La tostada escéptica

Tostada escéptica.«Extremadamente frágil. Cuidado al desempaquetar», decía la nota que acompañaba un paquete que recibí el jueves. El remitente, Gerardo García-Trío, me advertía de que se trataba de «una sorpresita» que esperaba que llegara a mis manos «en buenas condiciones». Así fue, como puede comprobarse en la foto. A falta de santa tostada con efigie de la Virgen o de Jesús con la que ganar decenas de miles de dólares, me enviaba una con el logotipo del Círculo Escéptico, asociación de la que los dos formamos parte. En mayo pasado, García-Trío publicó en Internet un manual para hacer tostadas milagrosas, un trabajo en la línea del Kit de teleplastias con el que medio año antes había demostrado que crear unas caras de Bélmez está al alcance de cualquiera. Duplicar fenómenos aparentemente asombrosos -como hacen García-Trío y Juan Soler, entre otros escépticos- es la mejor forma de dejar claro que detrás de las cucharas dobladas, las lecturas telepáticas y otros prodigios no tiene por qué haber nada sobrenatural. «A ver si le sacas provecho de algún tipo», concluía la nota. La verdad es que la tostada está un poco tiesa para comérsela, así que pasará a engrosar mi colección de curiosidades.