Una asociación británica de quiroprácticos pide a sus asociados que destruyan las pruebas de su engaño

La Asociación Quiropráctica McTimoney (MCA) ha pedido a sus miembros en un correo urgente y confidencial que destruyan inmeditamente todas las pruebas documentales que respalden la idea de que han prometido alguna vez a sus clientes que pueden tratar dolencias infantiles y eliminen toda la papelería en la que se presenten como doctores sin especificar que no lo son en medicina, sino en esta práctica alternativa, según me entero a través de Fernando L. Frías. La drástica medida, que me ha recordado a la de los camellos de las películas que corren a tirar la droga por el inodoro cuando la Policía llama a la puerta, la ha tomado la entidad británica tras la denuncia de la Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) contra el periodista Simon Singh por haber dicho, en un artículo publicado en The Guardian titulado ‘Beware the spinal trap’ (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), que la BCA «es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos».

Los quiroprácticos sostienen que pueden curar multitud de dolencias mediante la manipulación vertebral, algo nunca demostrado. Tras el intento judicial de la BCA de silenciar a Singh con una demanda por difamación que le ocasionará un gran gasto en abogados, «numerosos científicos y escépticos británicos se han dedicado a escudriñar las páginas web de los quiroprácticos, denunciando ante las autoridades de consumo e incluso ante el Consejo General de Quiropráctica (organismo de la profesión con funciones autorreguladoras, aunque hasta ahora no ha demostrado demasiado entusiasmo por cumplir esta tarea) a quienes aseguran sin ninguna prueba que los tratamientos quiroprácticos sirven para curar enfermedades (es decir, prácticamente todos), o se presentan como doctores sin tener en realidad ninguna titulación médica (de nuevo, prácticamente todos)», escribe Frías. Y, para que no les pillen con las manos en la masa, la MCA no sólo ha pedido a sus asociados que destruyan las pruebas que apunten en esa dirección, sino que también ha cerrado su web. Como dice Frías en su artículo ‘Un nuevo aliado para simon Singh’, «la MCA demuestra que al menos ellos sí que los están promocionado [se refiere a los tratamientos quiroprácticos] a sabiendas de que no hay evidencias científicas que demuestren su eficacia».

Mientras la MCA se pega tiros en los pies, se siguen sumando nombres ilustres al manifiesto de apoyo a Singh, que puede firmar quien quiera. El respaldo recibido por el escéptico en su país y desde el resto el mundo demuestra lo necesario que es que quienes apostamos por el pensamiento crítico aunemos fuerzas para plantar cara a quienes abusan de la buena fe de la gente y podamos denunciar con tranquilidad sus abusos ante la opinión pública. Si quieren trabajar en esa dirección, únanse al Círculo Escéptico, asociación organizadora de los más importantes actos de divulgación del pensamiento crítico celebrados en España, que se ha convertido en menos de cuatro años en un referente para todos los interesados en una aproximación racional a lo sobrenatural y que ha mostrado expresamente su apoyo a Singh.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.