Cuadrúpedos mentales

Dos de los hermanos, caminan por una playa. Foto: Efe.

El descubrimiento de cinco miembros de una familia turca que se mueven a cuatro patas por un defecto congénito ha sacado a relucir lo peorcito del periodismo. Los cinco hermanos padecen, además de la imposibilidad de andar erguidos por sufrir ataxia cerebelosa, un grave retraso mental y no utilizan más de cien palabras. La genética está detrás de todo eso. Sin embargo, en este caso nos encontramos ante el eslabón perdido, según algunos medios. ¿Es cierto?
La BBC lanzó el martes la historia, para promocionar un documental de próximo estreno. Afirmaba en su web que los cinco hermanos turcos pueden ofrecer «claves» para comprender cómo nuestros ancestros pasaron de caminar a cuatro patas a hacerlo a dos. Al día siguiente, el diario El Mundo obsequiaba a sus lectores con una foto de los cuadrúpedos turcos en la primera y una página completa en el interior, firmada por Massimo Piatella, del Corriere della Sera. El autor consideraba el descubrimiento de estos cinco enfermos de «extraordinario hallazgo antropológico», añadía que la observación de los afectados «proporciona una insólita posibilidad de analizar cómo caminaban los homínidos cuando aún no se habían convertido en seres bípedos» y concluía que «estos individuos, a causa de un defecto congénito, encarnan en la realidad lo que se podría definir, según una larga tradición científica, como el célebre eslabón perdido».
Horas después, varias cadenas de televisión españolas hacían de estos desgraciados carnaza con la que amenizar sus informativos, empeño en el que les siguieron algunos medios digitales. Se ha calificado en las últimas horas a los enfermos turcos de eslabón perdido y de familia jurásica, entre otras lindezas originales de cuadrúpedos mentales que, sin embargo, caminan bien erguidos. Por fortuna para estos valientes periodistas, los afectados viven en una remota aldea -cerca de la frontera entre Turquía y Siria- y no están en condiciones de demandar a unos informadores que encarnan lo peor de la profesión. Porque no sólo son unos ignorantes, sino que además son unos cobardes: hacen con los pobres enfermos turcos lo que no tendrían el valor de hacer si vivieran en España o en otro país de los considerados avanzados. Como están lejos, no corren riesgos al denigrarlos, vejarlos, y por eso dicen lo que dicen.
De las muchas tonterías que he leído y escuchado desde el martes, la de que los miembros de esa familia se mueven a cuatro patas como lo hacían nuestros ancestros simios no tiene precio. Para empezar, porque anatómicamente los cinco turcos son hombres modernos. No se parecen al chimpancé, que es nuestro pariente más próximo ni a ningún homínido primitivo, de los que se suele hablar como chimpancés bípedos. El chimpancé y el gorila -otro de nuestros parientes cercanos- no caminan con el culo en alto, la cabeza echada hacia adelante y apoyándose en las palmas de las manos. Andan a cuatro patas, sí; pero es que anatómicamente son muy distintos a nosotros -incluidos, en el nosotros, los cinco minusválidos turcos-, tienen proporcionalmente los brazos más largos y las piernas más cortas. Y, además, no se apoyan sobre las palmas de las manos, sino que lo hacen sobre los nudillos. Claro que nada de esto importa a los inventores de eslabones perdidos porque les estropearía el montaje que han hecho alrededor de cinco deficientes mentales.