‘Magonia’, sexto año

Parece que fue ayer y han pasado ya cinco años desde que nació Magonia. Así que es día de recapitulación. Hay en esta web a su disposición 678 anotaciones: en 2003 (sólo seis meses), publiqué 70 entradas; en 2004, 83; en 2005, 92; en 2006, 131; en 2007, 197; y en lo que llevamos de 2008, he colgado ya 105. Hay vídeos y archivos sonoros; pero, sobre todo, texto. Y les advierto de que este verano el ritmo de artículos se intensificará desde mediados de julio, cuando publicaré un mínimo de uno diario como aperitivos al nuevo curso. El que termina el 30 de junio, con la celebración en Bilbao de la jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después, no ha sido un mal curso, como tampoco lo ha sido el año de Magonia que acaba hoy. Porque no ha habido quinto malo.
Aunque en un primer momento me incomodó durante diez minutos cuando recibí la noticia, he de reconocer que ser condenado por una Justicia tan paranormal como los temas aquí tratados por injurias a Juan José Benítez no ha sido perjudicial ni para este blog ni para mí. Al contrario. Estoy seguro de que jamás 6.000 euros dieron para tanta publicidad. Gracias a Benítez, quién lo iba a decir, esta bitácora ha alcanzado una relevancia que antes no tenía y son cada vez más las personas que leen aquí lo que hay de verdad tras lo que sostienen los vendedores de misterios. La publicación de la primera información sobre la sentencia en El País resultó inesperada y dio una trascendencia al caso que de otro modo nunca habría tenido. Miles de personas han sabido así que lo que en el fondo perseguía el autor de Caballo de Troya era silenciar a un crítico de su trabajo, y que ese crítico no estaba dispuesto a callarse. Fueron tantas las muestras de solidaridad que sólo ude hacerme eco de una mínima parte y aún estoy impresionado. Pero el caso Benítez contra Gámez es historia, tan antigua que me parece mentira que sólo haya pasado un año desde el fallo judicial.
Este curso ha sido duro, sobre todo por el cambio en la herramienta de las bitácoras de El Correo Digital. Todavía arrastra Magonia más de dos años de anotaciones sin arreglar, con formatos que antes eran buenos y ahora no, por esas cosas que tienen algunos diseñadores. No les voy a atormentar con cuántas veces me he quejado de la chapuza, ni cuántos errores aún no se han solucionado, ni el desánimo que me invadió al ser consciente del calibre del desaguisado a finales de 2007. Nunca he estado tan cerca en estos cinco años de cerrar el chiringuito y tomarme un descanso. La fortuna es que apenas dispuse de tiempo para pararme a pensar en ello, entre los ciclos de charlas organizados y por organizar -lo del curso próximo va a ser de aúpa, que decimos por el Norte-, el libro Misterios a la luz de la ciencia y algunos otros ambiciosos proyectos ya en marcha. Si exceptuamos el incidente informático, el curso ha sido muy bueno y se cierra de la mejor manera posible: con un libro recién publicado, un inminente ciclo de conferencias, nuevos proyectos dentro del Círculo Escéptico -¡a qué esperan para sumarse al club de la razón?- y ustedes ahí.