Los cascos antiabducciones no funcionan

Los hijos del personaje interpretado por Mel Gibson intentan protegerse de los alienígenas con cascos de papel de aluminio, en 'Señales', la película de M. Night Shyamalan.Lo ha demostrado un grupo de investigadores del prestigioso Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT): los cascos de papel de aluminio no protegen de un posible secuestro por parte de seres de otros mundos ni del control mental ejercido por los Gobiernos. Estos dos temores forman parte de la más paranoica subcultura paranormal, según la cual este tipo de artilugios caseros bloquea el paso de las ondas de radio con las que los extraterrestres controlan a los abducidos y el Gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos. Una muestra de lo primero se ha visto en el cine en Señales, la película de M. Night Shyamalan, y en la televisión en la serie Abducidos, producida por Steven Spielberg, en la que un sofisticadísimo casco impide que una niña híbrida pueda entrar en contacto telepático con sus parientes alienígenas.

Cuatro ingenieros del MIT -tres de ellos, del famoso Media Lab- sometieron a principios de año a prueba tres diseños diferentes de cascos de papel de aluminio: el clásico, el fez y el centurión; llamados así por limitarse el primero a ser el material adaptado al cráneo y el segundo y el tercero parecer un fez y un casco de centurión, respectivamente. Usaron una doble capa de papel de aluminio Reynolds para confeccionar cada casco. «Investigamos la eficacia de tres diseños de yelmos de aluminio en un grupo de cuatro personas. Utilizando un analizador de 250.000 dólares, descubrimos que, aunque todos los yelmos atenúan las ondas de radio invasivas -procedan de una fuente exterior o del cráneo del sujeto-, ciertas frecuencias resultan amplificadas». Estas últimas frecuencias coinciden con las reservadas para radiolocalización y comunicación por satélite por parte del Gobierno de EE UU, además de con las de la telefonía móvil. Los autores indican en el estudio que «la evidencia estadística sugiere que el uso de estos yelmos podría de hecho amplificar las habilidades invasivas del Gobierno» y advierten de que desde la Casa Blanca «podría haberse impulsado la locura de los yelmos por esta razón», y de que las frecuencias de telefonía móvil están en manos de las multinacionales.

Uno de los experimentadores, con un casco de diseño clásico. Foto: MIT.Soplan, pues, malos vientos para quienes confían en el papel de aluminio a la hora de impedir invasiones cerebrales, terrestres o extraterrestres. Porque, si el Gobierno de EE UU puede eludir tal escudo, es de suponer que los alienígenas secuestradores de humanos harán lo propio. «Esperamos que este informe anime a la comunidad paranoica a desarrollar mejores diseños de cascos para evitar caer en estos defectos», dicen los investigadores en las conclusiones de su estudio. Cuando lo leí, creí que los cuatro ingenieros se habían inventado un presunto experimento para tomar el pelo a los chalados que van por ahí con cascos de papel de aluminio. Se lo he preguntado y Ali Rahimi, uno de los autores, me ha respondido con rapidez: «Los experimentos son reales. Los realizamos tal como se explica en el informe. La semana pasada, los repetimos ante un equipo de rodaje de Discovery Channel Canada». Ahora, es de esperar que la comunidad pararanoica se tome en serio las recomendaciones de broma de los jóvenes científicos a la hora de rediseñar sus artilugios de protección cerebral.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.