Kansas retrocede a la época de las cavernas

Lo han vuelto a hacer. Los integristas religiosos han vuelto a imponer en las escuelas de Kansas su disparatada visión de un mundo creado en seis días por la divinidad. Seis votos contra cuatro han sacado adelante en el Consejo de Educación de Kansas unos nuevos estándares, según los cuales en las escuelas públicas se deberá enseñar en la clase de Biología el creacionismo como alternativa a la Teoría de la Evolución. Me acabo de enterar por Proyecto Darwin, la bitácora de Juan de Gennaro, responsable de Argentina Skeptics.

Hace unos meses, cuando supe del nuevo ataque a la razón que se estaba gestando en Kansas, hablé con el abogado Pedro Luis Irigonegaray, un luchador por los derechos civiles de Topeka que iba a defender a Charles Darwin ante un sucomité del organismo regulador de la enseñanza. El letrado sembró en mi una cierta esperanza y fue claro respecto a los orígenes de la iniciativa fundamentalista: “En 2004, fueron elegidos para el Consejo de Educación de Kansas individuos cuyo objetivo final es convertir Estados Unidos en un país confesional, basado en el fundamentalismo cristiano. La estrategia incluye abrir la puerta de la escuela al diseño inteligente“. El diseño inteligente se basa en la creencia en que el mundo es demasiado complejo como para que no haya habido un diseñador, un Dios arquitecto de la vida.

Los nuevos estándares educativos entrarán en vigor en 2007. Aunque los 300 consejos escolares locales tienen a la postre libertad para decidir lo que se enseñe en las escuelas, serán los criterios impuestos por los integristas los que se usarán a la hora de los exámenes y de evaluar la calidad de la enseñanza de la ciencia en el Estado. El panorama resulta desolador. El único consuelo es que, de una vez por todas, los científicos dejen de mirar a otro lado ante el avance de la superstición y asuman su responsabilidad ciudadana. Si el desastre de Kansas sirve por lo menos para eso, no todo estará perdido.