El tráfico convierte a Stonehenge en una de las maravillas del mundo más amenazadas

Stonehenge, nevado la semana pasada. Foto: Reuters.

Stonehenge es una de las maravillas del mundo más amenazadas, según Wanderlust, la revista de viajes más leída de Reino Unido. Lyn Hughes, cofundadora y directora de la publicación, considera que el famoso monumento megalítico británico “está brutalmente divorciado de su entorno” por las dos carreteras que lo encajonan. La revista destaca que las ruinas prehistóricas reciben cada año un millón de visitantes que pagan su entrada para caminar por un paso subterráneo desde el aparcamiento público hasta un lugar de observación cercano al ruidoso cruces las carreteras A303 y A344. Y recuerda que un comité de la Cámara de los Comunes calificó en 1989 esta situación de “desgracia nacional”. Sin embargo, desde entonces, no se ha hecho nada por corregirla.

La solución obvia pasaría por soterrar las dos carreteras a su paso por las inmediaciones del monumento, construido hace 4.500 años. Pero el Gobierno británico tiene ese plan, el más viable, guardado en un cajón por su coste después de haber gastado millones de libras en posibles trazados de carreteras alternativos, exposiciones y consultas populares. “Ver Stonehenge sin su paisaje circundante, que comprende la gran avenida ceremonial y numerosos túmulos es como entrar a una catedral buscando sólo el altar”, sostiene Annabel Lawson, directora de la agencia de turismo arqueológico Andante Travels.

Wanderlust considera que la maravilla más amenazada del mundo es el desierto jordano de Wadi Rum, por carecer de cualquier tipo de protección ambiental, seguida de la ciudad china de Yangshuo, que “ha perdido casi todo su encanto” por la sobreabundancia de turistas y tiendas de recuerdos, y de Tulum (México), donde el desarrollo turístico ha corrido parejo al arrinconamiento de la cultura maya. Stonehenge, el cuarto enclave mundial de este tipo en peores condiciones, es también el cuarto destino turístico de Reino Unido, donde el primer foco de atracción de visitantes es el lago Ness –con su monstruo cada vez más reticente a dejarse ver en público– y el castillo de Urquhart. La quinta joya más amenazada es otro clásico, la ciudad inca de Machu Picchu, víctima de su popularidad y que soporta a unos 2.500 visitantes diarios.