Timos

El príncipe Felipe cae en el timo de los parches de titanio que equilibran la energía vital

El príncipe Felipe con el parche mágico en el cuello, en agosto en Mallorca. Foto: AFP.Felipe de Borbón ha caído en el timo de los parches de titanio que equilibran la energía vital. Tras la imagen del heredero de la Corona con uno en el cuello, es muy posible que estos nuevos amuletos se pongan de moda enfre quienes siempre están a la última tontería. La foto fue tomada ayer en Mallorca y ya se han hecho eco de la existencia del parchecitos los periodistas que controlan el ritmo de los pestañeos de los miembros de la Familia Real. “Para los profanos en la materia, se trata de un parche de titanio resistente al agua -la última tecnología en remedios orientales- que utilizan los deportistas profesionales para aliviar dolores musculares”, dice Almudena Martínez Fornés en Abc. Y Mariángel Alcázar explica en La Vanguardia que se trata de “la versión moderna de los parches Sor Virginia en los que el tradicional ungüento, que tan buen resultado da, se sustituye por los superpoderes del titanio”, y que son una aplicación práctica de un “método ideado por un científico japonés que se basa en la utilización del titanio para que actúe sobre las corrientes bioeléctricas del cuerpo. Los parches de titanio se han puesto de moda en EE UU tras ser utilizados por deportistas de élite. Sirven para mejorar el rendimiento físico, prevenir pequeñas lesiones y aliviar problemas musculares…”. Vamos, que es el mismo timo de la Power Balance, pero en la variante de titanio, como queda claro tras una visita a la web de la compañía fabricante, la japonesa Phiten, cuyo logo se ve en el principesco parche.

La compañía fue fundada en 1983 por el quiropráctico llamado Yoshihiro Hirata -que de científico no tiene nada- y Phiten tiene como principal objetivo potenciar “el poder curativo natural del cuerpo. El poder de curación del cuerpo es posible gracias a un estado natural de equilibrio, que puede ser alterado por el estrés o la fatiga”. Para corregir ese desequilibrio en la energía vital, comercializa, entre otros remedios mágicos, pulseras y parches con la tecnología Aqua-Titan, desarrollada por ellos y que consiste en disolver el titanio en agua. Que el titanio sea insoluble no arredra a estos caraduras, que explican en su web estadounidense que los científicos de Phiten han conseguido lo imposible mediante un proceso llamado Phild. La inexistente sustancia resultante se llama aqua-titanio y es la que confiere sus poderes a parches como el del príncipe Felipe, que desde 2004 se venden en Estados Unidos al precio de 10 dólares las 70 unidades.

“Los productos Phiten funcionan con el sistema de energía del cuerpo, ayudando a regular y equilibrar el flujo de energía en todo e cuerpo. Un equilibrio correcto de la energía contribuye a aliviar el malestar, acelerar la recuperación y contrarrestar la fatiga”, dicen en su web. Como ni existen la energía vital ni la sustancia que Phiten dice haber inventado para actuar sobre ella, que esta firma se haya convertido, según su delegación española, en una “corporación internacional valorada en más de 250 millones de dólares y con presencia en los cinco continentes” demuestra que la estupidez no tiene fronteras.

Las ‘timopulseras’ causan graves enfermedades en la misma medida en que favorecen el equilibrio

Las pulseras del equilibrio causan cáncer, esterilidad, malformaciones en el feto en las embarazadas y un largo etcétera de graves patologías al alterar las emisiones de su holograma el equilibrio electromagnético natural del cuerpo humano. Esta frase es tan cierta como que el artilugio de marras -en cualquiera de sus múltiples marcas y variedades- ayuda a desarrollar el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza. La primera vez que leí algo parecido fue en un comentario de este blog. El chiste es bueno y puede servir para llamar la atención sobre el inexistente poder del amuleto, pero ¿creen ustedes que, sin la segunda parte -la que se refiere a la certeza de la frase-, debería usarse como contrapublicidad de la timopulsera?

