Charlando de escepticismo con Javier Peláez en el Bar de la Ciencia

Cuando el bueno de Javier Peláez me invitó a su Bar de la Ciencia, el rincón de copas y charla de la imprescindible bitácora La Aldea Irreductible, acepté por dos razones: porque le tengo en muy alta estima personal y como divulgador, y porque siempre me apetece hablar de pensamiento crítico con un amigo de forma distendida. Además, no lo puedo negar, era un honor aparecer como invitado en el mejor blog del jurado de la edición 2009 de los premios Bitacoras.com.
Así que, en Evento Blog España, nos acomodamos, pedimos una copas -que amable y desinteresadamente pagaron Miguel Artime y Antonio Martínez Ron, dos monstruos de la divulgación científica- y hablamos. Me quedé a gusto y no me mordí la lengua al criticar, por ejemplo, la lamentable situación del movimiento escéptico español, que no acaba de levantar cabeza, aunque hay motivos para la esperanza. «Desde que existen los blogs, los charlatanes lo tienen en España más difícil para vender sus cuentos chinos impunemente porque las bitácoras permiten la guerra de guerrillas en la lucha contra las supercherías», comenté a mi amigo en el transcurso de la larga conversación (quienes me conocen saben que hablo por los codos).