El ADN de la masa gelatinosa aparecida en Chile confirma que se trata de restos de un cachalote

La masa gelatinosa aparecida en junio pasado cerca de Puerto Montt. Foto: Reuters.No fueron los restos de un monstruo de las profundidades desconocido para la ciencia. Ni siquiera los de un calamar gigante. “El resultado final de los análisis de ADN y con microscopio de electrones del monstruo chileno es que era en realidad un cachalote”, me explicaba hace unos días Skip Pierce, biólogo de la Universidad del Sur de Florida (USF). Pierce acaba de presentar su estudio de la cosa gelatinosa que apareció el 23 de junio de 2003 en una playa cercana a Puerto Montt, a 1.100 kilómetros al sur de Santiago, en el encuentro anual de la Sociedad de Biología Comparativa e Integrativa (SICB), que se ha celebrado en Nueva Orleans (Estados Unidos), y está acabando un artículo que aparecerá en The Biological Bulletin.

La noticia de que en una playa chilena se había encontrado una gran masa informe dio el pasado verano la vuelta al mundo y pie a fantásticas especulaciones. De aspecto grumoso y gris, medía unos 12 metros de largo y 6 de ancho, pesaba 13 toneladas y, antes de que llegaran al lugar los científicos, se hablaba de que podía tratarse de restos de un pulpo o un calamar gigantes. Cuando lo examinaron investigadores del Centro de Conservación Cetácea (CCC) de Chile, dirigidos por la bióloga Elsa Cabrera, dictaminaron que eran restos de un cachalote. “No ha sido necesario un análisis de ADN para la identificación. Fue suficiente con descubrir las glándulas dérmicas que pertenecen sólo a este grupo”, indicaron el 12 de julio los científicos, quienes explicaron que, cuando uno de estos animales muere, “el esqueleto se desprende y hunde, quedando el cuerpo con la grasa flotando”. Los restos, añadieron, suelen ser “una bolsa de pura grasa, por lo cual su descomposición es muy lenta”.

El trabajo de Skip Pierce confirma ahora la identificación de los científicos chilenos sobre el terreno. El ADN obtenido en el laboratorio de la USF es “100% idéntico al del cachalote (Physeter catodon)”, similar al del presunto pulpo gigante varado en St. Agustine (Florida) en 1896 y al monstruo de la costa occidental de Tasmania de 1960. “Está claro que la mayoría de las masas gelatinosas de interés popular y criptozoológico son en realidad restos descompuestos de grandes cetáceos”, concluyó el biólogo estadounidense en la reunión de la SICB.