El plagio lunar de ‘Enigmas’

Jaime Cuevas, Iván Blánquer y Juan Acosta, autores del reportaje ‘El hombre sí llegó a la Luna’, publicado en noviembre pasado en la revista Enigmas, copiaron literalmente varios párrafos de una web escéptica sin citarla. Me enteré del plagio hace tres semanas a través de la víctima, Alberto Matallanos, el responsable de El hombre sí pisó la Luna, una magnífica página dedicada desde 2001 a exponer los fallos en los argumentos de quienes dicen que los alunizajes del programa Apollo fueron montajes. En un mensaje de correo, Matallanos me contaba brevemente la historia y me pedía un favor: que comprobara si la revista había publicado la oportuna rectificación, como les había pedido a finales de marzo, ya que él había estado bastante ocupado los meses siguientes y no había podido hojearla.

Fue fácil encontrar la rectificación, que apareció en la sección de cartas de la revista que dirige Lorenzo Fernández Bueno en junio. Titulada ‘Aclaración’ y firmada por la Redacción de Enigmas, dice:

“En un artículo aparecido en la revista Enigmas del mes de noviembre de 2006, aparecieron unos párrafos que, según uno de nuestros lectores, son similares -o iguales- a los colgados en su página web. Contrastando las fuentes, hemos podido comprobar que dicha información es la misma, pero ambas están extraídas de una primera noticia aparecida en varios medios generalistas. No obstante, y por complacer a nuestro lector que, como afirma, se ha sentido ofendido por no hacer referencia en el citado texto a su página web, procedemos a reseñarla a continuación por si alguno de los lectores quiere contrastar dicha información: http://intercosmos.iespana.es/luna.

Agradecemos a Alberto Matallanos, que realiza su labor de investigación en dicha web -dedicada a desmontar la teoría del fraude sobre la llegada del hombre a la Luna- su aclaración.”

El número 131 de la revista 'Enigmas'.Matallanos se había tomado la molestia de colgar de Internet una comparación de fragmentos de ambos textos para que los responsables de Enigmas pudieran comprobar por sí mismos el plagio, y éstos, en vez de rectificar, publicaron una texto en el que da la impresión de que tan plagiario es él como quienes le han copiado. La revista, obviamente, no presentaba ninguna prueba que demostrara que Matallanos había extraído la información por él publicada del mismo lugar que sus colaboradores, “una primera noticia aparecida en varios medios generalistas”. “No citan cuál es esa fuente de la que supuestamente bebí, porque no existe”, me explicaba anteayer. Y añadía: “Algunos de los párrafos que me copiaron son muy antiguos; de hace tres años, por lo menos. Y lo más reciente es del verano de 2006, mientras que el artículo de Enigmas es de noviembre de ese año”.

Además, el texto de Enigmas contiene errores que revelan tanto el desconocimiento del tema por parte de los autores como una descuidada edición en la redacción. “Han escrito cosas como Alternative tree, Bill Kaysong y We never end to the Moon, en lugar de Alternative three, Bill Kaysing y We never went to the Moon, indica Matallanos, quien también informó de esto a la dirección de la revista. Yo reconozco que no había leído el reportaje en su momento y cuando lo hice hace unos días vi ya en el primer párrafo una muestra de su rigor:

“En 1968, el programa Apollo dio inicio con la intención de llevar al primer ser humano en la Luna. Se enviaron seis expediciones no tripuladas, y en octubre de 1968 el Apollo 7 logró dar 163 vueltas a la Tierra en el periodo de diez días. Tan sólo dos meses después, los astronautas Borman, Lowell y Anders volaron alrededor del satélite en el Apollo 7.”

El programa Apollo comenzó en 1963 y acabó en 1972. Cuevas, Blánquer y Acosta sitúan su génesis cinco años más tarde, casi tres después de la primera misión y dos después de la muerte de los astronautas Virgil GrissomWilliam Petersen bautizó con su nombre a su personaje de CSI-, Edward White y Roger Chaffee en el incendio del Apollo 1 en la torre de despegue el 27 de enero de 1967. Además, identifican a Frank Borman, James Lovell y William Anders como tripulantes del Apollo 7, cuando lo fueron del Apollo 8, la primera nave en orbitar la Luna.

Entiendo el enfado de Matallanos porque se hayan apropiado de su trabajo y ni siquiera le hayan citado. Es algo, por desgracia, bastante común en estos tiempos en los que hay gente -como él- que pone el fruto de su esfuerzo gratis a disposición de todo el mundo a través de Internet. A mí también me pasó algo parecido cuando el periodista Walter Goobar publicó en el número 227 (14 de noviembre de 2002) del semanario argentino Revista Veintitrés un reportaje titulado ‘Investigan si los alunizajes fueron trucados’, que estaba compuesto en su práctica totalidad por párrafos copiados literalmente de un reportaje publicado por Santiago Camacho en El Mundo y otro, ‘Pruebas lunares’, firmado por mí en El Correo. Más recientemente, me ha sorprendido desagradablemente la inclusión en un libro de material extraído de este blog sin citar la fuente, a pesar de que el autor si identifica las webs crédulas de las que toma información.

