Teresa Forcades

Teresa Forcades, la monja antivacunas, imparte un seminario feminista en la Universidad del País Vasco

Anuncio del seminario de Teresa Forcades en la Universidad del País Vasco.

Teresa Forcades, la monja antivacunas, impartirá mañana en la Universidad del País Vasco (UPV) un seminario titulado Cuerpo y subjetividad: del referente materno al referente teológico. Una perspectiva feminista y ‘queer’ de la construcción del género. El acto, que se celebrará a partir de las 11 horas en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Sociales en Leioa, está organizado por el Grupo Consolidado Experiencia Moderna y Máster en Estudios Feministas y de Género. La convocatoria se ha hecho a través del tablón de anuncios de la Universidad, de acceso restringido a profesores y alumnos.

La religiosa benedictina saltó a la fama en otoño de 2009 con la publicación en Internet de un vídeo en el que alertaba del peligro de vacunarse contra la gripe A. Parapetada en su formación médica -su tesis versó sobre la medicina alternativa, por la que aboga-, lanzaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población. Poco después, fue la estrella en Barcelona del II Congreso Ciencia y Espíritu, donde compartió escenario con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chifladuras.

Teresa Forcades.Partidaria de las pseudoterapias y antivacunas declarada, Forcades promueve contra la malaria y el ébola el uso del llamado Suplemento Mineral Milagroso (MMS). Su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades. En realidad es dióxido de cloro -una especie de lejía-, tóxico y está prohibido su uso como médicamento, algo que nuestra religiosa achaca a la mafia farmacéutica. La monja patrocina en connivencia con el agricultor catalán Josep Pàmies, condenado en su día por destrozar cultivos de transgénicos; que aboga por usar contra la difteria no la vacuna y la medicación convencional, sino el MMS; que cultiva y vende Kalanchoe daigremontiana, planta que, dice, “puede paralizar el desarrollo de un cáncer” y que en realidad contiene un glucósido cardíaco, la daigremontianina, que puede llegar a causar la muerte; y que sostiene que el VIH no es la causa del sida, entre otros disparates.

Forcades, autora de un manifiesto por la independencia de Cataluña junto con el economista Arcadi Olivere, ha acabado seduciendo políticamente a cierta izquierda. Así, en 2013 Alberto Garzón, hoy líder de IU y entonces diputado, la visitó en el convento. “Saliendo de Monserrat, tras tener una interesante conversación con Teresa Forcades sobre procesos constituyentes y actualidad política”, escribía en Twitter y Facebook el 6 de julio de ese año el parlamentario, entre aplausos virtuales de sus seguidores. Cuatro años después, la religiosa va a dar un seminario en la universidad pública vasca en el que mezcla feminismo, construcción de género y teología. De locos.

Radio Euskadi difunde la idea de que el brote de ébola es un montaje de los CDC, la OMS y las farmacéuticas

Portada del número 175 de la revista 'Discovery DSalud'.Más de media hora dedicó el domingo por la mañana el programa Hágase la luz de Radio Euskadi a hacerse eco de la visión más conspiranoica del ébola. En una demostración de lo que, a mi juicio, nunca debería hacer un medio de comunicación público, Jesús García Blanca soltó un disparate tras otro con el entusiasta apoyo de la directora y presentadora del espacio, la periodista Teresa Yusta. Así, los oyentes nos enteramos de que el ébola es un virus integrado en nuestro genoma; de que es discutible que sea el causante de la fiebre hemorrágica que azota África occidental; de que estamos asistiendo a una farsa similar a la del sida; de que el brote que ya ha matado a más de 4.000 personas es un montaje; y de que nos iría mejor si hiciéramos caso a Teresa Forcades, la monja antivacunas, y al curandero antitransgénicos Josep Pamiés.

García Blanca es el autor de “Ébola: ¿otra falsa pandemia?”, un reportaje publicado en el último número de Discovery DSalud, revista en cuyas páginas se defiende que el VIH no existe, el cáncer tiene causas emocionales, las emisiones de radiofrecuencia provocan todo tipo de males y cosas por el estilo. “No es descartable que los problemas de salud que se achacan al virus del ébola puedan en realidad estar provocados por fármacos en mal estado, vacunas o medicamentos experimentales y pesticidas cuyos efectos se vean agravados por una pésima higiene, agua contaminada, desnutrición y, por ende, un sistema inmune debilitado”, concluye en su texto. (No se pregunten a qué se deben, entonces, casos como el de la auxiliar de enfermería Teresa Romero porque la lógica conspiranoica no es de este mundo.) Yusta considera, por su parte, un “trabajo fantástico” el de quienes hacen “una revista realmente formidable, Discovery DSalud“, lo que demuestra que no tiene ni idea de lo que habla. Por lo menos, en lo que a medicina, salud y ciencia se refiere. Si quieren, pueden escuchar la conversación que mantuvieron ambos ante los micrófonos de Radio Euskadi -para eso he incluido el siguiente archivo-, pero permítanme que les llame la atención sobre aspectos que creo que deberían llevar al consejero vasco de Salud, Jon Darpón, a tomar algún tipo de medida.

