Invocando a un dios milagrero contra la gripe porcina

Cuauhtémoc Islas, al frente de la procesión. Foto: Efe.

El presbítero de la catedral metropolitana de México, Cuauhtémoc Islas, sacó ayer de procesión al Señor de la Salud para pedirle el fin del brote de gripe porcina que ha matado ya en el país a más de cien personas. La última vez que la Iglesia mexicana hizo algo parecido fue en 1691, durante un brote de viruela. Y yo me pregunto: ¿tan caprichosa es la divinidad que, si no se saca su imagen de paseo de vez en cuando, deja morir a decenas de inocentes? Expresiones tan religiosamente primitivas como la vivida ayer en México y, cuando no llueve, en cualquier lugar de España, en nada se diferencian de las propias de los brujos, y alimentan la idea de un dios caprichoso y malvado del estilo del Yahvé del Antiguo Testamento, que se lo pasa bomba haciéndoselas pasar canutas a sus seguidores.