¿Usan los cienciólogos más del 10% del cerebro?

Publicidad de la Iglesia de la Cienciología.¡Confirmado! La Cienciología aspira a captar a sus militantes de base entre personas que sufren una grave discapacidad cerebral. Creía que habían cambiado de política hace años, pero en los últimos días varios amigos y un anuncio publicado en una revista esotérica me han sacado del error. La secta fundada por L. Ron Hubbard dice tener en España unos 10.000 adeptos e intenta seducir a más incautos con una presunta frase de Einstein sobre las limitaciones del cerebro humano. “Nosotros sólo utilizamos el 10% de nuestra potencia mental”, sostienen los cienciólogos que sentenció el afamado físico. En el panfleto que reproduzco -que data de los años 80 del siglo pasado, pero que siguen usando-, aseguran que la mejor manera de superar esa carencia es, ¡faltaría más!, leer el libro Dianética y seguir las enseñanzas de su mesías.

Hubbard fue un escritor de ciencia ficción de segunda y un tipo con serios problemas mentales cuya religión es una patochada de cuidado: “Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad”. Vamos, el típico bla-bla-bla misticoide al que tan proclives son las estrellas de Hollywood y muchos renegados de las religiones tradicionales.

¿Realmente usamos sólo el 10% del cerebro? Pues, no. No hay ningún ser humano que haya sufrido importantes daños cerebrales y siga tan ancho, cuando eso es lo que debería pasar en muchos casos si el 90% de nuestro cerebro fuera inútil. Nadie conoce a una persona con daños cerebrales a la que el médico haya dicho: “No se preocupe; la parte afectada es una que usted no utilizaba”. Al contrario, como recordaba hace unas semanas en Bilbao el psicólogo Carlos J. Álvarez -en la segunda edición de Misterios, a la luz de la ciencia-, basta una pequeña lesión neurológica para que una vida pueda irse al traste. Sin embargo, los cienciólogos sostienen lo contrario y buscan a sus adeptos entre quienes creen que sólo usan el 10% del cerebro. Si están convencidos de esa limitación por algo será, ¿no?