Jiménez del Oso, condenado por plagio

No es la primera vez que la revista Enigmas se ve implicada en un suceso de este tipo. Juan Jesús Haro Vallejo, uno de los integrantes del equipo de Cuarto Milenio, firmó en la revista como reportaje de investigación un relato de ficción copiado a los escritores Fernando Marías y Juan Bas, en el que éstos fabulaban sobre la superviviencia de Federico García Lorca al fusilamiento en el Barranco de Víznar. El periodista esotérico aseguraba hasta haber hablado con testigos, cuando éstos en realidad habían salido de la imaginación de los dos escritores. Haro Vallejo fue condenado por plagio junto a Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, en junio de 2000.

García Lorca no murió en el barranco de Víznar el 19 de agosto de 1936. A esa conclusión llegaba en agosto de 1999 Haro Vallejo en las páginas de Enigmas, revista editada por América Ibérica. El autor aseguraba, en un reportaje de investigación, que el poeta había sobrevivido al fusilamiento y, tras ser socorrido por un panadero y quedar con sus facultades mentales diminuidas por las heridas, había vivido en un convento hasta su muerte real en 1954. Lo demostraban una fotografía en la que Lorca aparecía junto al panadero y tres monjas, y un artículo publicado años después en el diario granadino Ideal.

Foto creada para la serie de ficción 'Páginas ocultas de la Historia' que se presentó como una imagen auténtica de García Lorca en la revista 'Enigmas' de Fernando Jiménez del Oso.

La sorprendente historia suscitó inmediatamente las sospechas del estudioso Eduardo Giménez, quien denunció días después que Enigmas vendía como real una ficción de Marías y Bas para la serie de TVE Páginas ocultas de la Historia. Cuando les informé de los hechos, los autores bilbaínos denunciaron ante la Justicia a Haro Vallejo, al director de la revista y a la editorial por plagio de su guión televisivo y de un capítulo del libro que publicaron posteriormente. El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid les dio la razón.

La sentencia establecía que, en el artículo ‘Lorca, el dos veces muerto’, Haro Vallejo “ha plagiado la obra audiovisual La otra muerte de Federico García Lorca” y el capítulo correspondiente del libro Páginas ocultas de la Historia. El fallo indicaba que “resulta indiscutible” que el artículo “es una copia literal del trabajo” de Marías y Bas, que carece “de originalidad y de actividad intelectual y creativa propia”, y que su autor, el director de la revista, Jiménez del Oso, y la editorial habían vulnerado los derechos de propiedad intelectual “a través de dicho plagio”. El juez Eduardo Delgado Hernández les condenaba, por ello, a pagar a los demandantes 700.000 pesetas (4.207 euros).

Bas y Marías me confirmaron en 1999 que el convento, el panadero, las monjas, la periodista y el artículo de Ideal que Haro Vallejo presentaba como pruebas de su tesis nunca habían existido más que en la ficción. La foto también era un montaje para la serie: la imagen de Lorca se había insertado junto a las de los actores, por mucho que un supuesto perito fotográfico la autentificara para Enigmas.

‘Lorca, el dos veces muerto’

“En el número anterior publicábamos bajo este título un reportaje de nuestro colaborador habitual Juan Jesús Vallejo, interesante como todos los suyos, pero que en esta ocasión incluía varios datos que han resultado ser falsos. Entre las diversas fuentes de documentación, el autor contó con la grabación de un capítulo de la serie emitida por TVE, Páginas ocultas de la Historia, que se ocupaba del mismo tema. Dando por buenos los testimonios que figuraban en lo que parecía ser un documental y, como es lógico, citando la fuente -en este caso la periodista Rocio Pérez Sanz, que como tal aparece en el citado capítulo-, los incluyó en una parte de su reportaje. Al final, y como nos hicieron saber telefónicamente los guionistas de la serie, Fernando Marías y Juan Bas, autores también de un libro con el mismo título, Páginas ocultas de la Historia, del que desafortunadamente no teníamos noticia -de haberla tenido, nos habríamos evitado esta confusión, que perjudica tanto a la credibilidad de J.J. Vallejo como a la de la revista-, ha resultado que tal periodista no existe. El Convento de San Bartolomé es también una invención y, consecuentemente, los datos proporcionados son falsos, simples elementos de un guión que mezcla realidad y ficción, tan hábilmente, que de no leerse los rótulos de crédito o estar avisado de su carácter ficticio, el espectador puede dar por auténtico lo que no lo es; algo que, evidentemente y para perjucio suyo -y, por extensión nuestro- le sucedió a Juan Jesús Vallejo. Vayan pues mis disculpas a los lectores y el compromiso de cribar aún con más celo las fuentes de documentación.”

Fernándo Jiménez del Oso.

Años después, Iker Jiménez, quien dice ser discípulo de Jiménez del Oso y era en 1999 adjunto al director en Enigmas, recurriría a una explicación parecida después de vender como un hecho real la historia del cosmonauta fantasma en su programa de televisión. Ahora, Fernández Bueno hace lo propio. No en vano, era el otro adjunto al director en la época del plagio de Haro Vallejo.