Los homeópatas quieren sacar tajada de la ‘crisis radiactiva’ de Japón

Los homeópatas están dispuestos a sacar tajada de la crisis radiactiva de Japón -en la que a los medios sólo nos falta incluir a Godzilla– y ya han empezado a intentar vender curas a un posible envenamiento radiactivo. Según los principios de la homeopatía, una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curar esa dolencia y el preparado será más potente cuanto más diluido esté, principios ambos falsos, pero muy rentables en un mundo lleno de crédulos y ahora sacudido por el pánico nuclear.
Publicidad de remedios homeopáticos contra un posible envenamiento radiactivo.Así que una compañía australiana, Homeopathy Plus!, ha empezado a recomendar en su web y por correo electrónico una serie de productos homeopáticos contra la radiación. «Tras el terremoto y el tsunami que afectaron a Japón el viernes (11 de marzo de 2011), las autoridades japonesas están luchando para contener y prevenir fugas de radiación de las centrales nucleares dañadas. Si la situación empeora, el material radiactivo puede propagarse y contaminar las islas y países vecinos a través de las corrientes marinas y el aire. Para todos los interesados, hay medidas de protección que se pueden tomar con la homeopatía», avisan en su web. Y, seguidamente, recomiendan remedios basados en el cadmio, el fósforo, el estroncio ¡y los rayos X! ¿Cómo narices -con perdón- se disuelven los rayos X, pasando el bote de agua o la pildorita de azúcar junto a una máquina de rayos apagada o una radiografía?
Me he enterado del disparate a través de Fernando L. Frías, miembro del Círculo Escéptico y promotor en España de la campaña 10:23. Y después he visto que Michael Marshall, de la Sociedad de Escépticos de Merseydise ya había escrito sobre el asunto, concediendo a los homeópatas el beneficio de la duda, ya que presupone que la mayoría de ellos son sinceros y bienintencionados: creen que lo que recetan y venden es efectivo. Yo no lo tengo tan claro. Es más, creo que en la mayoría de los casos estamos ante timadores conscientes de que lo que venden no sirve para nada. Pero, aunque sean creyentes sinceros, como postula Marshall, eso no los hace menos peligrosos ni confundidos. También creía cinceramente en lo que decía el fanático de Pat Robertson cuando achacó el terremoto de Haití a un pacto de sus habitantes con el Diablo para liberarse de los franceses y no por eso su actitud es menos repulsiva.
¿Actuarán las autoridades australianas contra estos vendedores de falsos remedios, como hicieron en el caso de la pulsera Power Balance? Sería de desear. Como sería de desear que lo hicieran en España, aunque ello disgustara a unos colegios de médicos y farmacéuticos que tienen miembros que ganan mucho dinero gracias a la venta de agua y pastillas de azúcar como si fueran algo más. Porque la homeopatía es nada y eso tenía que quedar claro en sus envases con una leyenda del estilo de: «Este producto sólo funciona si usted cree en él y no sufre una enfermedad real». La homeopatía es un timo, y les recuerdo que lo digo con conocimiento de causa porque soy homeópata titulado por Laboratorios Boiron después de haber hecho un simple test a través de Internet.