Como lleva haciendo sobre el sida José Antonio Campoy, director de Discovery DSalud, desde su época al frente de la revista esotérica Más Allá, García Blanca suelta muchas ideas y las mezcla a su gusto para vender la tesis de que el virus del ébola no existe o no es lo que nos han dicho. Así, al principio de la entrevista sostiene que es “discutible” que el ébola esté ahí, para luego añadir que, según el biólogo Máximo Sandín -del que no da un dato fundamental, que es antidarwinista-, el ébola, el marburgo y otros muchos virus “son endógenos, están integrados en nuestro genoma”, lo que descarta que sean mortales “porque estaríamos muertos todos”. García Blanca sostiene que el ébola “es un huesped nuestro, vive en simbiosis con nosotros, forma parte de nosotros”, y que “es absurdo pensar que una parte de nosotros está causando esta pandemia”. En realidad, lo que es absurdo es lo que él dice: que el virus no está ahí, pero que, al mismo tiempo, está dentro de nosotros. Me recuerda a conspiranoicos de los alunizajes como Santiago Camacho, que hace años mantenía que el hombre no llegó a la Luna y, en un momento determinado, empezó a decir que los astronautas encontraron extrañas construcciones en el satélite terrestre.

Portada del número 227 de la revista 'Enigmas'.Los expertos de los que echa mano Garcia Blanca pertenecen a lo más granado de la anticiencia. Así, en otro momento de la conversación, cita al médico Enric Costa, quien dice que “esto son fiebres hemorrágicas. Son conocidas por la medicina desde la Antigüedad. No tienen nada que ver con ningún virus ébola”. Costa, como antes Sandín, es un heterodoxo, por decirlo suavemente. Médico de formación, se pasó hace tiempo al lado oscuro de las mal llamadas terapias alternativas. Asegura que “el sida no es un fenómeno infeccioso” y que su causa es una intoxicación “tanto a nivel físico-químico como a nivel psicológico. Se ha producido un efecto vudú colectivo sobre la población de afectados, diciéndoles desde todas partes que tenían un virus que tarde o temprano, pero sin remedio, les mataría. Y, además, eso se ha convertido en una verdad dogmática que no permite a la persona afectada disponer de otro tipo de información. Esto, sumado a la marginación y desprecio de su propio hábitat social, produce en el marcado una desmoralización y un terror que son suficientes para destruir la vitalidad de cualquiera”.

Forcades, la gripe A y sus mentiras

La defensa que la presentadora hace de Teresa Forcades resulta ridícula. Afirma que, cuando saltó a la escena pública en otoño de 2009 con su vídeo Campanas contra la gripe A, la monja dijo cosas que luego hubo que admitir, algo que es siemplemente falso. La religiosa alertaba en su vídeo del riesgo de vacunarse contra la gripe y alimentaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población. Mentía cuando decía que Organización Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición de pandemia para que encajara con las características de la gripe A y también cuando presentaba como prueba del peligro de las vacunas la contaminación de unas muestras que mataron varios hurones. Es cierto que una compañía farmacéutica mandó por error a algunos laboratorios muestras de vacuna contaminadas, pero el fallo se produjo en la fase de experimentación con animales y fue detectado. Y sentenciaba: “Con los datos que tenemos, es más probable pensar que aquí haya una mala intención que no pensar que haya habido unas causalidades casi imposibles”.

La monja antivacunas fue poco después de su debut mediático la estrella del II Congreso Ciencia y Espíritu, junto con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chaladuras. Y ahora, como bien recordaba Javier Salas hace unos días, forma parte de la troupe de charlatanes del ébola y no duda en publicitar como remedio del mal la solución mineral milagrosa (MMS), un producto tóxico que algunos estafadores dicen que cura todo tipo de patologías, incluido el autismo.

