Universidad del País Vasco

‘Mindfulness’ en la Universidad del País Vasco, a cargo de un osteópata, morfopsicólogo y nutricionista ortomolecular

El 'mindfulness' es un práctica de origen budista.La Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV) acogerá mañana, lunes, a las 15.30 horas en la Sala de Grados, “una presentación teórico-práctica” sobre mindfulness, un método de meditación de origen budista que goza desde hace unos años de gran popularidad en Occidente. Los organizadores del acto consideran que esta práctica es “la herramienta de reducción del estrés que en la actualidad consta de mayor validación científica”. Según ellos, “desde el primer estudio sobre mindfulness, la ciencia avala que tras ocho semanas de trabajo se producen los siguientes cambios”: disminución de las sensaciones de ansiedad y de los marcadores biológicos del estrés; y mejora de la empatía. Los responsables universitarios han elegido como ponente a Iker Martínez, quien, “además de ser instructor de mindfulness, es fisioterapeuta, osteópata, psiconeuroinmunólogo, diplomado en nutrición ortomolecular y naturopatía, diplomado en psicoterapia evolutiva y máster en nutrición y salud”.

Varios profesores de la Facultad de Medicina y Enfermería han pedido la suspensión de la charla por considerarla fuera de lugar en el marco universitario. Sin embargo, hasta hoy domingo, la dirección del centro, organizadora del acto dentro de su “programa para reducción del estrés”, ha ignorado esas quejas.

El mindfulness o atención plena es una práctica cuestionada. A pesar de que se han hecho numerosos estudios sobre su efectividad, no cuenta con pruebas concluyentes a su favor, en contra de lo que sostiene la publicidad de la charla de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV. De hecho, en el último número de la revista Perspectives on Psychological Science, publicada por la Asociación para la Ciencia psicológica (APS), quince expertos advierten de que hacen falta más estudios rigurosos sobre los presuntos beneficios del mindfulness y la meditación, y menos promoción exagerada de esas prácticas. “La desinformación y la pobre metodología asociada con los estudios anteriores sobre el mindfulness pueden llevar a los consumidores a sufrir daños, resultar engañados y sentirse defraudados”, alertan los autores.

Nicholas Van Dam, psicólogo clínico e investigador de la Universidad de Melbourne, y sus colaboradores no menosprecian la  meditación, pero, tras revisar los estudios hechos entre 2007 y 2014, afirman que sus aplicaciones clínicas no están a día de hoy basadas en pruebas. “Los autores pensamos que puede haber algo beneficioso en el mindfulness  y la meditación. Creemos que estas prácticas pueden ayudar a la gente. Pero el rigor que debería acompañar a sus desarrollos y aplicaciones aún no está ahí. Los resultados de los pocos estudios a gran escala que se han hecho hasta el momento han demostrado ser equívocos, en el mejor de los casos”, dice Van Dam. Los investigadores destacan, además, que ni siquiera se sabe muy bien a qué se llama mindfulness, ya que no hay una definición técnica universalmente aceptada

Pero no sólo es que la práctica de la atención plena carezca de validez científica demostrada, es que, además, el ponente tiene una amplia formación pseudocientífica. Iker Martínez es osteópata, terapeuta craneosacral, naturópata, morfopsicólogo, practicante de la terapia floral evolutiva -sea eso lo que sea-, experto en mindfulness, en liberación somatoemocional y en psiconeuroinmunología clínica… Todo ello por instituciones tan prestigiosas y reconocidas como la Escuela Internacional de Osteopatía de Derio, el Instituto Upledger, la Escuela de Naturopatía José Maria Villagrasa, el Instituto Superior de Morfopsicología de Julián Gabarre, la Natura Foundation y la Escuela Andalusí, entre otras. Echo en falta la Universidad de Miskatonic y el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Supongo que todo es cuestión de tiempo y en un futuro Martínez dispondrá de diplomas por ambas. En su currículo, sólo veo dos centros dignos de crédito: la Universidad Alfonso X el Sabio, en la que estudió fisioterapia, y la de Elche, donde cursó un máster en comunicación no verbal.

Parece que nadie en la dirección de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV se ha informado mínimamente sobre el mindfulness y la calidad científica del ponente. ¿Qué será lo próximo, un seminario de la bruja Lola?

