‘La Sexta Noticias’ presenta las inexistentes drogas auditivas como «lo último en viajes psicotrópicos»

La Sexta Noticias está trabajando duro para hacerse con la plusmarca mundial de divulgación de la estupidez en informativos de televisión. Ayer, tanto en la edición de la tarde como en la de la noche, dieron pábulo a las llamadas drogas digitales o auditivas. «Es una droga nueva, auditiva y se distribuye sólo a través de Internet. Se trata de una serie de sonidos que apenas escuchamos, pero que nuestro cerebro sí procesa. Sonidos que sincronizan ondas cerebrales con ondas musicales. Depende del tiempo y de la concentración con la que los escuchemos, pero las consecuencias, dicen, son parecidas a las de las drogas comunes», explicaba Helena Resano en el informativo de la tarde. A la noche, Mamen Mendizábal decía: «Lo último en viajes psicotrópicos llega a través del oído. No hay que ponerse unas gotas. Sólo hay que bajarse de Internet una serie de audios que producen algunos euforia, otros alucinaciones o directamente unas risas. uno puede elegir qué intensidad quiere en su dosis. Eso sí, si no funciona, no te devuelven el dinero». Ambas daban paso a un minirreportaje cuyo audio es el que sigue (La Sexta no ofrece la posibilidad de insertar vídeos y no he conseguido una grabación de vídeo):

Luis Miguel Ortega, del Círculo Escéptico, me alertó de esta tontería pseudocientífica elevada al rango de noticia después de ver la edición de noche de La sexta Noticias, cuyo segundo titular de portada era la visita de Carlos Montes, alcalde de O Carballiño, al acuario de Oberhausen para nombrar al pulpo Paul Amigo Predilecto del pueblo. Lo que cuenta la autora del reportaje sobre las drogas auditivas es que existen una serie de sonidos -«apenas perceptibles por nuestro oído, pero que nuestro cerebro sí procesa»- que, según los usuarios, «provocan efectos parecidos a otras sustancias psicotrópicas». «Él -dice la periodista cuando aparece en pantalla un joven con los cascos conectados a un ordenador portátil- está colocado con una sesión de marihuana». Y todo ello sobreimpresionando sentencias del tipo de «estos ritmos están desaconsejados para epilépticos, adictos o personas con trastornos psíquicos»; «la página desaconseja manejar maquinaria pesada o conducir después de una sesión larga»; y «dicen [los autores del invento] no vender ninguna dosissin antes testarla en un grupo de personas».
Viajes al Cielo y al Infierno
La historia viene de Estados Unidos, donde una empresa, I-Doser, comercializa a través de su web pulsos binaurales que provocarían en nuestro cerebro los efectos de la cocaína, la marihuana, el opio, el peyote, la absenta, el alcohol… Lo que se han olvidado de contar en La Sexta es que I-Doser también vende otros sonidos similares «para ayudarte a viajar a las alturas del Cielo y al Hades, así como a las zonas intermedias», y hasta «a sentir el Big Bang». ¿Que no es serio? Tanto como dar pábulo a la existencia de las drogas digitales y sembrar en los padres de adolescentes el terror sobre el sonido descargado de Internet -origen de todos los males, no como la tele- que pueden estar escuchando sus hijos a escondidas en su cuarto. Porque, digan lo que digan Mamen Mendizábal y Helena Resano, los supuestos sonidos con poderes psicotrópicos son un engaño.
Se llama pulso binaural al que genera el cerebro como ilusión auditiva al escuchar simultáneamente dos pulsos, uno en cada oído, cuyas frecuencias difieren en menos de 30 Hz. «Argumentan [los vendedores de las drogas digitales] que los pulsos binaurales pueden alterar las ondas cerebrales. Esto podría ser verdad en el sentido trivial de que la actividad cerebral -experimentar un estímulo sensorial- altera las ondas cerebrales, pero sólo como parte del funcionamiento normal del cerebro», puntualiza Steven Novella, neurólogo de la Universidad de Yale, quien recuerda que no hay ninguno estudio científico que apoye el potencial alucinógeno de estos tonos. «Es una forma de jugar con la percepción auditiva. Es un sonido claro e interesante, pero no tiene absolutamente ningún efecto en tu percepción del placer o ninguna otra sensación como se ha dicho», coincidía ayer en la BBC el otorrinolaringólogo Brian Fligor, del Hospital Infantil de Boston.
Como dice Brian Dunning, autor de Skeptoid, un podcast imprescindible, «ciertos estados cerebrales producen ciertas ondas cerebrales; pero las ondas cerebrales no producen estados cerebrales. No puedes sintonizar el dial a 5 Hz e inducir un estado de felicidad instantánea». Pues lo mismo pasa con los estados alucinatorios por mucho que La Sexta Noticias venda lo contrario apoyada por imágenes de adolescentes fingiendo colocones o siendo víctimas del efecto placebo.

1 comentario

  1. Escuchando la música de despecho y tristeza al revés se alcanza a oír un mensaje subliminal Eso no da miedo

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