La crisis acabó con el miedo al cambio climático

Nuestros líderes políticos se morían hace año y medio por un retrato con Al Gore, el profeta del Apocalipsis climático: se gastaban centenares de miles de nuestros euros en hacerse una foto en su compañía o en la compra de copias de su premiado documental que poner en las escuelas. El cambio climático de origen antropogénico era en los medios el culpable de prácticamente todas las desgracias, desde la muerte de un extraño pez de las profundidades hasta la última gran inundación. Y en esto llegó la crisis…
Los mismos dirigentes que habían ondeado la bandera contra el cambio climático como gancho electoral se afanaron a partir de ese momento en convencernos de que los problemas económicos no iban a ser para tanto. Y ahora están, por ejemplo, intentando ayudar a la industria del automóvil a que vuelva a circular a toda velocidad. Es cierto que es un sector del que dependen miles de puestos de trabajo, ¿pero no sería lógico exigir, a cambio de las ayudas públicas, un esfuerzo ecológico tangible?
El largo y normal invierno ha hecho, además, que los medios apenas hayamos hablado del cambio climático. Es lo que tiene confundir tiempo y clima. Así que la amenaza medioambiental ha quedado para mucha gente en una moda mediática más. Todas las pruebas indican, sin embargo, que vamos hacia un calentamiento climático, y los científicos deberían recordarlo ahora más que nunca, además de incidir en que, aunque no existiera tal amenaza, siempre será mejor vivir en un mundo limpio que en uno contaminado.
Publicado originalmente en euskera en la revista Elhuyar.