La Universidad del País Vasco censura por homófobo un cartel de un ciclo de charlas científicas y hace el ridículo

colador-homosexualLa Universidad del País Vasco (UPV) ordenó ayer la retirada de los carteles de un ciclo de divulgación científica, organizado por el Consejo de Estudiantes de Vizcaya con la colaboración de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, porque su contenido “podría interpretarse como homófobo” y esa institución académica “rechaza toda expresión que pueda herir la sensibilidad de colectivos o personas concretas”. Los censores fueron incapaces de entender la ironía del anuncio, que llamaba también a instalar en el móvil una aplicación para chatear con los extraterrestres.

El Consejo de Estudiantes de Vizcaya de la UPV ha organizado en el campus de Leioa tres miércoles de charlas en las que se invita a “reflexionar y debatir sobre distintos aspectos sociales de la ciencia y sus consecuencias, como la experimentación humana y el mal uso de los antibióticos. También se tratarán los mitos y creencias que existen en temas como el consumo de transgénicos o el uso de colorantes y conservantes en la alimentación”. El primer día, ayer, Adrian Hugo Llorente, investigador del Museo Vasco de Historia de la Medicina, habló de “Medicina nazi: experimentación humana, tifus y guetos”; Juan J. Iruin, catedrático de química física, de “Quimiofobia en la vida cotidiana”; Taig McCarthy, fundador de Gïk Live, de los prejuicios existentes en el mundo del marketing acerca del uso de colorantes y conservantes; y Lucía Gallego, profesora de microbiología, sobre la resistencia a los antibióticos.

El 'anuncio' con el colador como regalo de una 'app' para conversar con extraterrestres.La polémica saltó cuando algunos calificaron en las redes de homófobo uno de los carteles que en la universidad anunciaban el acto porque en él se veía un colador bajo la leyenda: “Y de regalo, un casco protector para evitar que la CIA te vuelva homosexual”. Las quejas llevaron a la UPV a retirar el anuncio porque su “contenido que podría interpretarse como homófobo”. ¡Terrible! El cartel esta concebido como publicidad de una aplicación de móvil llamada Space Chat, que se vende diciendo: “¿Hay vida inteligente en nuestro sistema solar? ¿Averígualo chateando con otros planetas!”. El colador para que los malvados yanquis no te hagan gay es el regalo en esta imaginaria oferta, publicidad de un “evento de divulgación científica y pensamiento crítico” que ha dejado claro que de lo último no hay mucho en ciertas altas instancias. Otro de los carteles de la campaña parodia un refresco de Coca-Cola rebautizado para la ocasión como Alma Zero, “ideal para recuperar electrolitos después de la confesión” y que reduce en 5 gramos el peso del alma, que normalmente es de 21 gramos, según el anuncio. No, no busquen Alma Zero en las máquinas de refrescos de la universidad, señores del Rectorado.

El 'anuncio' del refresco Alma Zero.Yo me voy a poner un colador en la cabeza en cuanto pueda para no perder el sentido del humor. Creo que la UPV, que tan bien lo está haciendo en la divulgación de la ciencia, debería destinar en sus próximos presupuestos una partida para la adquisición de coladores con los que proteger los cerebros de sus gestores de las ondas de buenrrollismo políticamente correcto emitidas por cualquier masa enfurecida, además de someterles a un cursillo de alfabetización irónica. McCarthy, creador de los carteles, agradeció ayer la publicidad que han hecho de su trabajo quienes se han tomado los anuncios al pie de la letra, pero lo cierto es que da un poco de pena.

La libertad de expresión no debe limitarse porque “algo podría interpretarse como”… o hiere “la sensibilidad de colectivos o personas concretas”. Si algo es delictivo, fuera. Si no, a aguantarse tocan, se meta con la religión, la ideología política, las inclinaciones sexuales, la alopecia o los extraterrestres. Las sensibilidades del equipo gestor de la UPV no están por encima del derecho fundamental a que, dentro de los límites marcados por la ley, cualquiera se exprese con total libertad.

Tuit del catedrático Eduardo Virgala apoyando el anuncio censurado por la UPV.Por si hubiera dudas, Eduardo Virgala, catedrático de derecho constitucional de la UPV, lamentaba ayer en Twitter la incapacidad de los responsables de la institución académica a la hora de percibir la ironía y manifestaba su apoyo al Consejo de Estudiantes contra la dictadura de lo políticamente correcto a la que se había rendido la universidad.

Mi más sincera felicitación al autor de la campaña publicitaria por su ingenio. Para mí, el colador es ya un símbolo del pensamiento crítico.

