La pantomima del lehendakari López abrazando la figura del apóstol Santiago

El lehendakari López, abrazando al apóstol Santiago. Foto: Efe.

Patxi López abrazó ayer la figura del apóstol Santiago, con motivo de la celebración del Día de Euskadi en el Xacobeo. En su visita a Santiago de Compostela, e l lehendakari no fue a la misa ni hizo la ofrenda al santo, pero se plegó ante la tradición de abrazar su figura. Una pena, porque López desanduvo así gran parte del camino hacia la normalidad que inició el 7 de mayo del año pasado cuando prometió su cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Gernika, sin símbolos religiosos y sin humillarse ante Dios. Ésa también era una tradición, impuesta en su momento por el nacionalcatolicismo vasco, y el inquilino de Ajuria Enea no dudó en romperla para ser fiel a sus no creencias y a una sociedad plural, en la cual hay creyentes en diferentes dioses y también ateos. Es posible que a algunos de ustedes lo de ayer les parezca un asunto menor, pero a mí no.

Abrazar la figura de un santo de cualquier credo es un torpe gesto religioso que nunca debería hacer un responsable público en el ejercicio de su cargo en una sociedad como la española, plural desde el punto de vista de las creencias. El ciudadano Patxi López puede creer en lo que le quiera, pero el lehendakari no debe tomar partido en el campo religioso porque, se incline por el dios por el que se incline, estará dando la espalda a muchos vascos, sean católicos, musulmanes, budistas, ateos, adorares de La Fuerza… Con su gesto en la catedral de Santiago de Compostela, López no sólo ofende a quienes no profesamos el catolicismo, sino también, dado que no es creyente, a quienes siguen esa religión. Si yo lo hiciera, me indignaría que, por quedar bien, el lehendakari simulara un rito de católico en el que no cree de cara a la galería. Me parecería una falta de respeto, una pantomima. Supongo que es lo que sienten hoy muchos católicos.