Me suicidaré homeopáticamente en Bilbao el sábado a las 10.23 horas: ¿quieren acompañarme?

La homeopatía es una estafa. Para demostrarlo, activistas por el pensamiento crítico y los derechos de los consumidores ingeriremos el sábado en ciudades de todo el mundo sobredosis de productos homeopáticos, y no nos pasará nada. Es más, en Bilbao luego nos iremos a beber unos vinos y degustar pinchos. Si hiciéramos lo mismo -tomarnos un montón de píldoras- con medicamentos de verdad, podríamos poner en peligro nuestras vidas. Al usar auténticos productos homeopáticos de venta en farmacias, está garantizado que no habrá efecto nocivo alguno para nuestra salud. ¿Por qué? Porque la homeopatía carece de efectos secundarios ya que tampoco los tiene primarios. Es un timo se mire como se mire.

Imagen de la campaña mundial 10:23.El sábado, a las 10.23 horas, un grupo de activistas, incluidos los responsables de la serie de televisión Escépticos, nos suicidaremos homeopáticamente en la plaza Indautxu de Bilbao mediante la ingesta de una sobredosis de un producto homeopático, en un acto convocado por el Círculo Escéptico y la Asociación de Estudiantes de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV). Otros compañeros lo harán en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Gijón y León. La acción forma parte de la campaña mundial 10:23, lanzada por los Escépticos de Merseyside y cuyo nombre se debe al número de Avogadro, que hace referencia al número de moléculas que hay en un mol de una sustancia. Si vas a participar en esta movilización y quieres salir en la primera serie escéptica rodada en España, rueda tu suicidio homeopático con un móvil o cámara doméstica, cuélgalo de Internet y dinos de dónde podemos descargarlo.

Quien quiera suicidarse homeopáticamente en Bilbao, puede encargar una camiseta con el logo de la campaña en español en comercios como Decathlon y deberá identificarse previamente ante los responsables de las organizaciones convocantes. Si quieres apoyar la iniciativa de la capital vizcaína, puedes imprimir la hoja informativa –en castellano y en euskera– y el cartel que hemos preparado para distribuir por centros universitarios e institutos, ambulatorios, comercios… El producto homeopático que recomienda la organización para la ingesta masiva es el Sedatif PC, un supuesto sedante de Laboratorios Boiron cuyo envase de 40 comprimidos cuesta en farmacias 7,3 euros y que pueden tomarse entero sin miedo a que les pase nada porque no contiene ni una molécula de principio activo. Obviamente, puede usarse cualquier otro preparado homeopático, siempre que lo sea en realidad. «Una última consideración: aunque los productos homeopáticos carezcan realmente de principios activos, las píldoras están elaboradas con sacarosa y lactosa. Si alguien tiene algún problema de intolerancia a estas sustancias es mejor que se abstenga de tomarlas», advierte Fernando L. Frías, miembro del Círculo escéptico y coordinador de la campaña en España.

Unos principios demostradamente falsos

Homeopatía. Autor: Andrés Diplotti.Mucha gente cree que la homeopatía es una práctica basada en el uso de plantas medicinales. Hace unos días, vi un episodio de una serie de televisión estadounidense en el cual una homeópata trabajaba en su huerto y elaboraba preparados basados en las plantas que cultivaba. Nada más lejos de la realidad. Los tres principios básicos de la homeopatía son: que algo que causa unos síntomas también los cura; que, cuanto más diluida está una sustancia, mayores son sus efectos; y que el agua tiene memoria. De ser ciertos, implicarían que el arsénico curaría el envenenamiento por arsénico; que uno se emborracharía antes bebiendo un litro de agua con una gota de vino que un litro de vino sin rebajar; y que los sistemas de potabilización de agua serían inútiles porque ésta recordaría todos los tóxicos con los que ha tenido contacto a lo largo de su historia y, por tanto, sería siempre altamente tóxica. No es así. Porque los principios de la homeopatía son anticientíficos.