La Universidad del País Vasco acogerá un congreso de reiki, zahorismo y cirugía astral aplicados a la medicina

Si la razón no lo impide, la Universidad del País Vasco (UPV) acogerá, en el campus de Guipúzcoa en junio de 2015, el cuarto congreso de la Asociación de Médicos, Terapeutas y Sanadores (Amys), entidad que reúne a todo tipo de practicantes de pseudoterapias, desde curanderos hasta médicos, pasando por espiritistas y creyentes en la energía de las pirámides. “Somos energía que se transmite por química. Cuando una emoción transita de forma anómala en un paciente puede originar un bloqueo que si se enquista puede ser el origen de una enfermedad, una inflamación, un quiste o incluso una tumoración”, decía Francisco Barnosell, médico y presidente de la Amys, en “La Contra” de La Vanguardia en enero de 2013. Barnosell ha estado hace unos días en San Sebastián como miembro del comité organizador, y él y sus colegas han sido recibidos por el alcalde, Juan Karlos Izagirre, a quien han pedido que declare “de interés para la ciudad” un encuentro que, para mí, rivalizará en irracionalidad con el veraniego Salón del Esoterismo donostiarra, con el agravante de que se celebrará en la UPV. ¿Creen que exagero? Pues, juzguen ustedes a partir de algunas perlas que ha soltado en los últimos años este profesional de la sanidad:

-“Los médiums (y he encontrado de todo tipo: gente increíble, charlatanes y mangantes) tienen capacidad para acceder a los archivos akásicos, donde se supone que está toda la información de la humanidad” (La Vanguardia).

-“Como médico, para mí lo más incomprensible son las sanaciones a distancia: éramos unas quince personas meditando y enviando energía a otra en coma por un ictus cerebral y que estaba a 10.000 kilómetros. Salió del coma durante la sanación” (La Vanguardia).

-“No tendría que ser noticia que un agricultor [se refiere al ecoterrorista y pseudomédico Josep Pàmies] explique las bondades sanitarias de las plantas a los médicos. Es una lástima que todo lo que él sabe no se explique en las universidades de Medicina. Yo no lo llamaría un revolucionario, sino más bien un pionero de la medicina del futuro, donde tienen que tener cabida profesionales de distinta índole: arquitectos, geólogos, radioestésicos, ingenieros, terapeutas, bioenergéticos, etc.” (Asociación Vida Sana).

Entrevista a Francisco Barnosell publicada en 'El Diario Vasco'.Barnosell abraza todas y cada una de las pseudoterapias, y quiere meterlas en la sanidad. Cree en el zahorismo -lo llama geobiología-, el reiki, la astrología, la sanación con piedras -“que funciona muy bien con enfermedades psicosomáticas porque rescinde los bloqueos emocionales”-, la risoterapia, la codificación, la sanación dimensional, la sanación álmica, la cirugía astral, las constelaciones familiares, los chakras, la medicina cuántica, las sanaciones a distancia… Invéntese una terapia alternativa, y él se la tragará feliz. “Yo he contado 187 técnicas, aunque hay hasta 300, pero el resto son mezclas, y la mayoría no son demostrables. Se demuestran con resultados en pacientes, con su mejoría, pero no hay una prueba que lo corrobore”, dice en una entrevista publicada por El Diario Vasco con motivo de su visita a san Sebastián. Por supuesto, como otros miembros de su gremio, no duda en culpar al enfermo -a sus emociones, por ser más concreto- de cualquier mal: “Por ejemplo, un paciente con un problema en la espalda, en una vértebra. El tratamiento básico y clásico sería pedir una resonancia, una radiografía, un tratamiento de rehabilitación o una operación. Yo quizás pregunto más allá: ¿Y desde cuándo lo tiene? Hace un año. ¿Y qué le pasó hace un año?, y no me refiero a que cogiese un peso… ¿Se separó, hubo un crack en su familia, en su trabajo, para que yo pueda entender esa carga que lleva en esa espalda?”, explica en el roptativo guipuzcoano.

