Adiós a ‘La Nave de los Locos’

Portada del número que 'La Nave de los Locos' dedicó a Philip J. Klass, con motivo de su muerte.La Nave de los Locos, revista escéptica chilena que dirigen Diego Zúñiga y Segio Sánchez, pasará a la historia en septiembre, después de la publicación de su último número. «La idea es sacar un número final apoteósico», adelantaba Zúñiga hace unos días en una lista de correo de la Fundación Anomalía. La Nave de los Locos nació en abril de 2000 dedicada al análisis de la ufología y otras pseudociencias, y muere sólo porque sus responsables no tienen tiempo para dedicarse a una publicación que se ha convertido en un referente del estudio serio de la creencia ufológica en este comienzo de siglo. Me suscribí tarde a la revista de Zúñiga y Sánchez, únicamente por la pereza que en los tiempos de Internet, la Visa y PayPal me da hacer un pago por un método de los de antes. Pero tengo todos los números de La Nave de los Locos y, aunque mantengo otras suscripciones por mero romanticismo -hay algunas revistas que recibo, pero casi nunca leo porque rara vez me aportan algo nuevo-, con esta publicación no me pasaba eso: me ocurría lo que me sucede con Pensar, cuando me llega un nuevo ejemplar, viaja conmigo en el metro hasta que lo acabo de leer.
Me voy a quedar sin una revista que realmente me interesa, y eso me fastidia. Por si fuera poco, el cierre de La Nave de los Locos es parejo al del sitio Perspectivas, en el que Zúñiga, Luis Ruiz Noguez y Kentaro Mori desenmascaraban todo tipo de fraudes. «Nos aburrimos de los ataques y de los correos donde nos preguntaban la dirección del dios de turno o cuánto pesan los ángeles. El trabajo para mantener Perspectivas era arduo y terminó valiendo poco la pena. Así que se decidió, con el dolor de nuestros corazones, darlo de baja hasta nuevo aviso», ha explicado el primero. Lo bueno es que Zúñiga es un tipo inquieto, y estoy seguro de que más temprano que tarde le volverá a picar el gusanillo. Además, que este joven periodista, con su capacidad de trabajo y su agudeza, permanezca inactivo en el campo de la crítica a las pseudociencias es un lujo que el pensamiento crítico iberoamericano no se puede permitir.