerra mundial para no someterse a la «superioridad aria».
    Hubo una revolución para no someterse al la autoridad «divina» y hereditaria de la nobleza.
    Ha habido montones de guerras para liberarse de la tiranía de potencias extrangeras o de tiranos nacionales, incluso para abolir la esclavitud.
    Está claro que hace falta otra revolución. La cuestión es si vamos a dejar que los tiranos acumulen tanto poder como para que ésta no pueda ser pacífica y meramente intelectual. Si vamos a dejar que nos sometan completamente. Por eso he puesto el ejemplo de Islandia, porque aun hay vías para ello, de momento.

  37. potencias «extranjeras», perdón, se me ha ido el «chip» al catalán.
    Y «coaccionar».
    Seguro que hay más. Si hay algún pedante suelto, que las busque, que se lo agradeceré… aunque me caiga mal, je, je…

  38. Entonces, Parsley, hay poco que discutir. Estamos básicamente de acuerdo. La Economía es una ciencia. Otra cosa son las «recetas económicas» que nos venden.

  39. Pido disculpas si llamo de Ud. a alguno de los viejos colegas. Pero es que con el cambio identitario que ha tenido lugar en Magonia yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa, que dijo el poeta. Y ya no sabe uno ni con quién está hablando. (Vaya lío con el Jero replicante).
    Parsley reciclado: Lo que los ricos aplican no es la ciencia económica. Como mucho los ricos aplican la clásica ley depredadora que existía antes de la «teoría económica»: compra barato, vende caro (esto vale también para comprar y vender dinero) y haz que mucha gente trabaje para tí dejando cuando más plusvalía mejor. En el caso de las grandes empresas hay otras reglas: si no puedes tumbar a la empresa rival alíate con ella contra los demás. Consigue que los políticos trabajen para tí. Los problemas de los negros son de los negros y yo no tengo nada que ver aunque sea negrero. La Ley está para los que no pueden pagarse un buen abogado. El Estado soy yo. Etc. Eso no es lo que se dice «ciencia económica». Eso se llamaba en mi tiempo técnicas y tácticas de explotación. Ahora se dice algo así como «leyes de los Mercados». Queda más fino.
    Fdo. Mo, sólo Mo.

  40. Bueno, pues me alegro de que por fin haya quedado claro lo que quería decir. Una cosa es el conocimiento que se tiene y otro el que se transmite a la «plebe», y más cuando hay (tanto) dinero y poder en juego.
    Y lo que ocurre cuando no se regula el uso y el abuso de la aplicación del conocimiento, o no se le exige veracidad ni transparencia alguna a la información que se transmite al pueblo, ocurre lo que ocurre con todas las pseudociencias, que al final los engañabobos salen ganando y la sociedad, perdiendo.
    Porque, repito, no se puede ser experto en todo, y mis dolores de cabeza me ha costado entender todo este desbarajuste que estamos viviendo. Pero hay gente que no tiene tiempo, recursos o capacidad para ello, y también tiene derechos. Al igual que yo tengo derecho a que no me extirpen el órgano equivocado o a que me causen destrozos durante una operación, aunque no tenga ni puñetera idea de cirugía, y aunque los médicos me lo hayan explicado, si la información no era veraz o si han conseguido que, en mi ignorancia, la malinterprete, o bien han cometido una negligencia (que, curiosamente, a los economistas parece que las negligencias les salen gratis, sino muy rentables, y a eso precisamente me refiero con desregulación).
    Y ese derecho a no ser estafado lo quiero para mí y para todo el mundo, no sólo para el que pueda pagarse buenos profesionales y encima, saber distinguirlos. Pues eso deja sin derechos a la mayoría, incluso a muchos de los que tienen dinero a mansalva. Pero pensad que, a fin de cuentas, no sólo se mataban entre sí los gladiadores en la arena, también se traicionaban, envenenaban y apuñalaban por la espalda los senadores y los césares. Pero la cuestión es: ¿Realmente queremos vivir en una sociedad así? Yo desde luego que no. Yo quiero una sociedad humana y humanista.

  41. Pues malas noticias Parsley, el nuevo artículo 135 de la constitución, limitará la capacidad de endeudamiento del estado con todo lo que ello conlleva, en favor de entes privados. Una ley orgánica todavía no diseñada establecerá los paramétros, límites para el endeudamiento en base al PIB, pero, y cito textualmente el primer párrafo del punto 2, «2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.»
    Los estados ya no pueden influir en la economía como antaño, a pesar de poder cambiar las leyes para regular políticas fiscales, cambiarias, monetarias, etc, pero cada vez tienen menos protagonismo cediéndoselo al dinero, por la consideración de que la mejor manera de repartir el poder es distribuir la riqueza, cuando todo poder emana en realidad del conocimiento. Veremos que sucede con la educación pública cuando, una vez consignado un presupùesto, el estado no pueda modifiacarlo (excepto por catástrofe natural o recesión económica medida con unos paramétros fijados en el tratado de la unión).
    Por cierto, en el punto 3 podemos leer: «Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta.»

  42. Voy a hacer campaña: No quiero votar a peleles como presidentes autonómicos, estatales, etc. Ni siquiera al presidente de los USA. Yo quiero que me dejen votar al presidente del Banco Mundial, Banco Europeo, Fondo Monetario Internacional y la OTAN. Jobar, si son los que mandan.
    Fdo: Mo, sólo Mo.

  43. Pero si está claro lo que están haciendo. Si no podemos votar las cuestiones realmente importantes y que más nos afectan ¿En qué queda la democracia? En nada. Sólo en la pantomima de poder elegir quién no-gobernará. Al final será tan útil como votar a quién echamos de la casa de Gran Hermano. O elegir el color del papel pintado del Congreso. Es la magia del bipartidismo vendido a los poderes económicos.
    Respecto a lo que comentas, Trus, recomiendo que echéis un vistazo a este blog:
    http://www.vnavarro.org/?p=6183

  44. Muy recomendable el enlace Parsley. No he podido evitar leer varias entradas tras lo que leí la reseña biográfica del autor y no dejo de preguntarme por qué no se hace caso de quien sabe, y ya no solo eso, sino del sentido común.
    En fin, se avecinan tiempos duros, y seremos, desde hace mucho tiempo, la generación que viva peor que sus progenitores.

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