Cirujanos psíquicos

Hasta tal punto llegan los delirios de Barnosell que cree en la cirugía psíquica, práctica en la que un estafador simula operar sin bisturí, sin anestesia y sin dolor, sin dejar cicatriz y extrayendo del cuerpo lo que haga falta. Cualquier ilusionista es capaz de duplicar el efecto visual logrado por un cirujano psíquico. Basta con doblar los dedos por los nudillos bruscamente, al tiempo que se oculta la maniobra a los espectadores con la otra mano, como hacen los curanderos. Así parece que hemos penetrado en el cuerpo del paciente. La indispensable sangre procede bien de un falso pulgar -un dedal de plástico que cubre el dedo a modo de capuchón- bien de globos disimulados entre el algodón que el sanador pide constantemente a su asistente. El ayudante también facilita los trozos de carne de ave o de vacuno que se presentan como extirpados. Una vez consumado el engaño, la víctima se cree curada y hace un generoso donativo o paga una factura que puede ascender a cientos de euros. Barnosell asegura que él grabó como el cirujano psíquico filipino Álex Orbito le operó “con las manos de una hernia discal”. Y añade: “Introdujo las manos en mi cuerpo y sacó un coágulo rojizo. Lo increíble es que un tiempo después me operaron en España de otra vértebra (también lo filmé), y lo que me extrajo el traumatólogo era exactamente igual a lo que me había sacado el chamán. Todo está colgado en Internet“. Un médico hecho y derecho dando pábulo a un sinvergüenza como Orbito.

Como cuenta el periodista argentino Alejandro Agostinelli, “el 10 de octubre de 2002, durante una visita a Italia, él y su comité de recepción acabaron en la cárcel. Orbito y otros ocho miembros de la asociación Pirámide de Asia fueron acusados de “asociarse para delinquir con propósitos de fraude por prometer falsas curaciones” y “abuso de la profesión médica”. Durante un encuentro de tres días en un hotel de Padua, el maestro y sus amigos habían reunido la bonita suma de 50 mil euros tras intervenir a 170 pacientes. En la prevención de las actividades de Orbito habían trabajado intensamente miembros del Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones sobre lo Paranormal (CICAP) y la producción del programa Striscia la notizia“. En 1984, el cómico estadounidense Andy Kaufman, a quien los médicos habían diagnosticado un cáncer inoperable, acudió a los cirujanos psíquicos filipinos, que le exprimieron económicamente durante seis semanas con los resultados conocidos: el showman murió poco después de regresar a Los Ángeles. Otra víctima de esos desaprensivos fue Peter Sellers. El actor tenía ya un largo historial de problemas cardiacos cuando su médico le recomendó someterse a un bypass urgentemente. Se negó y se puso en manos de un practicante de la cirugía psíquica. Murió poco después de un ataque al corazón, a los 54 años.

Orbito dio un curso de sanación energética en Barcelona en el primer congreso de la Amys en septiembre de 2013, y Pàmies y el geobiólogo Jean Jaques Breluzeau fueron dos de las estrellas del segundo encuentro, celebrado en julio pasado también en la capital catalana. Si nada cambia, la reunión de la Amys del próximo año tendrá lugar del 26 al 28 de junio en el Centro Ignacio María Barriola, en el campus de Guipúzcoa de la UPV. Así lo anuncian los organizadores. Barnosell aventura en El Diario Vasco que la mayor implantación de estas terapias en Cataluña se debe a que quizás allí sean “más avanzados”. “Incluso muchos hospitales públicos hace dos o tres años empezaron a hacer tratamientos energéticos tipo reiki o magnetismo, algo que jamás hubiese dicho que fuese posible”, dice. De verdad, que se queden ellos con esos avances; yo prefiero a los médicos antes que a los brujos. Y también me gustaría, pero eso no está en mi mano, que la universidad pública vasca no coqueteara con la pseudociencia y la charlatanería. Que el local se haya alquilado según las normas de la UPV, como es de suponer, demuestra que éstas son insuficientes a la hora de garantizar que los espacios académicos no se utilicen para la promoción de la superstición y la anticiencia.

Por cierto, ¿por qué Barnosell se operó de una vértebra en España cuando tan bien le va la cirugía psíquica de Orbito?

La Universidad del País Vasco sigue formando a enfermeros en reiki, homeopatía y otras pseudoterapias

Lo conté aquí hace un año con la esperanza de que alguien en la Universidad del País Vasco (UPV) tomara cartas en el asunto, pero, por lo visto, no hay nadie por la labor. Así que la Escuela de Enfermería de la UPV sigue incluyendo en su plan de estudios de grado una asignatura optativa, Enfermería en las Terapias Naturales, que promociona las mal llamadas medicinas alternativas. Se dan a los alumnos de tercero nociones de medicina energética, acupuntura, homeopatía, aromaterapia, medicina ortomolecular, colorterapia, musicoterapia, osteopatía, reiki, medicina ayurvédica y otras prácticas sin más efectividad demostrada que el placebo. Y se hace desde un punto de vista claramente pseudocientífico, como dejan claro tanto el plan de estudios como las lecturas complementarias recomendadas.