Les hago esta pregunta porque me he enterado este fin de semana de que un habitual de Magonia ha lanzado una peculiar campaña contra las pulseras Power Balance, EFX, Body & Mind… Harto de la impunidad con que actúan los vendedores de estos artilugios, ha decidido luchar contra este engaño difundiendo un bulo. Para ello, ha redactado un mensaje de correo que imita el lenguaje pseudocientífico de los fabricantes de la pulsera, aderezado con el típico estudio científico inexistente y las necesarias gotas de conspiranoia.

El mensaje dice:

“Todos conocemos a alguien que tiene la pulserita Power Balance, ésa que dicen que es tan buena para la salud y que ha sido un éxito de ventas. Pues bien, un equipo de investigadores del departamento de Medicina Legal de la Universidad de Oxford ha realizado una serie de pruebas para determinar qué efectos exactos puede producir en el organismo y ha llegado a una conclusión alarmante en la que nadie había caído antes. Resulta que, si situamos un móvil cerca de la pulsera, el efecto que produce es idéntico a la de una antena de repetición de las radiaciones electromagnéticas que emite el móvil, amplificando dichas radiaciones a límites muy por encima de lo máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Como consecuencia, si llevamos una pulsera Power Balance y tenemos un móvil (según los estudios, es suficiente con estar a menos de 10 metros de uno), estaremos siendo continuamente bombardeados por radiaciones que nos pueden provocar, a medio plazo, algún tipo de cáncer.

La compañía que distribuye dichas pulseritas ha tratado de dar carpetazo al estudio y silenciarlo por todos los medios legales, y los medios de comunicación no se han hecho eco de la noticia, así que tenemos que confiar en el boca a boca y la buena voluntad de todos para advertirnos del grave peligro que supone llevar una pulsera de este tipo. No tranquiliza el hecho de no tener móvil, ya que es posible que la pulsera amplifique las radiaciones del móvil de nuestro vecino (que pueden atravesar las paredes).”

¿Qué les parece? ¿Reenviarían ustedes un mensaje de este tipo para que la bola de nieve creciera? Yo no. Es posible que un mensaje así llegue a disuadir a alguien lo suficientemente iletrado, pero creo que recurrir a un arma como ésta es un error. En la lucha contra el pensamiento mágico, no vale todo. Lo siento. Hace años, un buen amigo me dijo que, en debates con pseudocientíficos, de vez en cuando sacaba a colación estudios inexistentes con conclusiones inventadas para descolocar a sus contertulios. No entendí por qué lo hacía ya que él estaba más preparado que cualquiera de sus oponentes. Además, me parece una falta de ética recurrir a la mentira, algo que, en el caso de la contrapublicidad de las timopulseras, se ve agravado por el abuso de la credulidad del público.

Los vendedores de las pulseras del equilibrio basan su éxito en aprovecharse de la ignorancia de la gente. Marean a sus víctimas con palabras que no entienden, las mezclan en un discurso sin sentido, aluden a estudios científicos inexistentes y muestran como prueba testimonios de famosos contratados a tal efecto. Si nosotros hacemos lo mismo, dándole vuelta al discurso pseudocientífico de los engañabobos para que diga que el amuleto es peligroso, estamos también explotando la incultura popular y no haciendo nada por resolver el problema de fondo: la incapacidad de buena parte de la ciudadanía de tomar decisiones basándose en criterios racionales. Por eso no me gusta la idea de este mensaje en cadena. Me parece mejor seguir hablando abiertamente de este timo en blogs y webs, y denunciar a los fabricantes ante las organizaciones de consumidores y las autoridades con la esperanza de que alguna vez empiecen a tomarse asuntos como éste en serio.

El éxito de la Power Balance como síntoma

Pulsera Power Balance.