La preparación de un producto homeopático empieza con 1 gota de principio activo que se disuelve en 99 gotas de agua, alcohol o lactosa (1CH). Luego, se toma 1 gota de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2CH); seguidamente, se toma 1 gota de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3CH); y así, sucesivamente. Cada vez que se hace una dilución, se tiene que sacudir vigorosamente el preparado para hacerlo activo; es lo que se conoce como dinamización. Los homeópatas prescriben medicamentos de hasta 5.000CH, muy por encima de los 12CH en los que, según las leyes de la química, ya no hay ni una molécula de la sustancia original en el preparado. Ningún medicamento homeopático ha probado nunca ser efectivo contra nada más allá del placebo. Entonces, ¿cómo es posible que eso se venda en farmacias? Porque es un buen negocio. Paul Bennett, máximo responsable de la cadena británica de farmacias Boots, admitió en noviembre de 2009 que la compañía vende remedios homeopáticos porque son populares, no porque sean efectivos para el tratamiento de alguna patología. «No tengo ninguna prueba de que estos productos funcionen. Se trata de la libre elección del consumidor, y un gran número de nuestros clientes creen que son eficaces», declaró ante el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes,

En nuestro país, el descontrol sobre esta pseudomedicina es tal que todos los productos homeopáticos de venta en las farmacias carecen de la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), y las autoridades sanitarias hacen la vista gorda. Sumen a ello la actitud cómplice de los colegios profesionales de médicos y farmacéuticos, más preocupados por los ingresos de sus asociados y sus prebendas que por la salud de los ciudadanos, y tendrán a los principales culpables de esta vergonzosa situación. ¿Se imaginan la que se montaría si pasara algo similar con un medicamento de verdad, con efectos primarios y secundarios demostrados? La ventaja para nuestras irresponsables autoridades es que los productos homeopáticos son nada y no curan nada, a pesar de lo cual se venden en farmacias y hay médicos que los prescriben. El problema añadido al timo homeopático es que hay gente que, creyendo que estos productos inútiles curan, puede abandonar los tratamientos realmente efectivos y acabar pagando con su vida, o con la de sus hijos, su confianza en el curandero con título de turno.

Boiron paga y algunos médicos saltan

La homeopática es una industria paralela a la farmacéutica, con grandes intereses y las mismas prácticas cuestionables. Sin embargo, los mismos que, con razón, critican los obsequios que reciben muchos médicos de las multinacionales farmacéuticas, miran para otro lado cuando las generosas son las multinacionales homeopáticas. Así, excepto un puñado de críticos y el diario Público, nadie se ha escandalizado en España porque Laboratorios Boiron y Laboratorios Heel financian a la Sociedad Española Médico-Farmaceútica de Terapias Emergentes (Semefarte), cuyo objetivo es «desarrollar líneas de investigación» para demostrar la eficacia clínica de las mal llamadas medicinas alternativas. Dicho en román paladino, las compañías homeopáticas ponen un fajo de billetes encima de la mesa y hay médicos y farmacéuticos que dan volatines con el objetivo de convencer a la ciudadanía de las bondades de practicas anticientíficas y presionar a la clase política para que apoye su introducción en la Sanidad pública. ¿Cuántos de los que callan y hasta celebran esto no denunciarían, con toda la razón del mundo, un maniobra similar si los financiadores fueran las multinacionales farmacéuticas?

«Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía», editorializaba la prestigiosa revista The Lancet en agosto de 2005. Cinco años después, en 2010, Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes y la asamblea de la Asociación Médica Británica (BMA) denunciaron el carácter anticientífico de la homeopatía. «La homeopatía es brujería. Es una desgracia que, situado entre el Hospital Nacional de Neurología y Great Ormond Street (en Londres), haya un Hospital Nacional de Homeopatía que financia el Servicio Nacional de Salud (NHS)«, dijo en mayo Tom Dolphin, vicepresidente del comité de médicos jóvenes de la prestigiosa BMA.

Aquí, en España, la Organización Médica Colegial (OMC) decidió en diciembre de 2009 ignorar todas las pruebas científicas que han demostrado que la homeopatía es brujería y acordó en asamblea reconocer su práctica «como acto médico, que precisa de un diagnóstico previo, de una indicación terapéutica y ser realizada por personal cualificado y en centros sanitarios debidamente autorizados». Los miembros de la OMC violaron así expresamente el artículo 22 de su Código de ética y deontología médica, que dice: «No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos curaciones; los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces…». Todo por la pasta.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.