Básicamente, el programa del curso 2014-2015 es el mismo que el del 2012-2013. Así, dice en el apartado de “Competencias, descripción y objetivos”:

“En la sociedad actual, las terapias naturales están siendo ampliamente utilizadas como tratamientos complementarios a la medicina convencional. El conocimiento sobre el enfoque holístico del ser humano, las bases y principios de la medicina tradicional, así como los diferentes tipos de terapias naturales existentes permiten al profesional de enfermería tener una visión más amplia de posibles actuaciones de los pacientes frente a su enfermedad. Por consiguiente, el programa de la asignatura se centra en que los futuros profesionales de enfermería adquieran conocimientos sobre los diferentes enfoques y usos de las denominadas terapias. A lo largo de la asignatura realizarán un trabajo y exposición sobre una terapia complementaria; con el objetivo de profundizar en las mismas de forma «abierta y crítica». La adquisición de estos conocimientos posibilita un mayor acercamiento a los pacientes durante su desarrollo profesional.”

Bibliografía especializada de la asignatura de Enfermería en las Terapias Naturales, de la Universidad del País Vasco.Hace un año, ese apartado concluía diciendo: “Por consiguiente, el programa de la asignatura se centra en conocer los diferentes enfoques y usos de las terapias naturales que se pueden aplicar en el ámbito de la enfermería con el objetivo de un mejor trato al paciente”. No había ninguna referencia a la profundización “abierta y crítica”, aunque vayan ustedes a saber lo que eso significa en el contexto de esta asignatura. ¿Es más tranquilizador el plan de estudios de este año? Para mí, no. Incluye las mismas nociones de cosas como la medicina ortomolecular, la medicina tradicional hindú, la colorterapia, el masaje energético… y está plagado de jerga pseudocientífica -meridianos energéticos, medicina natural, enfoque holístico…-; la bibliografía es un disparate –Diálogo aventurado entre homeopatía y mitología, de Jordi Vila i Alcalde; La risa. La mejor medicina, de Robert Holden; Ayurveda, de Massimo Paltrinieri; Libro completo de reiki, de José María Jiménez Solana…-; y no sé facilita ni una dirección de Internet útil.

En marzo de 2013, la bibliografía de la asignatura era igual de demencial, entre las revistas se incluían una de homeopatía y otra de acupuntura, y había un apartado de Internet plagado de webs como En Buenas Manos, Cuerpo Mente, Salud Alternativa y otras. En un año, los responsables de la asignatura, que eliminaron esa lista de webs a raíz de la anotación de este blog, parecen haber sido incapaces de encontrar un solo sitio en Internet de su confianza y tampoco han encontrado ni un libro que examine las denominadas terapias alternativas o naturales -¿qué hay de natural en la homeopatía y la acupuntura?- con rigor. No es tan complicado para alguien con interés. Ni siquiera para alguien de letras, como yo. Ahí están, por citar sólo tres webs, Neurologica, el blog de Steven Novella; Quackwatch, el sitio de Stephen Barrett; y la página de Edzard Ernst. Y tampoco hay que partirse la cabeza para dar con libros como Mala medicina, de Ben Goldacre; Trick or treatment? Alternative medicine on trial, de Edzard Ernst y Simon Singh, del cual hay versión en euskera (Sendabide ala iruzurbide. Medikuntza alternatiboa proban); y La acupuntura ¡vaya timo! y La homeopatía ¡vaya timo!, de Víctor-Javier Sanz. Claro que ninguno de esos autores se traga tonterías como los meridianos energéticos y cosas parecidas.

Brujería en las aulas

“Esta asignatura puede ser perjudicial para los alumnos que la cursen no sólo porque les transmita información sobre terapias no probadas basadas en principios completamente opuestos a nuestros conocimientos de  fisiología -basicamente, lo que les enseñan está mal-, sino también porque fomenta la credulidad, que es la actitud contraria a la que deberían tener los profesionales sanitarios”, me comentaba hace un año un estudiante de medicina. Y otro añadía que “impartir asignaturas como ésta en una universidad solamente sirve para que la gente crea que esas prácticas son eficaces y mantengan su auge en una sociedad cada vez más científicamente ignorante, extendiendo la mala ciencia y fomentando las estupideces que acompañan a las explicaciones mágicas que se suelen dar en estas pseudociencias”. Nada parece haber cambiado.