Me afeaba el otro día un buen amigo que le hubiera criticado aquí al lehendakari López por usar la pulsera Power Balance. Lo consideraba algo anecdótico sobre lo que no merecía la pena perder el tiempo ni hacer sangre. No estoy de acuerdo. Creo que no se debe pasar por alto el hecho de que el representante de todos los vascos haga publicidad de un timo. Porque eso es la pulsera Power Balance, un producto milagro que, como tal, no hace lo que sus fabricantes y distribuidores dicen que hace. ¿Por qué la llevaba puesta Patxi López en su foto con el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, en la portada del XL Semanal? El lehendakari ha dicho que no es que crea en los poderes del amuleto, sino que lo compro por Internet para regalárselo a su madre. Vale, voy a creerle; aunque yo, cuando le compro un regalo a mi madre, procuro dárselo sin haberlo abierto ni usado. Pero, si bien esa justificación me tranquiliza ya que implica que López no cae en timos directamente -sí, indirectamente, porque ha pagado por un artículo fraudulento, aunque no sea para él-, me sigue molestando que su imagen, o la de cualquier otro cargo público, se vincule a un objeto así.

López debería ser consciente de que hay gente que puede creer que esa pulsera funciona simplemente porque alguien como él la lleva puesta. Los productos milagro son una estafa, la Power Balance es un producto milagro, y un responsable político no debería servir de soporte publicitario para un objeto que vulnera la ley. Y esto vale para López, Esperanza Aguirre, Leire Pajín, Gustavo de Arístegui y cualquier otro político. ¿Que hay otros personajes públicos que la llevan, como Manolo Santana, Severiano Ballesteros, la infanta Elena, Mercedes Milá y Pablo Motos? Claro, es que hay gente que cree en cualquier bobada y otra que es capaz de decir que vivir entre basura es saludable o que tirarse por la ventana ofrece una perspectiva diferente y recomendable del mundo si el cheque que le ponen delante tiene los suficientes ceros.

El éxito de la pulsera del equilibrio prueba que unos espabilados pueden hacerse de oro gracias a la ignorancia de la gente mientras las autoridades y los medios de comunicación miran para otro lado. Estamos, como acertadamente apuntó Miguel Artime ya en enero, ante una reedición del timo de la pulsera magnética, aquélla que se vendía en farmacias. El éxito de la Power Balance se basa en la utilización disparatada de jerga científica para dar una pátina de alta tecnología a lo que no es nada más que una pata de conejo y el apoyo de famosos, previo pago. No es el objetivo de estas líneas, porque ya lo han explicado otros colegas mejor de lo que lo pueda hacer yo, pero les voy a recordar brevemente por qué el artilugio no funciona como prometen sus fabricantes.

Palabras sin sentido

Patxi López, con su muñeca derecha, con la Power Balance, sobre el hombro de Alberto Núñez Feijoó.“Power Balance es una frecuencia en sí, almacenada en un medio (el holograma), que restaura el equilibrio electromagnético de tu cuerpo aislando a cada célula viva de los factores externos que le impiden funcionar al 100% de sus capacidades”, dice la compañía. La frecuencia, añade, procede de “materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo”. Y explica: “Casi todo tiene una frecuencia que le es propia. Algunas frecuencias reaccionan de manera positiva con tu cuerpo y otras negativamente. Cuando el holograma se pone en contacto con el campo de energía de tu cuerpo, permite a tu cuerpo interactuar con la frecuencia beneficiosa natural almacenada en el holograma”. La compañía asegura que esa tecnología “se diseñó originalmente para ayudar a los atletas profesionales a lograr su máximo rendimiento, pero sus beneficios han sido reconocidos por personas con muy distintos estilo de vida. No importa si estás buscando mejorar el equilibrio y la flexibilidad, renovar tu fuerza y energía o mejorar tu bienestar, Power Balance te puede ayudar”.