Para García Blanca, el actual brote de ébola es obra de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la OMS, la Unicef, el Banco Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación Rockefeller y los laboratorios farmacéuticos. La estrategia, dice, se remonta a hace mucho tiempo. “Ya en los años 40 empezaron las primeras fabricaciones de epidemias de gripe falsas para mantener una agencia gubernamental que se dedica a la vigilancia de enfermedades”, los CDC. El colaborador de Discovery DSalud atribuye a los CDC la autoría de todo tipo de brotes de enfermedades, “incluida la epidemia falsa de sida de 1981”. Y yo pienso en los miles, centenares de miles de implicados en la conspiración, desde investigadores de primera línea hasta médicos especialistas, técnicos de laboratorio y demás. Todos callados, guardando el secreto de que el VIH no causa el sida, las diferentes gripes han sido creadas en laboratorio y el ébola es inofensivo como un gatito. Si tan seguros están de lo que dicen, ¿por qué no se inyectan García Blanca, Campoy, Forcades, Pamiés y compañía muestras de los inofensivos VIH y ébola?

Entiendo que los científicos no quieran prestarse al debate o a desmentir a personajes como éstos para no dar a sus disparates una relevancia inmerecida, pero, entonces, ¿qué van a creer, por ejemplo, los ciudadanos que hayan escuchado en la radio pública vasca que el virus del sida no existe, que las epidemias las montan los CDC y la OMS en beneficio de las farmacéuticas y demás disparates? Por otra parte, ¿es de recibo permanecer callados cuando una emisora pública difunde ideas anticientíficas y conspiranoicas sobre asuntos de salud pública? Piénsenlo, por favor.

El peligro de los antivacunas, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, del movimiento antivacunas, en la cuarta entrega del curso 2013-2014 de Gámez over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

Cancelan la conferencia de la monja antivacunas en el congreso de enfermería organizado por el ISCIII

Teresa Forcades, la monja antivacunas, no dará el miércoles la conferencia inaugural del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados. El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), organizador del congreso, ha cancelado la conferencia de la religiosa y médica, declarada opositora de las vacunas contra la gripe A y el papiloma humano, porque el anuncio de su intervención “ha generado alarma social” y “se quiere evitar la controversia”, según ha contado la benedictina en Facebook. De hecho, han eliminado su nombre de la lista ponentes y han retirado de la web el programa original, según he comprobado tras un aviso de José Luis Cañada Merino, coordinador del grupo de infección de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria y socio de la Asociación Española de Vacunologia y de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

Sección de la página web del congreso en la que hasta hoy aparecía Teresa Forcades como ponente.Hasta el viernes, cuando informé aquí de la participación de la religiosa en las jornadas, los organizadores mantenían que Forcades iba a hablar ante el plenario sobre La vacuna del virus del papiloma humano por ser “una experta en salud” y el congreso, “un foro de debate”, a pesar de que tres sociedades científicas se habían quejado por ello ante el ISCIII y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene habían mostrado en una carta conjunta su sorpresa y preocupación porque la intervención de la monja transformara la tribuna de oradores en un púlpito antivacunas y criticaban que se le ofrezca a un altavoz preferencial sin que paralelamente pueda oírse las opinión de quienes se basan en la evidencia científica.

Forcades ha pedido públicamente que la inmunización contra el VPH se retire “del calendario de vacunaciones infantiles en España y se depuren responsabilidades a las autoridades sanitarias, a las compañías farmacéuticas y a los médicos que corresponda”, basándose en una mezcla de mentiras y medias verdades similar a aquélla con la que saltó a la fama en el caso de la gripe A. En éste, pasa por alto, por ejemplo, el dictamen de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que consideran la vacuna del VPH no sólo efectiva, sino también segura, y también el de nueve sociedades científicas que concluyeron en 2011 que “vacunar frente al virus del papiloma humano es una acción preventiva oncológica prioritaria” y que “alcanzar altas coberturas en la aplicación de esta vacuna es un objetivo primordial, en especial en niñas entre 9 y 14 años”.

La religiosa, por su parte, recurre a un estudio científico desautorizado por los CDC y al caso de una niña muerta en Gijón, todavía bajo investigación, para cuestionar una vacuna de la cual se distribuyeron en EE UU más de 46 millones de unidades hasta junio del 2012 con, como mucho, efectos secundarios leves.  Frente a eso, sólo en España se registran cada año 2.100 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren unas 700 mujeres por esa enfermedad.