Sembrar en los profesionales de la salud la idea de que existen otras medicinas además de la científica es un disparate que puede resultar perjudicial para la salud de los ciudadanos porque ellos están en primera línea de la atención al paciente. Sólo hay una medicina, la que funciona. El resto viste su inutilidad con adjetivos como alternativa, complementaria y natural por mercadotecnia, como la crema antiarrugas se vende en un frasco de diseño o es anunciada por una modelo de 20 años.

Homeópatas, acupuntores y demás están dejando poco a poco de lado el adjetivo alternativa para su medicina para evitarse problemas: si califican así a sus prácticas, transmiten la idea de que pueden elegirse en vez de las científicamente probadas y eso, en casos extremos –de enfermos que mueren por renunciar a tratamientos que funcionan y abrazar los alternativos-, podría resultar perjuidicial para el negocio. Complementarias es un adjetivo tan acertado para estas pseudoterapias como para las bendiciones del sacerdote ortodoxo de turno a una nave espacial en Baikonur, que serían -en jerga holística– ingeniería aeroespacial complementaria. Lo mismo que ninguna nave espacial despegaría, ni ningún barco flotaría o avión volaría, si fuera un trozo de metal sin más por muchas bendiciones que le echaran, nadie se cura de una enfermedad grave por muchos médicos complementarios que le atiendan. La complementariedad para la salud de las pseudomedicinas es similar a la de las bendiciones en la ingeniería aeroespacial naval o aeronáutica. Y, respecto a natural, poco hay que decir: es un adjetivo que vende porque se equipara con bueno, como si el ébola, el cáncer, el sida, la lepra… no fueran naturales. Ah, y no hay terapias naturales como no hay cocina natural.

Lo mismo que las bendiciones del pope de Baikonur -¿para cuándo una asignatura optativa sobre su poder a los ingenieros vascos?-, las terapias que promociona este curso de la UPV son brujería.

‘¡Paparruchas! La pseudociencia en la sociedad contemporánea’, el 17 de julio en San Sebastián

¡Paparruchas! La pseudociencia en la sociedad contemporánea es el título de la charla que daré el 17 de julio, a partir de las 9.15 horas, en el palacio Miramar de San Sebastián. La intervención se enmarca en el curso Leer, hablar y escribir en ciencias: interacción comunicativa y alfabetización científica, dirigido por María Elvira González Aguado, de Berritzegune Nagusia, dentro de los XXXII Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco (UPV). Los berritzegunes son servicios de apoyo para la enseñanza no universitaria que dependen del Departamento de Educación del Gobierno vasco.

Los objetivos del curso, que se desarrollará entre el 15 y el 17 de julio, son “promover el desarrollo de la competencia comunicativa para mejorar la educación científica; concienciar al profesorado de Ciencias de la importancia de la competencia comunicativa; explorar estrategias metodológicas que favorezcan el desarrollo de la competencia comunicativa en la enseñanza de las ciencias; dar a conocer recursos para los profesores y profesoras de ciencias que quieran desarrollar la competencia comunicativa; conocer las posibilidades didácticas de estos recursos para el desarrollo de las materias científicas; y ofrecer experiencias y materiales significativos para el desarrollo de competencias en el contexto escolar”. Y se preguntarán ustedes qué pinta un periodista que escribe sobre cosas raras entre educadores y científicos, gente sensata y tan capacitada como Juan José Iruin, azote de quimiofóbicos en las redes sociales y El Blog del Búho.

Mi intención es defender que en la escuela se hable de pseudociencia y superstición. Sí, han leído bien. Martin Gardner decía que “una de las mejores maneras de aprender algo sobre cualquier rama de la ciencia es descubrir en qué se equivocan sus chiflados”. Yo creo que aproximarse a los falsos misterios en el aula puede servir para que, de un modo divertido, los escolares adquieran conocimientos y cultiven su espíritu crítico. He tenido, recientemente, magníficas experiencias en esa línea. Así que hablaré de cómo podríamos abrir las aulas a  fantasmas, extraterrestres, poderes paranormales, medicinas alternativas y otras ideas supersticiosas con indudable gancho, para intentar inmunizar a los más jóvenes frente a ellas y que, de paso, aprendan ciencia y a pensar críticamente.

En el curso intevendrán -además de González Aguado, Iruin y yo- Aureli Caamaño, de la Universidad de Barcelona; María Pilar Jiménez Aleixandre, de la Universidad de Santiago de Compostela; y Luis Carlos Zaballos, de Berritzegune Nagusia. La matrícula cuesta 92 euros y tiene una validez académica de 30 horas.