El caso de Fernando Cuartero y la impunidad de los brujos, en la web del CSI

Fernando Cuartero.Necesitamos que haya quien llame a las cosas por su nombre, quien denuncie públicamente a los “vulgares estafadores” y a quienes por su irresponsabilidad e inacción, desde las universidades y la Administración, permiten que fraudes como la videncia y la mediumnidad prosperen como negocios en sociedades donde, sin embargo, a uno le pueden demandar por vender leche aguada como si fuera leche, cuando, al menos, en este caso hay algo que existe: la leche, esté más o menos aguada. Es lo que defiendo en la segunda entrega de ¡Paparruchas!, mi columna en español en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), dedicada al caso de Fernando Cuartero, el catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha condenado a 204 euros de multa por haber calificado en una carta de «vulgares estafadores» a los organizadores de un seminario espiritista. Mi texto se titula «Vulgares estafadores», como el artículo de Manuel Lozano Leyva publicado el 20 de noviembre en el diario Público. Como había puesto al mío el mismo título días antes -y aunque todavía estaba acabándolo-, decidí no cambiarlo ni leer la reflexión del físico y divulgador hasta haber entregado mi original. El resultado pueden leerlo en el sitio del CSI y luego comentarlo aquí.