El Instituto de Salud Carlos III invita a la monja antivacunas a abrir un congreso de enfermería

Teresa Forcades, la monja antivacunas, dará el miércoles la conferencia inaugural del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, que, organizado por el Instituto de Salud Carlos III, se celebrará en el palacio de congresos de Lleida hasta el 15 de noviembre. La benedictina y doctora en medicina disertará sobre La vacuna del virus del papiloma humano ante los 700 asistentes al encuentro; en su mayoría, enfermeros y fisioterapeutas. Forcades ha pedido públicamente que esa inmunización se retire “del calendario de vacunaciones infantiles en España y se depuren responsabilidades a las autoridades sanitarias, a las compañías farmacéuticas y a los médicos que corresponda”, basándose en la mezcla de mentiras y medias verdades a la que nos tiene acostumbrados. De ahí que resulte incomprensible que el ISCIII, “el principal organismo público de investigación (OPI) que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España” -según se lee en su página web-, meta al zorro antivacunas en el gallinero de la salud pública.

Parte del programa del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados en la que se anuncia la conferencia de apertura a cargo de Teresa Forcades.

“Va a hablar acerca de cómo se toman las decisiones políticas en el ámbito sanitario y, en concreto, sobre la vacuna del papiloma humano”, me ha adelantado Teresa Moreno, de la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud del ISCIII y presidenta del comité organizador del encuentro. La invitación a la religiosa ha sido una iniciativa conjunta del ISCIII, la Universidad de Lleida y la organización colegial de enfermería de Lleida. “Es una experta en salud”, argumenta Moreno, quien añade que el congreso es “un foro de debate” y reconoce, al ser preguntada sobre si han pedido la opinión de expertos en vacunas, que varias sociedades científicas se han quejado ante el ISCIII por la participación de Forcades en el encuentro.

Según he podido confirmar, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene han enviado una carta de queja conjunta tanto al ISCIII como a la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Las tres sociedades científicas muestran en la misiva su sorpresa y preocupación porque la intervención de Forcades transforme la tribuna de oradores del XVII Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados en un púlpito antivacunas y critican que se le ofrezca a un altavoz preferencial sin que paralelamente pueda oírse las opinión de quienes se basan en la evidencia científica. Aún así, en la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud del ISCIII, sostienen que la conferencia de la religiosa se mantiene en el programa. ¿Pero qué dice la monja sobre la vacuna del papiloma humano?

En su alegato contra la vacuna del VPH, Forcades esgrime como pruebas de su peligrosidad la muerte de una niña de 13 años en Gijón em septiembre de 201 por una crisis asmática tras recibir la segunda dosis y que Merck, la compañía farmacéutica que fabrica Gardasil -una de las dos vacunas comercializadas contra el papilomavirus-, “fue condenada por un tribunal penal de Estados Unidos por el hecho de haber escondido información de vital importancia en relación a la seguridad de su medicamento anti-inflamatorioVioxx”, que “causó infarto de miocardio o embolia cerebral a más de 30.000 personas antes de que finalmente fuera retirado del mercado”. Además, cuestiona su eficacia -“hoy no se puede saber si las vacunas del VPH son capaces de prevenir el cáncer de cuello de útero”- y seguridad -“las vacunas del VPH son responsables del 60% de los efectos secundarios serios causados ​​por elconjunto de todas las vacunas”-, y saca a colación un estudio según el cual dos adolescentes sanas habrián muerto tras recibir la segunda dosis por “una vasculitis cerebral autoinmune causada por el adyuvante de aluminio de la vacuna”. Este último trabajo lo publicaron Lucija Tomljenovic y Christopher A. Shaw, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), en la revistaPharmaceutical Regulatory Affairs: Open Access el año pasado.

Falsedades y medias verdades

El desgraciado caso de la niña asturiana está todavía bajo investigación, por lo que no puede afirmarse la vacuna del VPH fuera la causante de la crisis de asma -Forcades lleva diciéndolo un año-, y que Merck haya sido condenada por haber ocultado información de otro medicamento no quiere decir que lo haya hecho en el caso de Gardasil. Además, el estudio sobre la muerte de las dos adolescentes por vasculitis cerebral autoinmune ha sido desautorizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE UU. “Después de una revisión minuciosa y discusión del artículo de Tomljenovic, el grupo de trabajo de Evaluación de Seguridad de la Inmunización Clínica de los CDC ha identificado problemas metodológicos importantes y la falta de pruebas para apoyar las conclusiones de los autores de que las dos pacientes sufrieron vasculitis, de que había partículas de la vacunas cuadrivalente en el tejido cerebral y de que la vacuna del VPH esté causalmente asociada con la muerte por vasculitis cerebral”, dice el informe oficial.

