‘Año Cero’ se lleva la Tierra a otra galaxia

"No pertenecemos a la Vía Láctea", según Miguel Seguí.

Cualquier cosa tiene cabida en Año Cero, la revista esotérica de Enrique de Vicente. Así, en el número de agosto, Miguel Seguí da una exclusiva astronómica: ‘No pertenecemos a la Vía Láctea’. Cuando la leí, no me lo podía creer. No que la Tierra no forme parte de la Vía Láctea, sino que la tontería se siguiera publicando un mes después de haber sido desmentida por los implicados. Porque se trata de una muestra más de periodismo de imbestigación, como el ya famoso caso del astronauta fantasma de Iker Jiménez y el fantasma de Tres solteros y un biberón de Bruno Cardeñosa.

La noticia apareció en ViewZone, una revista digital sobre lo paranormal, a finales de junio. Citaba los resultados de una investigación publicada en la prestigiosa Astrophysical Journal por Michael Skrutskie y Steven Majewski, astrónomos de la Universidad de Virginia, en colaboración con colegas de Massachusetts. El autor indicaba que los científicos habían llegado a la conclusión de que el Sistema Solar no formaba parte originariamente de la Vía Láctea, sino que nació en otra, la galaxia enana de Sagitario, que está siendo devorada por la nuestra. La historia se publicó tal cual en El Universal mexicano y otros diarios, y fue inmediatamente desmentida por uno de los astrónomos: Majewski advierte desde entonces en su web a los potenciales lectores que no crean todo lo que leen y les anima a aclarar sus dudas en el artículo publicado por Philip Plait en Bad Astronomy el 27 de junio.

“Somos nativos de la Vía Lactea”, sentencia una y otra vez en su texto Plait. Seguí, sin embargo, intenta convencer a sus lectores de lo contrario, vendiéndoles la moto de un artículo científico y unas declaraciones inexistentes. Y no vale decir que los responsables de Año Cero supieron del desmentido cuando la revista ya estaba en máquinas porque en el mismo número dan cuenta de los últimos hallazgos sobre el disco de Nebra, hechos públicos el 26 de junio en Antiquity. Claro que tampoco Enrique de Vicente y sus chicos debieron de creerse en el fondo lo que contaba Seguí porque, si no, la noticia tendría que haber salido en portada y recibido una mayor atención y no aparecer perdida en la página 49, debajo de una información sobre ‘Orgasmos altruistas’ ilustrada con una bella modelo. Es lo que algunos llaman periodismo de vanguardia.