El Gobierno se reafirma en su compromiso por que España pierda el tren del progreso

José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: Efe.El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recortará en 300 puestos en 2011 las nuevas plazas a investigadores predoctorales, doctores y técnicos que ofrece cada año, que se reducirán de 1.500 a 1.200, según informa Público. La medida irá acompañada de otras en la misma línea de ahorro y se conoce -¡oh, casualidad!- el mismo día que la selección española de fútbol juega la primera semifinal mundialista de su historia, así que la ministra Cristina Garmendia puede estar tranquila. Los informativos de televisión han hablado del pulpo predictor alemán e incluso de que la presencia de miembros la Familia Real en el palco del Durban Stadium es un augurio de buena suerte para La Roja; y no de cómo estamos perdiendo el tren del progreso.
Tras su llegada al poder, José Luis Rodríguez Zapatero prometió un cambio en el sistema productivo español, el paso del ladrillazo a la sociedad del conocimiento. Sin embargo, como ya ocurrió con su antecesor, sólo apostó por la ciencia hasta que llegó a La Moncloa y, después, si te he visto, no me acuerdo. Recordaba en Twitter a primera hora de la tarde Jorge Alcalde, director de la revista Quo, cómo la titular de Ciencia e Innovación prometía en septiembre que la austeridad presupuestaria iba a afectar «al gasto corriente, no a las becas ni contratos de los investigadores», y aseguraba que este Gobierno da prioridad «a la I+D+i como eje fundamental en el cambio de modelo productivo». Parece una broma de mal gusto; pero no lo es. Es la triste realidad de un país gobernado, ahora y antes, por una clase política que da vergüenza.
Cuando quieres hacer realidad un cambio como el anunciado por el jefe del Ejecutivo, has de mantener o aumentar las inversiones, mientras que él ha recortado este año en, al menos, un 9% la partida presupuestaria para ciencia y hará más recortes el año que viene. Me da que todo sería muy diferente si la ciencia diera comisiones, como el ladrillo. Pero es sólo una sospecha; no me hagan mucho caso. Hoy juega España, y los medios de comunicación tenemos asuntos importantes que cubrir como la videncia del pulpo Paul y el carácter talismánico de los Borbones. Como ha escrito Javier Peláez: «Ahora, señora ministra, que están viendo el fútbol». Con suerte, seguiremos siendo el país al que los europeos vienen a tomar el sol y emborracharse barato, y que nutre a sus vecinos de jóvenes investigadores brillantes.