En contra de los riesgos -hasta mortales- sobre los que alerta la benedictina, en enero 2011 un metaanálisis de siete ensayos clínicos en los que participaron 44.142 mujeres concluyó que la vacuna del VPH no sólo es efectiva, sino también segura, y que la población inmunizada no afronta mayores riesgos que la no protegida. Los CDC destacan que las vacunas bivalente (Cervarix) y cuadrivalente (Gardasil) “se experimentaron en miles de personas en todo el mundo y estos estudios no generaron preocupaciones de seguridad graves. Los efectos secundarios reportados en estos estudios fueron leves, como dolor en el lugar donde se administró la inyección, fiebre, mareos y náuseas. La seguridad de dichas vacunas sigue siendo observada por los CDC y la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA). Más de 46 millones de dosis de la vacuna contra el VPH se distribuyeron en EE UU hasta junio del 2012”.

En España, un informe de nueve sociedades científicas establecía en 2011 que “vacunar frente al virus del papiloma humano es una acción preventiva oncológica prioritaria” y que “alcanzar altas coberturas en la aplicación de esta vacuna es un objetivo primordial, en especial en niñas entre 9 y 14 años”. Suscribían el documento la Asociación Española de Coloproctología, la Asociación de Microbiología y Salud, la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Urología, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la Sociedad Española de Oncología Médica y la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvicofacial. “Vacunación y cribado rediseñado aplicados conjuntamente con altas coberturas constituyen una estrategia altamente efectiva y eficiente para la prevención del cáncer de cuello de útero”, advertían esas entidades. Y es que cada año se diagnostican, sólo en nuestro país, 2.100 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren de ese mal unas 700 mujeres.

Teresa Forcades, en 'Campanas contra la gripe A'.

La reina de la ‘conspiranoia’ nacional

Desde que en otoño de 2009 colgó en la Red su vídeo Campanas contra la gripe A, en el cual alertaba del riesgo de vacunarse contra la enfermedad y alimentaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población, Teresa Forcades se ha convertido en un referente de la conspiranoia nacional. En aquel vídeo, mentía cuando decía que Organización Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición de pandemia para que encajara con las características de la gripe A y también cuando presentaba como prueba del peligro de las vacunas la contaminación de unas muestras que mataron varios hurones. Es cierto que una compañía farmacéutica mandó por error a algunos laboratorios muestras de vacuna contaminadas, pero el fallo se produjo en la fase de experimentación con animales y fue detectado. Sin embargo, Forcades no sólo lanza en su vídeo la idea de que iban a administrarse a la población unas vacunas contaminadas, algo completamente falso, sino también que podían haber sido alteradas intencionadamente: “Con los datos que tenemos, es más probable pensar que aquí haya una mala intención que no pensar que haya habido unas causalidades casi imposibles”.

Poco después, la monja fue la estrella del II Congreso Ciencia y Espíritu, organizado por Miguel Celades, un tipo convencido de que los seres humanos fuimos creados mediante ingeniería genética por alienígenas, y compartió escenario con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chaladuras. En febrero de 2012, decía en el diario Ara: “La homeopatía y las medicinas alternativas han sido un descubrimiento para mí desde que estoy en el monasterio. La medicina convencional es muy decepcionante para las enfermedades crónicas. Además, ahora soy acupuntora”. Hace un año, Gaspar LLamazares, diputado de Izquierda Unida (IU) en el Congreso, pidió al Gobierno central la retirada de la vacuna contra el VPH, basándose en argumentos parecidos a los de Forcades y diciendo que “el conjunto de la opinión científica es contraria a esta vacuna”, lo que no es cierto, tal como hemos visto. Y, en julio pasado, Alberto Garzón, también diputado de IU, se reunió con la religiosa para hablar del problema catalán. “Saliendo de Monserrat, tras tener una interesante conversación con Teresa Forcades sobre procesos constituyentes y actualidad política”, escribía el político de izquierdas en Twitter y Facebook el 6 de julio.

Que el ISCIII -“el principal organismo público de investigación (OPI) que financia, gestiona y ejecuta la investigación biomédica en España”, recordemos- invite a la monja antivacunas a abrir un congreso internacional de enfermeros y fisioterapeutas para que haga publicidad de sus estrafalarias y peligrosas ideas sobre una vacuna de efectividad comprobada y la presente como un peligro para la población es algo para lo que me cuesta encontrar una explicación. ¿Qué será lo próximo tras fomentar la antivacunación entre los profesonales de la enfermería, invitar a Rafapal a que hable de la macroestafa del sida?