Veamos, una frecuencia es el “número de veces que se repite un proceso periódico por unidad de tiempo” y un holograma, una imagen tridimensional. Una frecuencia es, por tanto, una medida; no existe aisladamente. Un proceso periódico como el paso de trenes por una estación -“uno cada cinco minutos en hora punta”- tiene una frecuencia, pero nosotros no, aunque nuestro corazón lata a una frecuencia determinada y respiremos a otra. Los responsables de Power Balance, en su descaro, dicen que su holograma almacena frecuencias beneficiosas que hacen que mejoren nuestro equilibrio, flexibilidad y energía. “No es posible capturar una frecuencia en un holograma, como no es posible fotografiar un gramo o grabar un kilómetro en CD”, indica con su habitual claridad el periodista científico Mauricio-José Schwarz. Como almacenar una frecuencia en un holograma es imposible, nuestro cuerpo no tiene una frecuencia y un holograma tampoco es un emisor de nada -exceptuando la radiación infrarroja, que emite todo-, no hace falta seguir adelante: el principio es falso y todo se reduce a jerga destinada a engañar a los ingenuos para que paguen más de 30 euros por un amuleto.

A pesar todo esto, hay usuarios de la pulsera que dicen sentirse mejor. ¡Pura sugestión! Se sentirían igual de bien si creyeran que dar el primer paso del día con el pie derecho hace que la jornada sea afortunada y cumplieran el rito. Y se sentirían mal, muy mal, si creyeran que las frecuencias almacenadas en la pulserita pueden interferir con su energía vital y provocarles mutaciones monstruosas, cáncer incluido. De hecho, hay tantas pruebas de esto último como de la efectividad de las pulseras Power Balance, así que más vale no ser crédulo. La compañía no puede presentar ningún estudio que apoye sus afirmaciones, y las pruebas que se han hecho demuestran que estamos ante un puro placebo aderezado con testimonios e imágenes de famosos -talonario de por medio-, mentiras como que están prohibidas en las competiciones de surf por la ventaja que proporcionan y un envoltorio pseudocientífico incomprensible para la mayoría de la población.

La abdicación del periodismo

Las pulseras Power Balance llevaban meses a la venta en nuestro país cuando, el 28 de abril, Facua las denunció ante las autoridades sanitarias y el Instituto Nacional de Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad, alertó a las comunidades autónomas de que el fabricante incurre en publicidad engañosa. ¿En qué planeta habían estado hasta entonces las organizaciones de consumidores y las autoridades de consumo?, ¿qué han hecho las segundas desde entonces? Si algo demuestra el caso Power Balance, además de que vivimos rodeados de ingenuos, es la lentitud de las organizaciones de consumidores y el pasotismo absoluto de la Administración. ¿Dónde están los expedientes a Power Balance y las otras marcas de timopulseras?

Los medios de comunicación también han quedado en evidencia. La mayoría sólo ha hablado de la estafa después de la denuncia de Facua, y eso que el tema era goloso desde el punto de vista periodístico. El primer medio que llamó la atención críticamente sobre las pulseras del equilibrio fue el diario Público a mediados de abril, en un reportaje del bloguero José María Mateos. La Prensa, la radio y la televisión han llegado al asunto, en general, tarde y mal. Sólo cuando ya había denuncias como la de Facua -y, en algunos casos, después de haber hasta vendido las pulseras de marras-, se subieron a un carro del que llevaban meses tirando varios blogueros.

Los que mejor lo han hecho en este caso han sido algunos blogueros. Tan bien que ha habido periodistas de medios que han usado como fuente algunas bitácoras, sin citarlas, por supuesto. J.M. Hernández denunció el fraude ya en noviembre, Miguel Artime lo hizo en enero y, además, explicó cómo hacer un artefacto casero igual de (in)efectivo; Gorka Cabañas publicó los resultados de una prueba experimental de su inutilidad en febrero; y Kurioso metió en el ajo a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a mediados de abril. Todos ellos, y otros blogueros, han hecho en el caso de la timopulsera lo que no han hecho ni periodistas, ni representantes de la Administración, ni asociaciones de consumidores: denunciar un engaño palmario para proteger al ciudadano.

Lo único bueno de toda esta historia es que el amuleto nos puede ayudar a identificar a una parte de la población, como ilustra esta viñeta del humorista gráfico J.R. Mora:

Así ve la Power Balance el dibujante J.R. Mora.

Pulseras mágicas y telepatía con animales, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 21 de abril en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de pulseras mágicas y telepatía con animales, en la vigesimoquinta entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.