Soy asesor técnico del CSI

El Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) ha pasado a la historia a los treinta años de vida, informa Juan de Gennaro en Argentina Skeptics. Ahora, es el Comité para la Investigación Escéptica (CSI), según acordó su consejo ejecutivo el 23 de septiembre en Illinois. Y los objetivos se han ampliado oficialmente -formalmente, lo habían hecho hace tiempo- a “promover la ciencia y la investigación cientítifica, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón en el examen de los asuntos importantes” y dedicarse a “la investigación de las afirmaciones controvertidas o extraordinarias”, en vez de limitarse sólo a las paranormales. “Nos vemos a nosotros mismos como defensores de la Ilustración”, escribe Paul Kurtz, presidente de la organización, en el artículo en el que explica el cambio de denominación y que la crítica de lo paranormal sigue siendo una faceta más de las labores de la entidad.

El viejo nombre tenía un problema, recuerda Kendrick Frazier, director de The Skeptical Inquirer, en el editorial del último número de la revista: “Siempre había que explicar que no éramos promotores de lo paranormal, sino investigadores científicos, evaluadores críticos”. El nuevo, además de acabar con esa confusión que muchos hemos sufrido, tiene otra ventaja. “En esta moderna era mediática, la brevedad es importante. Los periódicos y la mayoría de las revistas están obligados por estilo y uso a publicar el nombre completo de cualquier organización sobre la que escriben, y prefieren, obviamente, los nombres cortos”, explica Frazier. Es la razón que en su día di para que se eligiera un nombre corto para la entidad española que hoy se llama Círculo Escéptico (CE), que trabaja en estrecha colaboración con el CSI.

Supongo que, por romanticismo, seguiré llamando al CSICOP así durante algún tiempo; aunque más me vale acostumbrarme pronto porque en 2004 fui nombrado asesor de la entidad -somos menos de sesenta en todo el mundo- y viste mucho más ser asesor ténico y científico del CSI, aunque no sea del equipo de Virgil Grissom. ¡Ah!, claro Kurtz y compañía han pensado en la asociación con la famosa serie de televisión de los forenses y, como es lógico, lo consideran más una ventaja que un inconveniente. Por cierto, vean la selecta lista de miembros del CSI: dice mucho de su categoría como organización.