‘El código Da Vinci’, desmontado

'El código Da Vinci: la investigación', de Marie-France Etchegoin y Frédéric Lenoir.«Dan Brown es un novelista, es libre de escribir lo que quiera, pero los que se autodenominan descifradores intoxican cuando mantienen la confusión bajo las apariencias de un conocimiento riguroso». La frase es de la periodista Marie-France Etchegoin y del filófoso y sociólogo Frédéric Lenoir, autores de El código Da Vinci: la investigación (2004), un libro que sitúa en su justo término histórico lo que el autor estadounidense presenta como hechos reales en su superventas. El ensayo de Etchegoin y Lenoir es instructivo, divertido y, encima, no hace falta haberse leído la obra de Brown para entenderlo todo y darse cuenta de la desfachatez del novelista y de la incompetencia como historiadora del arte de su esposa, Blythe, quien le ha ayudado como documentalista en sus historias.
El código Da Vinci: la investigación es lo único que se salva de la montaña de títulos publicados en España en los últimos meses para aprovechar el tirón de la novela de Brown, a juicio del historiador y periodista Julio Arrieta. Él se los ha hojeado todos; yo sólo he consultado algunos, con el frustrante resultado de encontrarme ante colecciones de tonterías pseudohistóricas al estilo de Lorenzo Fernández Bueno y su Los guardianes del secreto. Arrieta es uno de los escépticos españoles más cultos y por eso, cuando me recomienda una obra, no lo dudo un instante: la cojo de la estantería de la librería donde estemos y me la llevo a la caja. Yo ya había disfrutado de la crítica a El código Da Vinci de José Luis Calvo; pero quería más. El libro de Etchegoin y Lenoir casi me ha saciado, y además me he reído en algunos momentos de las meteduras de pata del autor estadounidense.
Hay dos tipos de best sellers, aquéllos en los que el autor se ha molestado en verificar detalles y datos y los que son un cúmulo de despropósitos. La lectura de El código Da Vinci: la investigación deja claro, para quien todavía tenga alguna duda, que Brown es un indocumentado y que no hay que tomarse en serio nada de lo que presenta en su novela como cierto. «Como siempre, Dan Brown construye un buen número de invenciones alrededor de un elemento histórico verdadero», dicen Etchegoin y Lenoir cuando el novelista centra su atención en la llamada fuente Q, un hipotético documento que contendría sólo frases de Jesús y del que habrían bebido los evangelistas Marcos, Mateo y Lucas. Lo que hace el autor de El código Da Vinci es lo mismo que hacen los charlatanes que se han lanzado en los últimos años a escribir novelas históricas y presuntas obras de investigación, dar al lector gato por liebre para cimentar una milenaria conspiración. Por eso, libros como el de Etchegoin y Lenoir resultan imprescindibles.
Etchegoin, Marie-France; y Lenoir, Frédéric [2004]: El código Da Vinci: la investigación [The code Da Vinci: L’Enquête]. Trad. de Manuel Serrat Crespo. RBA Libros. Barcelona 2005. 251 páginas.